Cuestionable respuesta de ministra Centurión sobre demoras en peajes

La titular del MOPC, Claudia Centurión, dijo sentir que, “cada fin de semana del verano”, la ruta que une Luque y San Bernardino (“Ecovía”) “ya está al máximo de su capacidad”. Es decir, ocupa el cargo desde agosto de 2023 y este es el día en que aún no ha encontrado la manera de solucionar el grave problema, causado por la demora en el cobro del peaje en el referido trayecto. La ministra habló de la construcción de un tercer carril para descongestionar la “Ecovía”, que concluiría recién dentro de treinta meses. Entretanto, tuvo el descaro de instar a la ciudadanía a “planificar sus viajes, porque hay horarios de mayor afluencia de tránsito”. Es decir, le tira el fardo a la población por contribuir al colapso del tránsito, derivado de las demoras en el cobro del peaje. No se le ocurrió buscar anticipadamente alguna solución que pudiera agilizar la circulación. No se le ocurrió pensar que la población paga sus impuestos para tener buen servicio, y no para esperar adecuarse a las dificultades ocasionadas por funcionarios indolentes.

La titular del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), Claudia Centurión, dijo sentir que, “cada fin de semana del verano”, la ruta que une Luque y San Bernardino (“Ecovía”) –llena de reductores de velocidad– “ya está al máximo de su capacidad”. Es decir, ocupa el cargo desde agosto de 2023 y este es el día en que aún no ha encontrado la manera de solucionar el grave problema, causado por la demora en el cobro del peaje en el referido trayecto, que desde el último 1 de enero y hasta 2047 será administrado por el Consorcio Rutas del Este, una corporación mimada que en 2023 cobró 50 millones de dólares adicionales por la duplicación de la ruta PY02 y que está representada por Juan Carlos Pettengill, hijo del senador Luis Pettengill (ANR, Fuerza Republicana).

La ministra habló de la construcción de un tercer carril para descongestionar la “Ecovía”, que concluiría recién dentro de treinta meses. Entretanto, tuvo el descaro de instar a la ciudadanía a “planificar sus viajes, porque hay horarios de mayor afluencia de tránsito”. Según aconsejó, la gente debe estar atenta a las redes del MOPC y a las del Consorcio Rutas del Este para estar bien informada. En otras palabras, “hay que planificarse, es normal”. Es decir, lo normal para ella sería así tirarle el fardo a la población por contribuir al colapso del tránsito, derivado de las demoras en el cobro del peaje. En otras palabras, en vez de pedirle a la gente que planifique sus viajes, no se le ocurrió buscar anticipadamente alguna solución que pudiera facilitar el trámite en los peajes para agilizar el tránsito. No se le ocurrió pensar que la población paga sus impuestos para tener buen servicio, y no para esperar adecuarse a las dificultades ocasionadas por funcionarios indolentes. En otras palabras, en su implícita opinión, el MOPC no tenía por qué haber previsto el atasco en las condiciones actuales para tomar las medidas oportunas que correspondan, sino que, más bien, el viajero tendría que informarse del flujo vehicular en la “Ecovía”, para eventualmente quedarse en casa o buscar vías alternativas.

Eso de que el ciudadano deba ajustarse a las consecuencias de la falta de planificación estatal es una pretensión descarada: lo que corresponde es que el órgano competente se informe de lo que está ocurriendo o podría ocurrir, para tomar cuanto antes las medidas necesarias. La imprevisión y la indolencia del Estado no deben ser paliadas por los mismos que sufren sus consecuencias, sin que los responsables tan siquiera insinúen un “mea culpa”. Los dichos transcritos revelan una concepción del Estado irresponsable, según la cual los trastornos de diversa índole serían de responsabilidad exclusiva de los propios afectados que mantienen la pesada burocracia. La ministra no ejerció la menor autocrítica y las “medidas de contingencia” para acelerar el tránsito, como los pagos anticipados fuera de los escasos puestos de cobro, resultan prácticamente inútiles. Tampoco ha servido que el uso del código QR haya sido reemplazado por el de las “tarjetas físicas” por ser “mucho más rápidas”, aunque en Chile, por ejemplo, se dice que la habilitación de la lectura electrónica no genere demoras. Los viajeros van al interior del país para relajarse; sin embargo, al regresar se topan con la negligente forma de cobrar el peaje.

Más allá de la “Ecovía”, que además está plagada de lomadas y reductores de velocidad, lo cierto es que las rutas están en pésimas condiciones; sin señalización y llenas de baches, que suponen un serio riesgo para quienes transitan por ellas. Según el propio ministerio, su deuda con las firmas constructoras llega a 120 millones de dólares, mientras que la Cámara Paraguaya de la Construcción denuncia que se acumularon compromisos por más de US$ 350 millones, lo que implica que también su planificación financiera deja muchísimo que desear.

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En suma, no solo la gestión de pagos de la ministra es “pésima”, según su colega Carlos Fernández Valdovinos: también es cuestionable la que atañe a la red vial, en cuanto a su mantenimiento y a su capacidad para absorber el tráfico vehicular, al menos entre Luque y San Bernardino. Pero allí sigue la principal responsable, lavándose tranquilamente las manos en lo que respecta a la “Ecovía” y echando la culpa a los viajeros, que deben esperar con suma paciencia el momento de pagar el peaje.