La sostenida escalada de las cotizaciones internacionales del petróleo y sus derivados ya estaría dejando sin margen a los emblemas de Paraguay para seguir postergando un nuevo reajuste en los precios de los combustibles.
El especialista del sector, Miguel Velázquez, en entrevista con ABC, dijo que si se aplicara el incremento que reflejan los costos actuales de reposición, el diésel debería subir hasta G. 950 por litro y las naftas entre G. 400 y G. 600, aunque aclaró que cada empresa definirá finalmente su porcentaje de ajuste.
El experto afirmó que el mercado atraviesa un escenario en el que las distribuidoras ya no pueden seguir absorbiendo el incremento registrado en los precios internacionales.
“Corresponde una suba de entre G. 850 y G. 950 por litro para el diésel. Esa es la realidad de los costos actuales. Ahora, que las empresas se animen a trasladar todo ese aumento al consumidor ya es otra historia”, dijo.
Explicó que durante las últimas semanas varias empresas evitaron reajustar sus precios porque todavía contaban con inventarios adquiridos cuando las cotizaciones internacionales habían registrado un breve descenso y, además, buscaron no alejarse demasiado de los valores de Petropar.
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Sin embargo, indicó que esa estrategia ya estaría llegando a su límite. “El precio alto se sostiene desde hace más de veinte días y no cede. Todos ya están reponiendo combustible con valores elevados. Por eso corresponde un ajuste”, afirmó.
Precio de combustibles: ¿Por qué aún no subieron los precios?
Si los precios internacionales vienen aumentando desde hace varias semanas, ¿por qué las estaciones de servicio todavía no realizaron los ajustes correspondientes?
Velázquez sostiene que la respuesta está en la administración de los inventarios. A comienzos de julio las cotizaciones internacionales registraron una breve disminución. Varias empresas aprovecharon ese momento para cerrar compras con valores más bajos y posteriormente mezclaron esos volúmenes con importaciones hechas cuando el mercado ya había vuelto a subir.
Ese promedio permitió retrasar el impacto sobre los precios finales; sin embargo, esa estrategia tendría un límite. “Ya pasaron más de veinte días con precios elevados. Hoy prácticamente todos están reponiendo combustible caro”, señaló.

Petropar sigue marcando el ritmo del mercado
Asimismo, mencionó que otro de los factores que explica la demora en los reajustes es el papel que desempeña Petropar. La petrolera estatal continúa funcionando como referencia para todo el mercado.
Según Velázquez, muchas distribuidoras prefieren reducir temporalmente sus márgenes antes que alejar demasiado sus precios de los que ofrece la empresa pública.
“Siempre hay un actor importante que mantiene precios por debajo del resto y eso condiciona a todo el mercado”, afirmó.
Por ese motivo, aun cuando técnicamente correspondería aplicar un incremento cercano a G. 1.000 por litro en el diésel, considera poco probable que todas las empresas trasladen inmediatamente ese monto.
El conflicto internacional sigue alimentando la incertidumbre
Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente continúan afectando el comercio mundial de combustibles y elevando las cotizaciones.
Aunque Paraguay no importa carburantes directamente desde las zonas en conflicto, termina pagando los efectos de esa incertidumbre porque el mercado opera con referencias internacionales.
“Las bolsas reaccionan rápidamente ante cualquier conflicto. No solamente aumenta el precio del combustible; también suben los seguros, los fletes y toda la cadena logística”, explicó.
Según indicó, el problema ya no es únicamente el costo del producto refinado. El transporte marítimo, los seguros y otros componentes también encarecen cada operación de importación. A la cotización internacional se suma otro elemento poco conocido por el consumidor: el denominado “premio”.
Se trata de un sobreprecio que los compradores deben pagar sobre la cotización internacional para acceder al combustible disponible. Semanas atrás este indicador había mostrado una reducción, pero Velázquez sostiene que volvió a aumentar.
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“Todos los eslabones de la cadena están siendo afectados. No solamente sube el producto; también vuelve a subir el premio”, indicó.

Importar hoy ya cuesta más de G. 8.000 por litro: ¿Eso significa que todas las estaciones subirán?
El especialista explicó que actualmente el costo del combustible importado ya supera los G. 8.000 por litro antes incluso de incorporar impuestos, transporte interno, almacenamiento, distribución y márgenes comerciales.
Es decir, el precio base ya se ubica por encima de los valores del mercado actual. Por eso sostiene que mantener indefinidamente los precios actuales resulta cada vez más difícil.
Velázquez insiste en que cada empresa decidirá de acuerdo con varios factores, entre las que menciona: el stock disponible; los contratos de importación vigentes; la estrategia comercial; la competencia; el comportamiento de Petropar.
Por eso considera improbable que todas las distribuidoras apliquen exactamente el mismo porcentaje de aumento.
¿Qué debería pasar para que los combustibles vuelvan a bajar?
Según el especialista, para regresar a los niveles observados a finales de febrero último sería necesario que las cotizaciones internacionales descendieran hasta alrededor de US$ 2,50 por galón y permanecieran allí durante al menos uno o dos meses.
Hoy el precio nuevamente superó los US$ 4 por galón, por encima de las primeras reducciones que se dieron en junio, cuando los precios del gasoil bajaron a G. 3,2 por galón. Incluso si esa baja comenzara mañana, los consumidores no la verían inmediatamente.
Las distribuidoras primero deben comercializar el combustible adquirido a precios elevados antes de reflejar una eventual reducción en los surtidores.
Las distribuidoras deberán decidir en los próximos días hasta qué punto trasladarán el aumento al consumidor o si seguirán sacrificando parte de sus márgenes para mantener la competitividad frente a Petropar.
