Antes de volver a vestuarios para saltar al campo de juego del Levi’s Stadium de Santa Clara, el zaguero del Palmeiras reunió a todo el plantel, uniendo a titulares y suplentes en un solo puño. Con el temple y la autoridad que lo caracterizan, clavó una arenga que hoy eriza la piel de todos los paraguayos:
Lea más: En un día especial: Paraguay mantiene el optimismo y ya apunta a Australia
“Todo lo que batallamos, lloramos, hicimos de todo para estar acá, juguemos como si fuese la final y juguemos, no lo dejemos ni mover, como una final, y nosotros seguro que somos intenso, vamos a salir a llevarlos por delante. ¡Dale Albirroja, dale!”, es lo que se pudo observar en la lectura de labios del capitán albirrojo.
Las palabras del capitán no se quedaron en el vestuario; se tradujeron en una batalla épica dentro de la cancha. La Albirroja se vio obligada a adoptar un esquema defensivo tras la expulsión de Miguel Almirón en el cierre del primer tiempo. Con un hombre menos, la mística guaraní salió a flote y el defensor se consolidó como el abanderado de la resistencia.
Lea más: Alfaro: “Lo que nos viene ante Australia es muy complicado”
El sitio especializado Sofascore revalidó la descomunal actuación del defensor central otorgándole una destacada calificación de 7.4 puntos. Para dimensionar lo que fue la muralla paraguaya ante el asedio turco, las estadísticas del oriundo de San Juan Bautista Misiones, durante los 90 minutos hablan por sí solas. El central completó la totalidad del encuentro con una nota general de 7.4.

En el aspecto defensivo, el capitán registró la impactante cifra de 12 despejes y sumó 2 disparos bloqueados. En la distribución del balón, aportó un total de 9 pases, de los cuales 7 fueron precisos, alcanzando un 78% de efectividad en las entregas. Además, recibió una falta y no cometió ninguna infracción en todo el juego.
Lea más: Alfaro alcanza el 40% de efectividad en los Mundiales y sigue construyendo historia
El dato que mejor refleja su jerarquía son esos 12 despejes con los que desactivó el peligro en el área albirroja, sumado a una solvencia impecable que le permitió sostener el resultado con el arco en cero y de manera limpia. Paraguay aguanta, Paraguay lucha y, bajo el mando de Gustavo Gómez, Paraguay recupera su identidad en la Copa del Mundo.

