Deuda a constructoras: “Estamos prácticamente en un momento de quiebre”, advierte titular de Capaco

Asfalto
Asfaltado de ruta (imagen ilustrativa).fotosr

Pese a los reportes de que el sector de la construcción inició el 2026 con el mayor nivel de optimismo empresarial, Capaco advierte que el atraso en los pagos por las obras en ejecución, que ronda los US$ 360 millones, mantiene a las empresas al borde del quiebre. El Gobierno, en tanto, busca este año ajustarse al límite de déficit establecido por la Ley de Responsabilidad Fiscal, en un contexto de restricción presupuestaria y baja ejecución.

El sector de la construcción inició el 2026 con las mejores expectativas empresariales, según el Indicador de Expectativas Empresariales (IEE) de enero, elaborado por la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Paraguay a partir de la Encuesta Mensual de Tendencia Económica, que releva la percepción de directivos sobre variables clave de los distintos sectores económicos.

En ese contexto, el Indicador de Confianza del Sector Construcción alcanzó 50,58 puntos en enero de 2026, con una variación intermensual positiva del 2,88% respecto a diciembre (49,17 puntos), constituyéndose en el mayor crecimiento mensual entre todos los sectores relevados. Este resultado permitió al rubro retornar a la zona de optimismo, al ubicarse por encima del umbral de 50 puntos que, según la metodología del IEE, separa el pesimismo del optimismo.

Sin embargo, desde el sector advierten que la distancia entre las expectativas y la situación real de las empresas sigue siendo preocupante, principalmente por el atraso en los pagos a las contratistas del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC). Según datos de la Cámara Paraguaya de la Construcción (Capaco), la deuda acumulada asciende a casi US$ 360 millones, de los cuales unos US$ 247 millones corresponden a certificados de obra y alrededor de US$ 110 millones a intereses.

José Luis Heisecke, presidente de Capaco.
José Luis Heisecke, presidente de Capaco.

“Siempre hay expectativas, pero el cobro de las deudas seguimos esperando. Estamos prácticamente en un momento de quiebre, con una deuda muy grande que se dejó a fin de año y con certificados de enero, que tampoco fueron cancelados”, expresó el presidente de Capaco.

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Siguen esperando una importante inyección

Agregó que, de no producirse una inyección importante de recursos entre febrero y marzo, la situación financiera del rubro podría agravarse. “La realidad hoy es una crisis financiera por la que está atravesando el sector de la construcción”, subrayó.

Mientras tanto, el MOPC destaca el desempeño del sector y atribuye los resultados del indicador a la continuidad de la inversión pública en infraestructura, con frentes de obra activos en diversas regiones del país. No obstante, la institución aún no publicó su nivel de ejecución presupuestaria correspondiente al año pasado y evita socializar sus reportes mensuales, en un contexto marcado por la baja ejecución.

Desde Capaco cuestionan desde el año pasado que el Gobierno esté incurriendo en prácticas similares a las que criticó a la administración anterior, al impulsar obras sin respaldo presupuestario suficiente. “Está ocurriendo lo que tanto se cuestionó del gobierno anterior”, afirmó el titular del gremio, al señalar que los atrasos obligan a las empresas a endeudarse para cubrir salarios y costos operativos básicos.

El dirigente insistió en que la falta de previsión presupuestaria sigue generando atrasos y recordó que, mientras el MOPC proyecta ejecutar obras por alrededor de US$ 1.000 millones en 2026, el presupuesto asignado oscila entre US$ 550 y US$ 570 millones, lo que evidencia —según advirtió— “una brecha que se vuelve insostenible”.

En este contexto, el Gobierno apunta este año a converger nuevamente con el límite de déficit establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal, del 1,5%. Desde el sector privado, sin embargo, advierten que el ajuste fiscal y la restricción del gasto público no pueden trasladarse a la cadena de pagos de la obra pública, ya que los atrasos terminan afectando directamente la sostenibilidad financiera de las empresas constructoras.