Itaipú: ¿qué gobierno de Brasil le conviene más a Paraguay, Lula o Flávio Bolsonaro?

Combo de dos fotografías del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (d), y el senador Flávio Bolsonaro quienes disputarán la Presidencia en una segunda vuelta electoral el próximo 25 de octubre.
Combo de dos fotografías del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (d), y el senador Flávio Bolsonaro quienes disputarán la Presidencia en una segunda vuelta electoral el próximo 25 de octubre.Antonio Lacerda / Isaac Fontana

A escasos días del balotaje del 25 de octubre, el presidente Santiago Peña evitó opinar sobre quién sería mejor para negociar el Anexo C. El especialista Victorio Oxilia analiza qué ofrecen Lula y Flávio Bolsonaro y qué factores jugarían a favor de Paraguay.

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La primera vuelta del domingo 4 de octubre dejó al senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, con el 47,31% de los votos. Lula da Silva se quedó con el 44,83%, con el 98,36% del escrutinio, según datos del Tribunal Superior Electoral citados por EFE. Ninguno alcanzó la mayoría y ambos irán a balotaje.

Para Paraguay está en juego la revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú, el documento que fija las bases financieras y de prestación de los servicios de electricidad de la hidroeléctrica y, con ello, el precio de su energía. La tarifa vigente es de US$ 19,28 por kW/mes y rige hasta este año.

Sobre ese escenario se pronunció el doctor en Energía Victorio Oxilia Dávalos, quien realizó el doctorado en la Universidad de São Paulo, Brasil. Su lectura es que el resultado de la elección brasileña no movería demasiado la aguja.

Lo que dice Oxilia

“Yo creo que no habría grandes diferencias en los resultados de la negociación final del Anexo C, que no será fácil. Apuntará a un resultado de beneficio mutuo, lo cual no está mal”, razonó el especialista ante la consulta de ABC.

Sobre Luiz Inácio Lula da Silva, reconoció que hay un historial de negociaciones beneficiosas para nuestro país, con varios gobiernos. Aun así, advirtió que su posición en el ambiente político interno es cada vez más difícil. “No le sería fácil realizar ninguna concesión si no tuviera un beneficio evidente para el pueblo brasileño, de manera recíproca”, señaló, y agregó que las relaciones bilaterales fueron relativamente moderadas en los últimos años.

Respecto a Flávio Bolsonaro, recordó que los vínculos durante la gestión de su padre fueron “moderados (nada fáciles, aunque tampoco malas)”, pero con consecuencias bastante duras por el caso de espionaje que se conoció después, ya bajo el mandato de Lula. Su proximidad ideológica con el gobierno paraguayo y el alineamiento con Estados Unidos podrían generar, según Oxilia, un ambiente de negociación favorable.

“En conclusión, no esperaría grandes diferencias en los resultados”, dijo. No descartó que el proceso pueda ser “algo más fácil, amplio y favorable” si se aprovecharan, además de las coincidencias ideológicas entre gobiernos, las afinidades de la importante colonia de brasileños en el país con la línea bolsonarista.

El espionaje que enfrió la negociación

El episodio de espionaje al que alude Oxilia salió a la luz el 31 de marzo de 2025, cuando el medio brasileño UOL reveló que la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) hackeó a autoridades paraguayas para obtener datos sobre la negociación del Anexo C. La operación se habría realizado entre junio de 2022 y marzo de 2023.

Según el testimonio de un agente de la Abin ante la Policía Federal, difundido por UOL, el plan nació en el final del gobierno de Jair Bolsonaro y fue aprobado por sus sucesores en la agencia, incluido el director de ese momento, Luiz Fernando Corrêa. El agente afirmó que fueron invadidos sistemas del Congreso y de la Presidencia, y que se capturaron datos de cinco o seis personas.

Brasil sostuvo otra versión. El embajador José Antonio Marcondes dijo que el espionaje “empezó en el gobierno anterior” y fue interrumpido apenas lo supo el gobierno de Lula. Paraguay respondió con la suspensión de las negociaciones, anunciada el 1 de abril de 2025 por el canciller Rubén Ramírez, y con una investigación penal a cargo de la fiscalía de Delitos Informáticos.

Un informe de dos tomos

La crisis se desactivó recién el 17 de noviembre de 2025, cuando el canciller brasileño Mauro Vieira entregó en Asunción un “informe confidencial”. El ministro Javier Giménez, negociador del Anexo C, lo describió días después como dos tomos de 500 páginas cada uno, y anunció que las conversaciones se retomarían en la primera quincena de diciembre.

Desde entonces, no se sabe mucho de la negociación. El 13 de marzo de 2026, Ramírez y Vieira se reunieron a puertas cerradas y no hubo preguntas de la prensa. Consultado por ABC, Ramírez dijo que el Anexo C está “muy, muy avanzado”, pero sobre la tarifa de 2027 se limitó a decir que “se tiene que definir”.

El pasado 3 de octubre, el presidente Santiago Peña respondió con un escueto “No” cuando se le consultó si había novedades sobre la tarifa de Itaipú para el próximo año, que habitualmente se fijaba en octubre. Dijo que quiere cerrar el Anexo C “lo antes posible”, pero no dio plazos, y que la siguiente noticia serán las elecciones brasileñas.

Peña evitó decir qué gobierno sería mejor para negociar. “Realmente no puedo ejercer ningún tipo de sugerencia, ningún tipo de opinión”, respondió. Recordó que Brasil es el mayor socio comercial del país y que la mitad de los extranjeros que buscan radicarse en Paraguay proviene de ese país.

Lo único público sobre 2027 es el entendimiento de mayo de 2024, que prevé que la tarifa refleje solo el costo estricto de operación. En abril, el director general brasileño de Itaipú, Enio Verri, habló de entre US$ 10 y US$ 12 por kW/mes.

Una encuesta de fines de septiembre, citada también por EFE, daba a Lula 42% y a Bolsonaro 41% en un eventual balotaje.