Para muchas personas que son usuarias de tarjetas, las facilidades del reintegro, descuentos y promociones como las cuotas sin intereses les pueden facilitar la compra de un regalo o incluso adelantar la adquisición de bienes necesarios y no tan indispensables. Considerando que estamos a pocos días de la conmemoración del Día de las Madres es preciso advertir que estas interesantes ofertas, también pueden convertirse en un dolor de cabeza sin una adecuada planificación, porque se trata de nuevas deudas que finalmente impactan en el presupuesto familiar.

Por eso, expertos advierten que entre la conveniencia y el riesgo hay una línea fina, y que la diferencia suele estar en la tasa de interés, en los plazos, los costos asociados al uso de la tarjeta (comisiones, gastos administrativos) y la disciplina del pago dentro del vencimiento.
Como siempre, las entidades emisoras y comercios suelen empujar campañas comerciales con grandes ganchos, entre ellas las cuotas “sin intereses” que en la práctica pueden ser convenientes si el precio contado y el precio financiado son efectivamente el mismo y si la persona tiene capacidad real de pagar cada cuota sin atrasos, o sea, antes del vencimiento de la tarjeta. Cabe señalar, que las intermediarias aplican un recargo por mora, comisiones por los mensajes de reclamos y otros costos administrativos, por lo que termina abonando mucho más.
De igual manera, si la compra se hace en cuotas y luego se paga solo el mínimo, el costo se dispara por estos intereses y comisiones que le suman, y pueden transformar un regalo de ocasión, en una deuda prolongada
Otro gancho muy habitual por estos días festivos son los reintegros y descuentos por día. En ese sentido, algunas campañas devuelven un porcentaje del consumo o aplican descuentos en caja como una manera de fidelizar al cliente. Si bien son beneficios concretos, pero suelen tener topes por cliente, por comercio o por día, por lo que muchas compras no terminan recibiendo el beneficio esperado, porque no cumplieron alguna condición.
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Cuando deja de convenir y el costo real de financiar el regalo
Expertos recomiendan tener mucha cautela con estas promociones para no caer en una “trampa de sobre endeudamiento” que es la suma de compromisos que luego ya no se pueden pagar. En esos casos muchos optan por refinanciar la deuda, operación más conocida como “bicicleteo”, por lo que finalmente el costo del regalo que incluía reintegros y descuentos, resulta mucho más elevado.

“Entonces, si para hacer espacio en la tarjeta se necesita refinanciar, pasar saldo, comprar en más cuotas o pagar el mínimo, la promoción deja de ser oportunidad y pasa a ser riesgo”, alertan.
También expertos instan a evitar comprar por urgencia emocional. En fechas sensibles, la presión social empuja a “resolver” con tarjeta. Un regalo significativo no tiene por qué ser el más caro: a veces conviene priorizar experiencias, detalles útiles o compras planificadas.
En el caso de tarjetas, además, la acumulación de consumos pequeños, como las compras de consumo básico en supermercados, combustible, delivery en el mes también pesan en el extracto, y es una práctica muy habitual que muchos ciudadanos están financiando “sus compras del supermercado”.
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Tarjeteo para sobrevivir y riesgos inflacionarios
De hecho, datos recientes del Banco Central del Paraguay (BCP) revelan un aumento del 30% en el endeudamiento con tarjeta, con mayor incremento en las líneas menores a G. 3.000.000 con casi 50% de repunte al primer trimestre del año. Esto muestra justamente que las personas de menores ingresos se están endeudando más y mayormente para compras de consumo básico como “supermercados”, movilidad y otros.

Esto ocurre debido al encarecimiento de los productos de la canasta básica, de los principales bienes alimenticios como carne y otros que vienen en aumento, por lo que la gente está usando más su tarjeta para cubrir esos gastos, explicó el economista y ex ministro Manuel Ferreira
El economista advirtió que no indicios de que esta situación pueda mejorar en el corto tiempo, ya que persisten las incertidumbres a nivel global e incluso hay proyecciones que los precios de los comodities seguirán en ascenso, lo que representará presiones inflacionarias en la canasta para adelante
Ante este contexto, el economista instó buscar ingresos extras que ayuden a compensar el incremento de los gastos.
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No confundir que “sin interés” equivale a “más barato”
En fechas comerciales en las que esamos, una de las mayores fuentes de confusión es asumir que “sin interés” equivale a “más barato”. Para verificarlo, conviene hacer tres chequeos rápidos:
1. Comparar precio contado vs. precio con tarjeta: Si el contado tiene descuento y la cuota no lo respeta, el “interés” puede estar incorporado en el precio.
2. Revisar si hay costos adicionales: Algunos planes implican cargos administrativos, seguros o comisiones según el emisor o el tipo de tarjeta.
3. Confirmar el plazo real: No es lo mismo 3 cuotas que 12: a más meses, más fácil perder control del presupuesto y acumular otras obligaciones encima.
Ante la pregunta si conviene o no las compras con tarjeta por el Día de la Madre, es importante considerar que sí pueden convenir, especialmente cuando se trata de descuentos reales o cuotas cortas sin sobreprecio, con un plan claro de pago y sin depender del mínimo. Pero dejan de convenir cuando la promoción funciona como máscara de un precio inflado o cuando el financiamiento se usa para tapar falta de liquidez y termina generando intereses y mora.
