Paraguay posee las condiciones macroeconómicas idóneas para movilizar capitales privados hacia la infraestructura pública, según sostuvieron directivos de CAF-AM y referentes del sector constructor uruguayo. Se trata de la entidad gestora de fondos del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), que participó recientemente del Foro Cavialpa 2026, en el panel denominado “Movilizando capital privado en Paraguay: cómo financiar la infraestructura que el país necesita”.
La mesa internacional contó con las ponencias de Alberto Ñecco, gerente general de CAF-AM Corp; Fabián Ibarburu, gerente general de CAF-AM Uruguay; y Alejandro Ruibal, presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay. Los expositores analizaron el modelo uruguayo de financiamiento y su aplicabilidad en el mercado paraguayo.

¿Qué se necesita para atraer inversores?
Al abrir las intervenciones, Alberto Ñecco enfatizó la diferencia entre la necesidad de obras y la bancabilidad real de un proyecto en el mercado financiero. Sostuvo que para atraer a inversores institucionales se requiere una preinversión madura con estudios técnicos sólidos y una equilibrada distribución de riesgos.
“Toda asociación público-privada requiere una asignación donde la parte mejor preparada asuma cada riesgo. Cuando los riesgos están mal asignados, los contratos no son bancables y fracasa el financiamiento”, afirmó Ñecco.
El gerente general de CAFAM acotó que la clave para lograr el cierre financiero es la estabilidad y la certeza jurídica de las concesiones. “En infraestructura lo previsible y aburrido es lo que uno busca, porque lo que necesitamos es estabilidad en los flujos de caja que repagan la deuda. Evaluamos desde los riesgos de construcción y operación hasta el riesgo de contraparte, que es la capacidad del Estado concedente para cumplir sus obligaciones contractuales”, subrayó el ejecutivo peruano.
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Así funciona el modelo uruguayo
A su turno, Fabián Ibarburu, gerente general de CAF-AM Uruguay, expuso la experiencia de este país en la movilización de recursos institucionales mediante fideicomisos de infraestructura, donde administran cuatro fondos por 1.000 millones de dólares. Mencionó que el mercado uruguayo concentra 40.000 millones de dólares en activos previsionales y seguros, de los cuales 9.000 millones de dólares están colocados en activos del sector privado e infraestructura.
“Para replicar este éxito en Paraguay hay que mirar la gestión de los fondos de ahorro de largo plazo, como los del IPS. No se trata de poner límites restrictivos a la inversión, sino de asegurar gestores profesionales e independientes que administren esos recursos en proyectos seguros”, explicó Ibarburu.
Asimismo, sugirió adoptar contratos con pagos por disponibilidad o plazos de concesión variables según el tráfico para mitigar los riesgos de demanda en proyectos viales y sociales.
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Al proyectar el horizonte del mercado paraguayo, Ibarburu estimó una meta alcanzable para la próxima década: “Si se consolida un pipeline predecible y se canaliza el ahorro previsional, veo a Paraguay ejecutando 20 proyectos por 5.000 millones de dólares financiados con capital privado”.
Agregó que desarrollar instrumentos en moneda local, como contratos ajustables a guaraníes o inflación, brindará estabilidad tanto al Estado como a los administradores de fondos.
Este fue el consejo para que se reduzcan costos al Estado
Por su parte, el ingeniero Alejandro Ruibal, presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, reflexiono sobre la necesidad de migrar del financiamiento con garantías corporativas al esquema de Project Finance o financiamiento “al proyecto”. Sostuvo que cuando un proyecto está bien estructurado técnicamente, el propio activo absorbe los riesgos y se reducen significativamente los costos financieros para el Estado.
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“Los países necesitan invertir en infraestructura porque es la única forma de aumentar la productividad. Pero cuando el endeudamiento público se agota, hay que recurrir a herramientas mixtas como las concesiones con subsidio parcial o pagos por disponibilidad. Si el proyecto es robusto, le bajamos el riesgo al negocio y eso se traduce en obras más baratas y eficientes”, argumentó Ruibal.
El líder empresarial uruguayo recomendó a Paraguay conformar un banco o agencia de proyectos de infraestructura de largo plazo que trascienda los ciclos electorales, citando como ejemplos la agencia británica o el Consejo de Política de Infraestructura (CPI) de Chile.
“Si Paraguay aplica estas herramientas creativas e invierte sus recursos en saneamiento, movilidad urbana y carreteras sin descuidar la planificación, el impacto económico será extraordinario y no tendrá techo de crecimiento”, concluyó Ruibal.
