La Asociación de Importadores y Comerciantes del Paraguay (Asimcopar) emitió un pronunciamiento tras la promulgación del decreto del Poder Ejecutivo que establece el aumento del 5% del salario mínimo legal para el sector privado. Con esta disposición, el sueldo básico para actividades diversas en el país asciende a G. 3.044.000, mientras que el jornal mínimo queda fijado en G. 117.077.
A través de un comunicado oficial, el gremio que nuclea a las principales multitiendas e importadoras del país aclaró que el cuestionamiento central no pasa por el porcentaje asignado a los trabajadores, sino por el método político empleado.
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Advirtieron que resolver este tipo de ajustes por la vía del decreto directo, ignorando los criterios técnicos, destruye la previsibilidad jurídica, ahuyenta las inversiones extranjeras y golpea la estructura de costos de los comercios que aún pelean por recuperar los niveles de consumo previos a la pandemia.
El reajuste se da sin base técnica, sostiene
Desde Asimcopar explicaron que el incremento decretado por el Gobierno equivale a más del doble de la referencia técnica de la inflación real. Mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) interanual medido por el Banco Central del Paraguay (BCP) cerró en un 2,4%, cifra que el sector empleador defendía como techo para el ajuste, la decisión política terminó cerrándose en un 5%, quedando a mitad de camino del 22,3% que exigían las centrales sindicales.
“Una decisión adoptada por la vía del decreto, por encima de la referencia técnica, deja a las empresas sujetas a la interpretación de la autoridad de turno: hoy es 5%, pero mañana podría ser 10%. La ausencia de reglas estables nos aleja de las buenas prácticas y desalienta la inversión. Modificar todo de golpe nos obliga a recalcular la estructura de costos a ciegas”, reclama el documento.
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El gremio insistió en que no se opone a que los sueldos se actualicen para mitigar el costo de vida, pero defienden con firmeza que el proceso debe modernizarse. Proponen que las variaciones se midan con datos cruzados del BCP y del Instituto Nacional de Estadística (INE) en una mesa tripartita (Gobierno, empleadores y sindicatos) y que el resultado se convierta en una ley del Congreso con parámetros fijos, eliminando la discrecionalidad política coyuntural.
Peligra la competitividad y la llegada de empresas de Brasil
Con el nuevo reajuste, el salario mínimo de Paraguay se posiciona en torno a los US$ 500, ampliando de forma peligrosa la brecha con el mercado brasileño, donde el sueldo básico ronda los US$ 300.
El efecto de esta situaciónes la pérdida de atractivo para las industrias brasileñas que buscan instalarse en territorio paraguayo, sostiene la asociación.
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“Definir por decreto un aumento que duplica la referencia de inflación nos acerca a modelos económicos regionales que no queremos para el Paraguay. Uno de nuestros mayores activos es la baja inflación y la estabilidad”, argumentaron los importadores.
Ante este escenario, Asimcopar solicitó al Gobierno la creación urgente de un índice con reglas claras, técnicas y previsibles que salven la salud de las empresas nacionales.

