“Súper Mega Godzilla El Niño”: qué explicó Neil deGrasse Tyson sobre esto

Neil deGrasse Tyson en un episodio de Startalk.
Neil deGrasse Tyson en un episodio de Startalk.Captura de YouTube

En Startalk, su canal de YouTube, el astrofísico y escritor estadounidense Neil deGrasse Tyson conversó con el científico experto en clima Adam Sobel sobre el fenómeno El Niño. Te contamos los puntos clave de lo que dijeron.

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En StarTalk, su conocido espacio de divulgación, el astrofísico Neil deGrasse Tyson convierte cualquier conversación sobre ciencias de la Tierra en una experiencia tan didáctica como entretenida. Fiel a su estilo característico —donde mezcla el rigor científico con analogías ingeniosas, preguntas punzantes y un sutil toque de humor sobre cómo los medios bautizan los eventos climáticos—, Tyson conversó con el científico experto en clima Adam Sobel sobre varios aspectos del fenómeno El Niño.

Adam Sobel en un episodio de Startalk.
Adam Sobel en un episodio de Startalk.

Al inicio del episodio, Neil deGrasse Tyson bromea sobre la tendencia de los medios de comunicación a agregarle adjetivos cada vez más alarmantes a los eventos climáticos. Recuerda que en ciclos anteriores se popularizó el término “Godzilla El Niño”, un apodo divertido pero impreciso que demuestra cómo la cobertura periodística muchas veces busca espectacularizar la ciencia para captar la atención del público, a pesar de que los científicos prefieren mediciones técnicas y frías.

¿Qué es El Niño y a quiénes afecta?

En el video comienzan explicando que El Niño es un fenómeno climático natural centrado en el Pacífico ecuatorial, específicamente en el lado este frente a las costas de Perú y las Islas Galápagos.

Normalmente esa región es muy fría debido al afloramiento de aguas profundas, lo que genera abundantes nutrientes y peces. Durante un evento de El Niño, este afloramiento se detiene, el agua superficial se calienta y se altera la circulación atmosférica global (circulación de Walker).

Esto desplaza las lluvias hacia el este —provocando clima húmedo en el sur de Estados Unidos y California, y sequía en el Pacífico Noroeste—, además de influir en la supresión de huracanes en el Atlántico.

Cómo se mide y qué sería la categoría de “Super El Niño”

Para cuantificar la severidad del fenómeno, los científicos utilizan índices basados en regiones específicas del océano Pacífico, como el indicador Nino 3.4, donde se mide la anomalía de la temperatura superficial del mar en comparación con el promedio histórico o frente al resto de los trópicos para aislar el calentamiento global.

En el episodio se destaca que este evento ha alcanzado una anomalía cercana a los 3 °C. Cualquier registro superior a los 2 °C es catalogado como un “super El Niño”, pronosticándose como uno de los más grandes desde que se cuenta con datos instrumentales modernos.

Confiabilidad de los modelos climáticos y comunicación científica

A gran escala, las proyecciones de los modelos climáticos han demostrado ser notablemente precisas, coincidiendo con los pronósticos que científicos como Jim Hansen realizaron en los años 70 y 80 sobre el calentamiento global y sus “huellas dactilares” (como el rápido calentamiento del Ártico y el enfriamiento estratosférico).

Sin embargo, la comunicación científica enfrenta un gran desafío al intentar predecir eventos extremos detallados en ubicaciones específicas. Tyson y Sobel coinciden en que se debe evitar vincular el cambio climático a un solo evento aislado o a una temporada individual, enfocando la atención en las tendencias a largo plazo y en los registros históricos de temperatura.

“Las grandes proyecciones que hicimos hace décadas sobre el calentamiento global y sus huellas dactilares se han cumplido con gran exactitud. El problema surge cuando la gente intenta usar los modelos para predecir si lloverá exactamente en su vecindario el próximo martes”, señala Sobel.

La polarización política y el escepticismo hacia la ciencia climática

Hacia el final de la conversación, Adam Sobel y Neil deGrasse Tyson abordan por qué existe resistencia pública hacia las advertencias climáticas. Sobel señala que gran parte del escepticismo actual y la falta de confianza no provienen de que la gente analice la evidencia científica y descubra que un pronóstico estuvo fuera de los márgenes de error, sino que es una consecuencia directa de la polarización política.

Respecto a cómo mejorar la comunicación, aunque reconocen que los científicos a veces deben desaprender el lenguaje técnico de los congresos para hablar con el público sin jerga, cuestionan las fórmulas preestablecidas que sugieren que la gente rechaza la ciencia simplemente porque las explicaciones no se plantearon de una manera estrictamente positiva o alarmista.

Para ellos, la clave radica en mantener la autenticidad y la transparencia sobre la naturaleza de la ciencia observacional y sus modelos.