Papel crucial, o nefasto, de las municipalidades

Los electores de los 263 distritos del país eligen a sus respectivos intendentes y concejales para el período 2026-2031, un hecho muy trascendental para nuestra democracia y para la población de cada uno de esos municipios. Los gobiernos municipales deberían ser los más cercanos a la gente, los que se tienen que ocupar de muchos de los asuntos más directamente relacionados con su entorno y su calidad de vida. Lamentablemente, no siempre es así. En la práctica, a menudo las municipalidades son utilizadas para fines que nada tienen que ver con el bienestar ciudadano y el interés general, sino con la politiquería, el prebendarismo, la corrupción y la repartija del dinero de sus contribuyentes. Por lo tanto, nuestra propia experiencia nos muestra que las municipalidades pueden ejercer un papel crucial para la gente, pero también uno nefasto. Mucho depende de lo que haga usted hoy, estimada electora, estimado elector. Piénselo bien, no le entregue su voto a cualquiera.

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Los electores de los 263 distritos del país eligen a sus respectivos intendentes y concejales para el período 2026-2031, un hecho muy trascendental para nuestra democracia y para la población de cada uno de esos municipios. Los gobiernos municipales deberían ser los más cercanos a la gente, los que se tienen que ocupar de muchos de los asuntos más directamente relacionados con su entorno y su calidad de vida.

Lamentablemente, no siempre es así. En la práctica, a menudo las municipalidades son utilizadas para fines que nada tienen que ver con el bienestar ciudadano y el interés general, sino con la politiquería, el prebendarismo, la corrupción y la repartija del dinero de sus contribuyentes.

Aunque en Paraguay las municipalidades no asumen orgánicamente funciones en áreas estratégicas tales como educación, salud, seguridad y transporte, de todos modos son las encargadas de proveer servicios básicos de gran importancia a sus vecinos, que para ello contribuyen con tasas y tributos, como recolección de basura, obras públicas comunitarias, construcción y mantenimiento de calles y áreas verdes, a la vez de cumplir y hacer cumplir reglas de convivencia y planificación, fundamentales para el respeto mutuo, la vida en armonía, el sentido de pertenencia, la dignidad y el orgullo colectivos.

Asimismo, las municipalidades y sus gobiernos pueden ejercer un papel preponderante en la identificación de debilidades y apuntalamiento de las potencialidades del territorio y de la comunidad, de modo de no solamente promover soluciones, sino de generar prosperidad.

Las características del gobierno local son peculiares. A diferencia del gobernante nacional, el intendente puede ser mucho más proactivo, involucrarse directamente en la solución de los problemas, estar mucho más cerca de los pobladores, darles más participación, no solo escuchándolos y respondiéndoles, sino sometiéndose a su control.

En todos esos aspectos las municipalidades pueden ser entes irreemplazables para los ciudadanos. Lastimosamente, salvo excepciones, que por desgracia no son muchas, en los hechos la realidad es muy diferente.

A la hora de las elecciones todos prometen utilizar los recursos con eficacia y honestidad para el bien general, a la vez de trabajar incansablemente en pro de la comunidad y de sus miembros, pero, a la hora de la verdad, muchas (la mayoría) de las municipalidades se convierten en simples órganos recaudadores que usan casi todo el dinero en mantener su propia maquinaria burocrática, que más sirve para impedir que para ayudar. Se utilizan como trampolines políticos, hasta se crean distritos exclusivamente con ese fin, y para tejer redes de corrupción y clientelismo.

El caso más tristemente emblemático, por su magnitud, es la Municipalidad de Asunción, que tiene un presupuesto básico de 280 millones de dólares, casi siete veces mayor que la que le sigue en tamaño, que es la de Ciudad del Este. La capital del país está destrozada física y financieramente, pero tiene 9.000 funcionarios, uno por cada 50 habitantes, el triple que cualquier otra de la región. La relación del gasto en personal vs. inversión en la comuna capitalina es de 8 a 1.

Uno de los máximos responsables es el destituido exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez, que, entre otras lindezas, emitió bonos por 512.000 millones de guaraníes “exclusivamente para obras” y los licuó en gastos corrientes y otros desvíos que hasta ahora no están muy claros, tal como constató un interventor de su propio partido.

Quien lo sucedió, Luis Bello, en vez de dedicarse a intentar poner la casa en orden siguió con más de lo mismo. La ciudad está en estado calamitoso, en virtual cesación de pagos, con vencimientos no honrados por 108.000 millones de guaraníes con los bonistas, con fuertes atrasos en las transferencias a la Caja Municipal, pero Bello se dedicó a negociar bajo cuerda con los sindicatos un nuevo contrato colectivo en puertas de las elecciones, para agregar todavía más presión a las devastadas finanzas municipales.

Por lo tanto, nuestra propia experiencia nos muestra que las municipalidades pueden ejercer un papel crucial para la gente, pero también uno nefasto. Mucho depende de lo que haga usted hoy, estimada electora, estimado elector. Piénselo bien, no le entregue su voto a cualquiera.