Con nuevo ministro titular en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), expertos coinciden que el principal desafío será afrontar las millonarias deudas con las contratistas, con un límite fiscal al que está comprometido a un plan de convergencia. En ese desafío de pagar lo pendiente y respetar el tope del déficit, el nuevo ministro Óscar Lovera enfrentará el principal reto político y técnico de su gestión.
El presidente de la República, Santiago Peña, confirmó esta tarde al nuevo ministro titular del MEF y jefe del equipo económico que tendrá la misión de dirigir la cartera en esta segunda etapa, en reemplazo de Carlos Fernández Valdovinos.
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Al respecto, el economista y exministro de Hacienda Manuel Ferreira valoró el perfil del nuevo titular del MEF por su experiencia interna y conocimiento del funcionamiento de la institución. Sin embargo, planteó que la discusión de fondo es conocer cuál será el plan para encarar la situación de las finanzas públicas. Añadió, que si la prioridad es cancelar la deuda atrasada, el Gobierno tendrá necesariamente que aumentar nuevamente el límite del déficit fiscal, año en que debía volver al topo establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal, en 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB)

Según Manuel Ferreira, modificar el tope fiscal requiere de un respaldo normativo. “El cambio va a requerir una ley que le ampare”, lo que coloca el asunto en el terreno de la negociación política.
En ese sentido, consideró que el nuevo ministro va requerir un respaldo fuerte del presidente de la República si ese es el objetivo (modificar el plan de convergencia para regularizar pagos). “La viabilidad del ajuste dependerá de que el mandatario se involucre y lidere el proceso legislativo”, afirmó.
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Complicaciones en la visión externa
Por otra parte, el ex ministro de Hacienda advirtió que elevar eventualmente el déficit no es un tema menor para el gobierno ya que puede abrir dos complicaciones simultáneas.
Por un lado, dijo que el país mantiene un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) relacionado al cumplimiento del plan de convergencia y además, las calificadoras de riesgo que recientemente otorgaron al país grado de inversión, tomaron la regla fiscal como un elemento relevante al elevar la nota.

Para el exministro, esa negociación internacional con el Fondo y las calificadoras, posiblemente recaería en el presidente Peña, por la experiencia que tiene este en las tratativas con los agentes externos o fuera del país.
A lo que agregó que Peña debería apoyar al nuevo ministro en el terreno internacional, por sus vínculos externos y por su buena relación con Estados Unidos.
Para Manuel Ferreira el tema de las deudas atrasadas no tiene otra salida y no sería razonable “seguir tirando basura bajo la alfombra”.
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Periodo electoral siempre es un riesgo
En otro momento, Ferreira también advirtió que el momento político tiende a complicar la actuación de las finanzas y advirtió que en ese contexto, el control del gasto es un gran desafío para todo ministro.
“En un contexto “complicado y difícil”, con escasez de recursos en las arcas públicas, será un gran desafío contener el gasto público" afirmó.
Por lo que sostiene que en el escenario político actual, no hay mucho margen para transformaciones “muy radicales”, como limitar las transferencias. “Algo muy difícil que suceda”, señaló.
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Requerirá fuerte apoyo de Peña
Por otra parte, el analista financiero Amílcar Ferreira también se refirió a los cambios en el MEF y la designación de Óscar Lovera para la segunda etapa del gobierno.
A su parecer, Lovera reúne las condiciones técnicas para el cargo precisamente por su trayectoria dentro del MEF y porque “conoce el manejo del presupuesto, el funcionamiento interno del ministerio, el marco legal y los instrumentos con los que el Estado puede financiarse”

No obstante, Ferreira advirtió que el nuevo ministro requerirá un apoyo “personal” del presidente Peña en torno a las decisiones sensibles y contactos al más alto nivel con organismos financieros internacionales y con las calificadoras de riesgo.
A lo que agregó que ese acompañamiento, no solo para “explicar la situación” en el exterior, sino también para articular mecanismos de financiamiento que permitan cubrir la deuda atrasada.
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Amílcar Ferreira detalló que Lovera tendrá la misión por un lado de arbitrar y gestionar el financiamiento necesario para pagar compromisos pendientes; y por otro lado, la de administrar el gasto con disciplina para que no supere la capacidad real de pago del Estado, medida por los ingresos fiscales.
En ese sentido, añadió, que la relación política será clave en esta etapa, dentro de un “diálogo” que permita sostener las decisiones que se adopten.
En su percepción, Lovera tiene posibilidades de desempeñarse bien, siempre que cuente con un acompañamiento relevante del jefe de Estado tanto para la interlocución internacional como para el vínculo con el sistema político.
