En Paraguay más del 42% del grupo más rico sigue sin seguro médico

Fachada del Hospital Central del IPS.
Fachada del Hospital Central del IPS.Pedro Gonzalez.

La evolución del porcentaje de población del Quintil 5 sin seguro médico (corresponde al 20% con mayores ingresos) permite observar una dimensión distinta de la desigualdad sanitaria en Paraguay. A diferencia de lo que ocurre en el Quintil 1, donde la exclusión es prácticamente estructural, tal como se analizaba en la edición pasada, en el grupo de mayores ingresos el problema no es la ausencia total de cobertura, sino la persistencia de un nivel de desprotección que resulta elevado cuando se lo compara con el promedio de América Latina (AL).

De acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Paraguay mantiene, de forma sostenida, una brecha significativa frente a la región incluso dentro de su estrato más favorecido en términos de ingresos.

En 2001, el 52,7% de la población perteneciente al Quintil 5 en Paraguay no contaba con seguro médico, mientras que el promedio de América Latina se ubicaba en 30,7%. La diferencia inicial fue de 22 puntos porcentuales, lo que ya evidenciaba un rezago importante.

En términos prácticos, esto implicaba que más de la mitad de los paraguayos del 20% con mayores ingresos carecían de cobertura formal de salud, una situación difícil de conciliar con la idea de que los niveles más altos de ingreso deberían garantizar un mayor acceso a mecanismos de protección social.

Durante los primeros años de la serie, la brecha se mantuvo elevada. Entre 2001 y 2008, el promedio regional descendió a 29,1%, mientras Paraguay pasó a 45,2%. Si bien el país mostró una reducción de más de siete puntos porcentuales en ese período, la región también avanzó, lo que impidió una convergencia real.

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La diferencia continuó rondando entre 15 y 22 puntos porcentuales, reflejando una estructura de cobertura más frágil en Paraguay incluso para su población de mayores ingresos.

Entre 2009 y 2015 se observa un comportamiento a destacar. América Latina aceleró el proceso de expansión de la cobertura, reduciendo el porcentaje de personas sin seguro en el Quintil 5 desde 28,4% en 2009 hasta 22,0% en 2015. Paraguay, por su parte, mostró una caída más irregular: pasó de 47,0% a 38,7% en el periodo de análisis.

En este tramo se registra uno de los niveles más bajos de la serie para el país, lo que sugiere un avance relativo en la formalización laboral o en el acceso a esquemas de aseguramiento. Sin embargo, incluso en ese “mejor momento”, la brecha con AL fue de casi 17 puntos porcentuales.

A partir de 2016, la dinámica paraguaya perdió consistencia. Mientras el promedio regional continuó descendiendo gradualmente, desde 21,5% en 2016 hasta 20,0% en 2019, Paraguay volvió a mostrar oscilaciones al alza.

Fachada del Centro de Atención Ambulatoria del IPS.
Fachada del Centro de Atención Ambulatoria del IPS.

En 2016 el indicador subió a 44,0%, en 2017 bajó a 41,7%, en 2018 volvió a subir a 42,3% y en 2019 se ubicó en 41,6%; revelando que los avances logrados no se consolidaron y que la cobertura en los sectores de mayores ingresos sigue siendo frágil y dependiente de factores coyunturales, principalmente vinculados al mercado laboral formal.

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La pandemia introdujo una ruptura temporal. En 2020, el promedio regional aumentó a 21,7%, y Paraguay subió a 43,5%. En 2021, América Latina retrocedió levemente a 20,5%, mientras Paraguay alcanzó 44,4%, uno de los valores más altos de la última década. Esto refleja que la pérdida de empleo formal y de cobertura asociada al trabajo tuvo un impacto más severo y persistente en el caso paraguayo.

Entre 2022 y 2024, América Latina retomó su senda descendente y cerró en 18,3%, el menor valor de toda la serie. Paraguay, en cambio, apenas logró una reducción marginal, pasando de 41,7% en 2022 a 42,3% en 2024. De esta forma, la brecha volvió a ampliarse hasta casi 24 puntos porcentuales, el diferencial más alto de todo el período analizado.

El comportamiento expuesto tiene implicancias profundas. Que más del 40% del Quintil 5 en Paraguay permanezca sin seguro médico indica que la cobertura sanitaria no está funcionando como un mecanismo de integración social ni siquiera para los sectores de mayores ingresos. A diferencia de América Latina, donde la expansión de la cobertura se consolidó como parte de la arquitectura de protección social, en Paraguay el acceso a la salud formal sigue dependiendo de un mercado laboral reducido y altamente segmentado.

Población sin seguro médico
Población sin seguro médico

En términos económicos y sociales, esto revela una debilidad estructural del sistema de aseguramiento. La informalidad no es solo un problema de los sectores vulnerables, sino que atraviesa a toda la estructura de ingresos. El Quintil 5 paraguayo se parece más al Quintil 3 o 4 de otros países de la región en términos de acceso efectivo a derechos sociales básicos.

Conforme con la CEPAL, la medición por quintiles permite evaluar no solo la desigualdad entre ricos y pobres, sino también la solidez institucional de los sistemas de protección social.

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Bajo este criterio, Paraguay exhibe un doble rezago: una exclusión casi total en el Quintil 1 y una cobertura incompleta y frágil en el Quintil 5. Esta combinación configura un sistema profundamente segmentado, donde el acceso a la salud no opera como un derecho universal, sino como un privilegio inestable, incluso para quienes se encuentran en la parte superior de la distribución del ingreso.

* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.