Cada 5 de octubre se conmemora el Día del Camino, una fecha establecida en 1925 durante el Primer Congreso Panamericano de Carreteras. En Paraguay, la jornada fue instituida formalmente en 1961 y quedó vinculada a hitos de integración territorial, como los avances en la apertura de la ruta Transchaco (hoy ruta py09).
A casi un siglo de aquella primera conmemoración regional, la infraestructura vial paraguaya atraviesa una etapa de expansión, pero todavía tiene una importante brecha por cubrir.
Es que del total aproximado de 78.000 kilómetros de la red vial nacional, solo cerca del 15% está pavimentado, unos 10.300 kilómetros, según datos citados por el presidente de la Asociación Paraguaya de Carreteras (APC), Hugo Florentín.
Esto significa que alrededor del 85% de la red corresponde a caminos no pavimentados, principalmente de tierra y, en menor proporción, empedrados. Florentín señala que la red asfaltada prácticamente se duplicó en los últimos 15 años, aunque sostiene que el desafío ahora pasa no solo por seguir extendiendo la pavimentación, sino también por garantizar recursos permanentes para conservar las rutas existentes.
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Día del camino: Más rutas para conectar
La expansión de la red vial combina grandes proyectos de conectividad regional con intervenciones en caminos rurales y vecinales. Entre las estrategias mencionadas por Florentín se encuentra el denominado Plan 1000, orientado a la pavimentación de mil kilómetros de tramos urbanos y estratégicos, además de programas para modernizar caminos vecinales y sustituir puentes de madera por estructuras de hormigón.
Mencionó que el desarrollo de estos corredores busca acompañar el crecimiento productivo y mejorar la conexión entre las distintas regiones. En paralelo, la infraestructura rural aparece como uno de los principales espacios donde todavía existen oportunidades de expansión.
Los caminos de tierra tienen un impacto directo en la economía del interior. Durante períodos de lluvias o sequías prolongadas pueden registrarse dificultades de transitabilidad que afectan el traslado de cosechas hacia centros de acopio y puertos. A esto se suman mayores costos de flete, desgaste de vehículos y maquinaria y, en el caso de productos perecederos, eventuales pérdidas.
Por ello, Florentín considera que contar con caminos rurales transitables durante todo el año es fundamental para fortalecer las cadenas productivas y mejorar las condiciones de vida de las comunidades del interior.
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El desafío de mantener lo construido
La ampliación de la red no es el único reto. El mantenimiento de las rutas existentes se presenta como uno de los puntos centrales para preservar las inversiones realizadas y extender la vida útil de las carreteras.
Actualmente se desarrollan tareas de bacheo y contratos de Rehabilitación y Mantenimiento (CREMA), pero el crecimiento del transporte de carga aumenta la exigencia sobre las rutas.
Para Florentín, el sector debe avanzar hacia un esquema de conservación preventiva con financiamiento asegurado, de modo a evitar que las carreteras pierdan rápidamente sus condiciones luego de ser construidas o rehabilitadas.
La ingeniería vial también incorpora nuevas alternativas para responder al tránsito pesado y a las condiciones climáticas. Entre ellas figuran asfaltos modificados, mezclas con polímeros, soluciones como el SMA y pavimentos rígidos de hormigón en corredores donde las condiciones lo requieran.
A esto se suma la necesidad de reforzar los controles de peso de los camiones, debido a que la sobrecarga puede acelerar el deterioro de las estructuras y reducir su vida útil.

Carreteras más seguras
Otro componente que gana espacio en los nuevos proyectos es la seguridad vial. Según Florentín, el concepto de “carreteras que perdonan” comienza a incorporarse desde las etapas de diseño, construcción y operación mediante auditorías específicas.
Entre las soluciones se encuentran banquinas pavimentadas, sistemas de contención, señalización de mayor visibilidad, tachas reflectivas, rotondas, retornos regulados, pasos a desnivel y carriles adicionales para el tránsito lento.
En sectores urbanos también se contempla la separación de los usuarios vulnerables mediante senderos peatonales, bicisendas e iluminación. Estas medidas de infraestructura se complementan con programas de educación vial impulsados junto con la Agencia Nacional de Tránsito y Seguridad Vial (ANTSV).
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El financiamiento, otro desafío
La disponibilidad de recursos constituye uno de los factores determinantes para sostener el crecimiento de la infraestructura vial. Ante las restricciones fiscales, las Alianzas Público-Privadas (APP) y las concesiones aparecen como alternativas para incorporar capital privado a proyectos de gran escala.
Florentín cita como ejemplos la duplicación de la Ruta PY02 y la proyección de la Ruta PY01, desarrolladas bajo esquemas que buscan distribuir las inversiones y obligaciones a lo largo de períodos extensos.
También destaca el modelo de “Llave en Mano”, establecido por la Ley 5074/13, que no constituye una APP y permitió la ejecución de la primera etapa del Corredor Bioceánico, con 277 kilómetros entre Carmelo Peralta, Centinela y Loma Plata.
Para la APC, estos mecanismos pueden contribuir a sostener el ritmo de inversión requerido, siempre que estén acompañados por una adecuada planificación y control de los compromisos financieros futuros.

Una red que todavía puede crecer
La radiografía actual del sistema vial muestra, por un lado, corredores estratégicos que mejoraron la conexión nacional y regional y, por otro, una amplia red de caminos que todavía requiere pavimentación, mantenimiento y modernización.
En ese escenario, el desafío para los próximos años no pasa únicamente por construir más kilómetros de rutas. También implica asegurar que las obras tengan condiciones adecuadas de diseño, calidad, conservación y seguridad, de manera que la infraestructura pueda acompañar el crecimiento de la producción y la integración territorial.
El Día del Camino encuentra así a Paraguay con una red vial en proceso de transformación y con una tarea pendiente de gran magnitud. La extensión de la pavimentación, la conectividad rural, el mantenimiento, la seguridad vial y la búsqueda de mecanismos de financiamiento marcarán buena parte de los desafíos del sector en los próximos años.
