¿Qué es el punto de Lagrange L2?
Los puntos de Lagrange son regiones del espacio donde, en un sistema de dos cuerpos grandes (por ejemplo, Sol y Tierra), la gravedad de ambos y la fuerza aparente asociada al movimiento orbital se combinan de manera que una nave puede mantener una configuración casi fija respecto de esos cuerpos, con poco gasto de combustible.

En ese marco, L2 es uno de esos puntos: el que queda “más allá” de la Tierra en la línea que une al Sol con nuestro planeta. Es una zona en la que la nave puede acompañar a la Tierra alrededor del Sol sin “quedarse atrás” ni “adelantarse” demasiado.
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¿Dónde está L2?
En el sistema Sol–Tierra, L2 está a alrededor de 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, en dirección opuesta al Sol. Es decir, está del lado nocturno terrestre, alineado aproximadamente con Sol–Tierra, pero más lejos que la órbita de la Luna (que está a unos 384.000 kilómetros).

Esa distancia tiene una consecuencia operativa clave: desde allí, el Sol, la Tierra y la Luna quedan casi en la misma dirección vistos por el telescopio, lo que facilita bloquearlos con un único parasol.
¿L2 está entre la Tierra y el Sol?
No. El punto L1 es el que está entre la Tierra y el Sol. L2 está del otro lado de la Tierra, sobre la prolongación de la línea Sol–Tierra, pero alejándose del Sol.
Esta diferencia, que parece geométrica, define usos distintos: L1 es ideal para observar el Sol o medir el “viento solar” antes de que llegue a la Tierra; L2 es ideal para telescopios que necesitan oscuridad, estabilidad térmica y un parasol siempre bien orientado.
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¿Por qué el James Webb está en L2?
El Webb observa principalmente en infrarrojo y, para hacerlo, necesita reducir al mínimo su propio “ruido térmico”. L2 le ofrece tres ventajas científicas y de ingeniería difíciles de conseguir en órbita terrestre:

Primero, estabilidad térmica. Al tener al Sol, la Tierra y la Luna casi del mismo lado, el Webb puede mantener su gran parasol siempre apuntando hacia esas fuentes de calor.
Del otro lado del parasol queda el telescopio, en sombra, con un entorno térmico más constante. Esa constancia ayuda a que el instrumento no “respire” térmicamente (dilataciones/contracciones) que degradan la precisión.

Segundo, un cielo amplio y observaciones largas. En órbita baja terrestre, el planeta tapa parte del cielo y obliga a interrupciones frecuentes. En L2, el Webb puede planificar observaciones continuas durante horas o días con menos obstáculos geométricos.
Tercero, comunicación y operación sostenidas. Aun estando lejos, el Webb mantiene una geometría relativamente estable con la Tierra, lo que facilita ventanas de comunicación regulares y una operación predecible, clave para un observatorio que trabaja con tiempos muy finos de apuntado y calibración.
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¿La gravedad es cero en L2?
No. La gravedad no es cero en L2. De hecho, tanto el Sol como la Tierra siguen atrayendo al telescopio. Lo particular es que, en el marco de referencia que gira con la Tierra alrededor del Sol, esas atracciones se combinan con la dinámica orbital de modo que el telescopio puede mantener una posición relativa con correcciones pequeñas.
L2 no es un “vacío gravitatorio”, sino un punto de equilibrio dinámico en un sistema en movimiento.
¿Una nave puede quedarse quieta en L2?
No en el sentido cotidiano de “quedarse quieta” sin hacer nada. Además, L2 es un equilibrio inestable: pequeñas perturbaciones (radiación solar, imperfecciones de maniobra, influencias gravitatorias adicionales) pueden hacer que una nave se desplace.
Por eso, el James Webb no se coloca exactamente en el punto L2, sino que realiza una órbita amplia alrededor de esa región, llamada órbita de halo (o similar). Esa trayectoria permite mantener la geometría favorable del parasol y, al mismo tiempo, evita que la Tierra bloquee las comunicaciones.
Aun así, necesita maniobras periódicas de “station keeping” (mantenimiento de estación) con propulsores para no alejarse.
¿Cuántos puntos de Lagrange existen?
En el problema clásico de dos cuerpos (como Sol–Tierra o Tierra–Luna) hay cinco puntos de Lagrange: L1, L2, L3, L4 y L5.
Los tres primeros (L1, L2 y L3) se ubican sobre la línea que une a los dos cuerpos grandes. Los otros dos (L4 y L5) forman, aproximadamente, triángulos equiláteros con esos cuerpos y tienden a ser más estables en muchos sistemas.
¿Qué diferencia hay entre L1 y L2?
La diferencia principal es la posición y el tipo de observación que habilitan:
En L1, una nave queda entre la Tierra y el Sol. Es un punto privilegiado para monitorizar el Sol y el medio interplanetario: permite medir tormentas solares y viento solar con antelación antes de que impacten en el entorno terrestre. También se usa para observaciones solares continuas sin que la Tierra interrumpa la vista.
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En L2, en cambio, la nave queda “detrás” de la Tierra respecto del Sol. Eso favorece telescopios que buscan oscuridad, frío y estabilidad, porque el parasol puede bloquear Sol, Tierra y Luna al mismo tiempo, reduciendo el calor y el brillo que contaminarían las mediciones en infrarrojo.
