El Paraguay solidario

Las donaciones llegan de diferentes distritos hasta Ayolas.
Una camioneta cargada de alimentos llego desde Santa Rosa, Misiones.Gentileza

AYOLAS. La capacidad de tender una mano, incluso en medio de las propias dificultades, es una de las expresiones que reflejan el espíritu solidario del Paraguay.

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La crecida del río Paraná llegó una vez más y anegó las zonas más vulnerables del distrito ayolense, obligando a más de 3.500 personas a abandonar sus viviendas y buscar refugio en campamentos temporales, casas de familiares y amistades, e incluso en viviendas alquiladas. El paso repentino de la comodidad y privacidad del hogar a las limitaciones de los albergues representa un golpe difícil para cualquier persona.

Las consecuencias del fenómeno climático El Niño son destructivas y perjudiciales, especialmente para quienes sufren en carne propia esta triste situación. En medio de esta realidad es donde se pone de manifiesto una virtud que distingue al paraguayo y a la paraguaya más allá de cualquier frontera: la solidaridad.

Se trata de una cualidad que impulsa a las personas a actuar ante las dificultades de los demás, sin vacilaciones ni necesidad de recibir indicaciones. Cuando un compatriota atraviesa una situación de peligro o necesidad, el paraguayo no duda en acercarse y decir: “Acá estoy, en qué te ayudo”.

La solidaridad de la ciudadanía se siente en Ayolas.
Donaciones para familias afectadas por la inundaciones llegan a los albergues temporales.

En los momentos más difíciles, cuando parece que ya no hay salida, surge en cada rincón del país una luz de esperanza llamada solidaridad. Esta realidad se manifiesta a diario en todo el país, en los barrios, las comisiones vecinales, las escuelas y las comunidades, donde la gente se organiza espontáneamente para brindar asistencia. Se convocan reuniones, se preparan colectas y se reúnen ropas, alimentos y medicamentos. Muchas veces, las personas comparten lo poco que tienen, conscientes de que aquello que para algunos puede parecer sencillo, para otros representa una ayuda significativa.

La ayuda que llega de todos lados

Desde el minuto “0”, ese espíritu solidario se hizo visible con fuerza en Ayolas, donde las familias damnificadas por la crecida del río Paraná no estuvieron solas. Desde la primera alerta hidrológica, grupos de personas se organizaron con recursos propios y se sumaron al Centro de Operaciones de Emergencia (COE) local para llevar adelante las tareas de evacuación de las familias que solicitaban auxilio ante el avance de las aguas. En ese contexto, la ayuda ciudadana se mantuvo constante y generó numerosas muestras de solidaridad.

Donaciones llegan a los albergues temporales.
Las mascotas también reciben las donaciones de todo un país.

A esta asistencia se sumaron ciudadanos de diferentes puntos del país, quienes organizaron colectas solidarias a favor de los damnificados por las inundaciones. La ayuda también alcanzó a las mascotas, muchas de las cuales debieron ser rescatadas de las aguas por grupos de voluntarios que se unieron con un solo objetivo: salvar a los que no tienen voz.

La solidaridad constituye una de las fortalezas del pueblo paraguayo. Es un sentimiento que une a las personas más allá de sus diferencias y las iguala frente a la adversidad. Por ello, es una virtud que debe preservarse, transmitirse a las nuevas generaciones y fortalecerse mediante acciones concretas.

Ser solidario no significa solamente dar cuando sobra, sino también compartir cuando aquello que se ofrece hace falta. Esa capacidad de extender una mano incluso en medio de los propios aprietos es una de las expresiones que reflejan el espíritu solidario del Paraguay.