Tres años de Peña: la economía crece pero no lo suficiente para que la “ciudadanía esté mejor”

Santiago Peña presenta su segundo informe de gestión.
Santiago Peña completa su tercer año en el Gobierno, con una economía que crece a dos velocidades

El crecimiento económico y sostenido en los tres años del gobierno de Santiago Peña, que es constantemente alabado por las autoridades de turno; desnuda una dura realidad. Que no es suficiente lucir buenos números, (crecimiento del PIB, baja inflación) para que la gente, en definitiva esté mejor, el desafío sigue siendo que ese crecimiento macro, llegue también a la micro.

Si bien no se puede desconocer que las buenas cifras que proyecta la economía, con un crecimiento por encima del potencial y el promedio de la región, una baja inflación, bajos niveles de deuda, entre otros abren ventanas de oportunidades como fue y lo sigue siendo, la calificación a grado de inversión. Esta ventana está propiciando inversiones en varios frentes en el país; sin embargo, y como bien lo dijo recientemente el presidente de la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), Osvaldo Serafini, el grado de inversión no debe ser tomado como “un pasaporte a la prosperidad”, porque en definitiva, hay mucho que hacer para sostener la calificación y sobre todo, la confianza.

Datos oficiales muestran que el Producto Interno Bruto (PIB) de Paraguay creció 4,7% en 2023, 4,7% en el 2024, 6,6% en el 2025 y proyecta de nuevo un 4,5% de expansión para el presente año. Parte de este crecimiento experimentado en los últimos años, el gobierno lo atribuye a las inversiones que vinieron por efecto de la mejora en la calificación.

En lo que respecta a la inflación general, esta se mantenido en niveles estables y dentro de la meta del Banco Central del Paraguay (BCP). De la inflación más alta de la década al cerrar en 8,1% en 2022 (impulsada por el encarecimiento global de combustibles y alimentos pos pandemia), pasó a 3,7% al cierre del 2023, luego a 3,8% en el 2024 y 3,1% en el 2025. Al cierre de julio, la inflación interanual apenas llegaba al 1,6%, con fuertes críticas por los periodos deflacionarios. Considerando la inflación acumulada en tres años, llegaría a cerca del 12% en lo que se refiere al índice general.

Impacto de la inflación de alimentos

fila carne frigorífico Mercado 4 Asunción
Fila de gente para comprar carne más barata en un frigorífico del Mercado 4 Asunción

Sin embargo, la inflación general no refleja el costo de vida de los hogares paraguayos, que siguen golpeados por la suba de precios en los productos y servicios básicos, principalmente en los grupos de alimentos.

Los mismos datos del BCP, muestran una variación acumulada del 25% en la inflación de alimentos en los últimos tres años y al desagregar, se destaca que la carne ha sido el producto que mayormente subió de precio en los últimos años. De acuerdo con los datos oficiales, la variación de precios en carne vacuna fue más del 40% en los últimos tres años, las verduras acumulan una suba del 37%, las frutas del 25%, entre otros. Incluso la gente llegó a hacer filas para comprar algunos kilos de carne más barata y aprovechar los descuentos que emprendieron algunos frigoríficos.

Estas variaciones tienen un significativo impacto en los hogares paraguayos donde los ingresos (muchos en la informalidad) no han crecido en la misma proporción que la macro, lo que lleva finalmente a un aumento de la deuda en los hogares, con una suba del 30% en el tarjeteo y hasta del 50% en los hogares de menores ingresos.

En cuanto a la reducción de la pobreza monetaria se basó principalmente en los programas sociales estatales, mientras que la carencia de servicios esenciales sigue afectando a miles de familias.

La pobreza monetaria total, que incluye la pobreza extrema y no extrema, registró en el año 2025 una incidencia del 16%, frente al 19,6% del año 2024 y del 22,7% del 2023. Esta reducción fue influenciada mayormente por las transferencias y ayudadas estatales. La pobreza monetaria sigue afectando a 985.000 personas

¿Cómo está la percepción interna?

Compras en el supermercado 09-04-2026
Compras en el supermercado 09-04-2026

El encarecimiento de los productos de consumo básico, sumado a las incertidumbres internas relacionadas al deterioro de las finanzas públicas, clima político y el complejo entorno externo, han pesado en el deterioro de la confianza tanto empresarial como de los consumidores, y esto se ha reflejado en resultado de encuestas como el Índice de Confianza del Consumidor (ICC), publicado por el BCP y que posicionan la confianza de los consumidores en zona de pesimismo y esto a pesar del crecimiento económico. Estos datos confirman una vez más que en Paraguay lidiamos con un crecimiento a dos velocidades: Una que se vive en la macro que beneficia a unos pocos, principalmente a los amigos del poder, y la otra, que se refleja en la realidad de la mayoría de los ciudadanos que deben tomar dos o más trabajos para llegar a fin de mes.

¿Qué dicen los datos oficiales sobre la ocupación laboral?

Según lo expuesto por el presidente Santiago Peña recientemente en su informe de gestión, su administración ya habría cumplido “la mitad” de la meta planteada de generar 500.000 nuevos puestos de trabajo durante el periodo de gobierno. La afirmación busca reforzar la idea de una trayectoria favorable del empleo en paralelo al desempeño macroeconómico.

Cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) detalla que la ocupación habría aumentado en 2025 y ese incremento benefició a unas 118.000 personas. Sumado al avance registrado en 2024, el total acumulado desde el inicio de la actual administración superaría los 242.000 nuevas ocupaciones, según Peña y que el volumen coincidiría con la idea oficial de estar a mitad de camino de la meta de 500.000.

No obstante, el mismo conjunto de datos introduce matices relevantes como el crecimiento de la ocupación estaría impulsado en parte por el aumento de trabajos independientes o por cuenta propia y la subocupación por insuficiencia de tiempo (de tiempo parcial). Además, los reportes del INE señalan que continúa siendo alta la informalidad laboral, un rasgo estructural que complica la lectura del progreso en términos de “empleo de calidad”. El 61,6% de los ocupados en Paraguay, están en la informalidad, que afecta a 1.753.316 personas.