“El cáncer de mama es una de las enfermedades con mayor incidencia en el mundo, pero también una de las que presenta mejores tasas de recuperación cuando se detecta de manera temprana. La clave reside en el conocimiento, la prevención y la acción oportuna”, afirma la mastóloga Paola Oviedo Bellassai.
“Si bien la tecnología avanza a pasos agigantados, ningún estudio de imagen ha logrado reemplazar hasta el momento a la mamografía, que continúa siendo el único estudio de tamizaje que ha demostrado reducir significativamente la mortalidad por cáncer de mama. Esto se debe, entre otros factores, a que permite detectar lesiones muy pequeñas que todavía no son perceptibles mediante la palpación”, informa.
¿Cuándo realizar los controles?
Según el último consenso entre la Sociedad Paraguaya de Mastología y la Sociedad Paraguaya de Radiología e Imagenología, las recomendaciones son:
A los 35 años: en mujeres sin síntomas, se recomienda realizar una primera mamografía de base para la búsqueda de lesiones. Si no se encuentran hallazgos de relevancia, el siguiente control se realiza a los 40 años.
A partir de los 40 años: se recomienda realizar una mamografía de manera anual.
Ante cualquier edad: si se detecta una anomalía sospechosa durante el autoexamen o el examen clínico, debe realizarse una mamografía diagnóstica en ese momento, independientemente de la edad.
En mujeres con alta carga familiar de cáncer de mama o antecedentes a edades tempranas: aún sin presentar síntomas, puede considerarse iniciar los controles mediante mamografía 10 años antes de la edad en la que fue diagnosticado el familiar más joven afectado, pero nunca antes de los 25 años.
