La indignación ciudadana crece al ver que la cotización del dólar retrocede, pero los precios en los supermercados se mantienen. Joaquín González, presidente de la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu), apuntó directamente al grupo de proveedores como los responsables de que el fenómeno no llegue a los consumidores finales.
González aclaró durante una entrevista por ABC TV que los supermercados son “tomadores de precios”. Esto significa que el precio final al consumidor depende del costo fijado por los importadores.
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Según detalló, no existen más de 30 importadores de consumo masivo que dominan categorías clave como el café, los enlatados, las galletitas y los vinos.
Denuncian un “techo” a los descuentos
Según reveló González, dos cámaras de importadores enviaron notas a sus asociados estableciendo que el descuento máximo permitido sería de apenas un 10%.
Esta decisión resulta inexplicable para el gremio de supermercados, considerando que el dólar bajó un 23%. “Nosotros tenemos una pequeña baja gracias a la gestión del Gobierno, pero ellos (los importadores) enviaron un tope del 10% cuando el dólar bajó mucho más. No podíamos bajar más que eso”, explicó el titular de Capasu.
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¿Una práctica inconstitucional?
Esta actitud de los proveedores podría entrar en conflicto directo con la Constitución Nacional. El Artículo 107 de la Libertad de Concurrencia prohíbe explícitamente la creación de monopolios y el alza o baja artificial de precios que traben la libre competencia.
“Si ellos nos venden más barato, nosotros podemos ofrecer más barato. Así de sencillo”, sentenció. Recordando que los supermercados deben cubrir costos fijos como electricidad y personal, pero su margen depende del precio de origen.
El ojo ciego de Conacom sobre los precios
Desde la Comisión Nacional de la Competencia (Conacom), ya habían analizado este fenómeno, pero admitieron que tienen poco personal para poder monitorear. Según señalaron esta situación podría generarse por dos situaciones.
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- Paralelismo consciente: Las empresas no necesitan sentarse a pactar. Simplemente se miran: “Si el otro no baja, yo tampoco lo hago”. Esta “comodidad” elimina la competencia real.
- Abuso de posición dominante: Cuando un actor es tan grande que los demás no tienen fuerza para desafiar sus precios, el mercado se estanca.
Mientras los grandes importadores mantienen sus márgenes, el consumidor paraguayo sigue esperando que la caída del dólar se traduzca, finalmente, en una rebaja real al pasar por la caja.
