El reciente aumento en los precios del gas licuado de petróleo (GLP) expone nuevamente la concentración de un mercado muy importante y de consumo masivo en el país, que supera los 82 millones de kilos anuales y abastece a casi la mitad de los hogares paraguayos.
De acuerdo con datos del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), el mercado del GLP en Paraguay alcanzó un volumen total de 82.402.016 kilos en el 2025, lo que equivale a unas 8,2 millones de garrafas de 10 kilos. Este consumo se distribuye entre más de 20 empresas fraccionadoras, aunque con una clara concentración en pocas firmas.
La empresa Copesa lidera ampliamente el mercado, con una participación del 20,57% y ventas que superan los 16,9 millones de kilos. Le siguen Petrobras (10,65%), Gas Corona (10,52%) y Petropar (10,03%). Estas cuatro compañías concentran en conjunto más del 50% del total comercializado en el país.
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En un segundo nivel aparecen firmas como Energy Gas (7,28%), Petronor (6,93%) y Copetrol (6,62%), mientras que otras empresas mantienen participaciones menores al 5%, reflejando un mercado con fuerte presencia de actores medianos y pequeños.
Consumo sostenido durante todo el año, pero más en el invierno
El comportamiento mensual del consumo durante 2025 muestra una demanda relativamente estable, aunque con picos en los meses más fríos. Julio fue el mes de mayor consumo, con más de 7,5 millones de kilos, seguido de octubre y junio.
En contraste, los niveles más bajos se registraron en febrero y noviembre, aunque sin caídas abruptas, lo que confirma el carácter esencial del producto en los hogares y en sectores productivos.
Subas recientes impactan en el bolsillo
Las empresas fraccionadoras aplicaron aumentos de precios desde la semana pasada, con subas de entre G. 500 por kilo y G. 300 por litro, lo que ya impactó directamente en el bolsillo de los consumidores.
Tras estos ajustes, la garrafa de 10 kilos aumentó alrededor de G. 5.000, ubicándose actualmente entre G. 110.000 y G. 125.000, dependiendo de la marca y la distancia de distribución.
En estaciones de servicio, el GLP se comercializa entre G. 4.240 y G. 5.200 por litro, siendo Petropar la única empresa que, hasta el momento, no trasladó estos incrementos a sus precios.
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Costos internacionales y logística presionan al alza
El empresario del sector, Ausberto Ortellado, explicó que los aumentos responden principalmente a factores externos. Señaló que el precio internacional del GLP subió más del 20%, equivalente a unos US$ 120 por tonelada, a lo que se suman mayores costos de combustible y logística.
“Estamos hablando de aumentos importantes en toda la cadena: combustible, transporte y distribución. Ese es el motivo fundamental de la suba”, afirmó.
Indicó además que el gas es un derivado del petróleo, por lo que las variaciones del crudo impactan directamente en el precio final. En ese sentido, mencionó que los derivados del petróleo han registrado incrementos superiores al 50% en los últimos períodos.
Actualmente, Argentina es el principal proveedor de este combustible para Paraguay, lo que también condiciona la estructura de costos.
No se descartan nuevas subas
Si bien no hay una fecha definida, las fraccionadoras ya adelantaron que habrá nuevas subas. Advierten que esto podría darse a fines de mayo o en junio, dependiendo del comportamiento del mercado internacional y del tipo de cambio.
En ese contexto, la reciente baja del dólar ha contribuido a contener, por ahora, mayores incrementos, aunque el escenario sigue siendo incierto.
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El gas y su importancia para las familias
El GLP es una de las principales fuentes de energía en Paraguay. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 49,8% de los hogares utiliza gas para cocinar, con mayor predominio en zonas urbanas (57,5%) frente a las rurales (31,1%).
Sin embargo, otras fuentes siguen vigentes: la electricidad es utilizada por el 32,7% de las viviendas, la leña por el 11,3% a nivel país (aunque llega al 31,6% en áreas rurales) y el carbón por el 4%.
Este escenario refleja la importancia del gas dentro de una matriz energética diversificada, donde cualquier variación de precios tiene un impacto directo en la economía doméstica.
