Los quintiles se definen ordenando a la población de menor a mayor según su ingreso per cápita y dividiéndola en cinco grupos de igual tamaño, cada uno equivalente al 20% de la población. El primer quintil aglutina al 20% más pobre (grupo que es analizado en esta edición), mientras que el quinto corresponde al 20% con mayores ingresos.
Esta clasificación facilita observar cómo se distribuyen derechos sociales básicos, como el acceso a la salud, a lo largo de la estructura económica de una sociedad.
La evolución del porcentaje de población sin seguro médico del Quintil 1 revela una brecha persistente y estructural entre Paraguay y el promedio de América Latina.
Mientras la región mostró avances graduales en la ampliación de la cobertura, Paraguay se mantuvo durante más de dos décadas con niveles de exclusión sanitaria cercanos al 95%, lo que evidencia un rezago significativo en materia de protección social.
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De acuerdo con datos de la CEPAL, en 2001, el promedio de América Latina ubicaba al 61,5% de su población sin seguro médico- Q1, en tanto que Paraguay alcanzaba el 97,8%. La diferencia inicial, superior a 36 puntos porcentuales, ya anticipaba una situación crítica.
A partir de entonces, la región inició una trayectoria descendente relativamente sostenida, que se intensificó entre 2008 y 2019, cuando el indicador pasó de 53,5% a 33,4%. Este comportamiento respondió a la expansión de sistemas de salud pública, esquemas de aseguramiento social y programas de cobertura universal en varios países.
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Paraguay, por el contrario, mostró una dinámica mucho más rígida. Entre 2001 y 2019, el porcentaje de población sin seguro médico del 20% más pobre osciló en un rango estrecho, generalmente entre 95% y 98%.

En el mejor registro del período, observado en 2024, el indicador se ubicó en 94,6%, todavía en niveles extremadamente elevados. Esta estabilidad en valores tan altos no refleja una situación favorable, sino una persistente incapacidad del sistema para integrar a amplios segmentos de la población.
El contraste se vuelve aún más evidente al observar el punto mínimo regional. En 2019, América Latina alcanzó su menor nivel con 33,4% de población sin seguro médico, mientras Paraguay registraba 96,3%.
La brecha superó entonces los 60 puntos porcentuales, lo que marca una de las distancias más amplias de toda la serie. Este dato expone que el avance regional no solo no fue acompañado por Paraguay, sino que amplió la divergencia relativa.
La pandemia introdujo una ruptura parcial en la tendencia regional. En 2020 y 2021, el promedio latinoamericano volvió a ubicarse por encima del 40%, reflejando el deterioro de condiciones laborales y la pérdida de cobertura asociada al empleo formal para el Quintil 1. Paraguay también mostró un leve incremento en esos años, con valores cercanos al 97%, aunque el impacto fue menos visible debido a que el nivel inicial ya era extremadamente alto.
Posteriormente, América Latina retomó una senda descendente, hasta cerrar 2024 con 45,2%. Paraguay, en cambio, como se mencionaba, apenas redujo su indicador a 94,6%.
La persistencia de niveles de exclusión sanitaria cercanos al 95% en el Quintil 1 evidencia que el acceso a la salud en Paraguay continúa profundamente condicionado por la posición socioeconómica.
A diferencia de América Latina, donde la ampliación de la cobertura funcionó como un mecanismo de reducción de desigualdades, en el caso paraguayo la falta de avances sostenidos revela limitaciones estructurales en el diseño y alcance del sistema de protección social.
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Esta situación implica que el 20% más pobre permanece expuesto a mayores riesgos sanitarios, económicos y sociales, reforzando los ciclos de pobreza y vulnerabilidad.
El rezago no solo refleja una brecha en términos de políticas públicas, sino también una deuda en la garantía de derechos básicos. Superar esta dinámica requiere reformas orientadas al diseño e implementación efectiva de la cobertura e integración de los sectores más excluidos del país.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.