El presidente de la Asociación de Casas de Cambio del Paraguay (ACCPY), Emil Mendoza, afirmó que la caída del dólar responde a un fenómeno internacional y que Paraguay no está en condiciones de revertirlo.
“El mercado paraguayo es pequeño y no puede hacer frente a economías como la argentina o la brasileña. No podemos ir en contra de una tendencia mundial como la devaluación del dólar”, sostuvo.
Advirtió que intentar sostener artificialmente la cotización mediante la compra de dólares podría generar un efecto contrario, atrayendo capitales externos y desestabilizando el mercado local.
Lea más: El dólar sigue bajando y se cotiza por debajo de G. 6.400
Cotización en su nivel más bajo en cinco años
El dólar estadounidense alcanzó el viernes los G. 6.370, marcando su valor más bajo en el último quinquenio. La depreciación acumulada llega al 21% en términos interanuales, en línea con el comportamiento de la divisa a nivel global.
Lea más: Caída del dólar se acentúa y su valor ya registra baja del 20% en un año
Intervenir el mercado podría generar distorsiones
Desde el sector cambiario insisten en que cualquier intento de manipular el precio del dólar implicaría riesgos para la economía paraguaya, especialmente por el tamaño reducido de su mercado.
Según Mendoza, una intervención podría incentivar el ingreso masivo de divisas desde el exterior, lo que terminaría agravando la volatilidad.
Lea más: Tras largo feriado de Semana Santa, cotización del dólar se mantiene por debajo de G. 6.500
Beneficios en importaciones, pero presión a exportadores
La caída del dólar tiene efectos mixtos. Por un lado, favorece a un país altamente dependiente de las importaciones, abaratando productos clave como combustibles, electrónicos y equipos informáticos.
“Estos bienes inciden directamente en el transporte y en la vida cotidiana, por lo que un dólar más bajo permite precios más competitivos”, explicó.
Sin embargo, la contracara es el impacto negativo en los ingresos por exportaciones, ya que los sectores exportadores reciben menos guaraníes por cada dólar generado.
Desde las casas de cambio recalcan que la baja del dólar es parte de una dinámica global inevitable, por lo que cualquier intento de frenar su caída no solo sería ineficaz, sino potencialmente perjudicial para el mercado local.
