Un gonzo en el manicomio (para Chema Salcedo)

Chema Salcedo (Bilbao, 1946 - Lima, 2026)
Chema Salcedo (Bilbao, 1946 - Lima, 2026)

Los últimos periodistas del siglo XX nos van dejando, y todo un universo bohemio e intelectual se desvanece con ellos como el humo de las antiguas salas de redacción.

Un «periodista gonzo» es aquel que renuncia a toda pretensión de distancia y objetividad para sumergirse completamente en lo que investiga y así poder brindar un testimonio «desde adentro». Dicen que el nombre de «periodismo gonzo» lo acuñó el editor del Boston Globe Bill Cardoso al leer la crónica de su amigo Hunter S. Thompson «El Derby de Kentucky es decadente y depravado» (The Kentucky Derby Is Decadent and Depraved) publicada en Scanlan’s Monthly en junio de 1970, pero nadie se atreverá a negar que el verdadero origen del periodismo gonzo se remonta por lo menos al año 1887, cuando la joven reportera del New York World Elizabeth Jane Cochran, más conocida por su seudónimo, «Nellie Bly», fingió demencia para ser encerrada en un hospital siquiátrico y escribir su impactante serie de artículos «Diez días en el manicomio» (Ten Days in a Mad-House).

Nadie sabe exactamente qué demonios significa gonzo pero abundan las especulaciones al respecto. Según Peter O. Whitmer (1), uno de los biógrafos de Thompson, en el argot de los inmigrantes irlandeses del sur de Boston el gonzo es el último que queda en pie después de una maratón de alcohol. Otros creen que Bill Cardoso aludía a Gonzo, canción grabada en 1960 por el legendario pianista de Nueva Orleans James Booker, y que se llama así según algunos por un personaje de la película The Pusher, y según otros porque gonzo, en cajún, significa «tocar como loco», «tocar sin control».

Un risueño Chema Salcedo (a la derecha) acorralado por un colega bastante más grande que él
Un risueño Chema Salcedo (a la derecha) acorralado por un colega bastante más grande que él

Las teorías sobre el origen de la expresión «periodismo gonzo» piden un artículo aparte (o, más bien, una enciclopedia en diez volúmenes, o una serie de Netflix), pero lo que nos interesa hoy es que Thompson la adoptó complacido para designar su modo de hacer periodismo. Y sin duda tanto él como, mucho antes que él, Nellie Bly fueron cien por ciento gonzos, gonzos a tiempo completo.

Thompson estuvo en Asunción en el ardiente verano pre-gonzo de 1963 y retrató los bancos de la plaza, el Bar Independencia y el espíritu de la ciudad en vísperas de elecciones en un artículo para The National Observer (2), pero ignoro si ha existido o existe periodismo gonzo nativo en Paraguay.

Sí sé, en cambio, que ha existido en Perú, si damos crédito al profesor Juan Gargurevich (3), que menciona tres casos: el de Isaac Felipe Montoro, reportero del diario Expreso que en 1961 se vistió con harapos y vivió entre los mendigos de Lima, pidiendo limosna como uno más; el de Consuelo Chirre, que en 1992 «hizo la calle» durante varias noches para publicar un reportaje sobre la vida de las prostitutas en el diario La Tercera; y el de José María «Chema» Salcedo, que –amparado, creemos, por el fantasma de Nellie Bly– en 1984 simuló demencia para conocer la vida oculta detrás de los altos muros del Hospital Víctor Larco Herrera y completar el informe sobre la salud mental que estaba preparando para la revista Quehacer.

Preparativos para hacerse pasar por loco y ser internado en el manicomio.
Preparativos para hacerse pasar por loco y ser internado en el manicomio.

«Dos días de barba, una pequeña revolución en el orden del pelo, una vestimenta holgada, triste, descuidada» le permitieron, contaba Salcedo, representar su papel. Y así se dirigió al hospital, seguido por los fotógrafos Carlos «Chino» Domínguez y Luis Peirano, que llevaban sus cámaras escondidas en el bolsillo. Luego de trámites y entrevistas, el diagnóstico fue depresión y no lo internaron, pero al otro día volvió con más síntomas y fue admitido.

En su pabellón había catatónicos, oligofrénicos, un «agente de la CIA» repantigado contra la pared –«Cómo le va, cómo le va. Qué dice la CIA. Yo soy agente de la CIA. Tengo unos vidrios en los ojos, unos vidrios perfectos, oiga usted, con los que veo la verdad, veo el cuerpo y el alma, veo todo, lo bueno y lo malo y la CIA y a mi amigo el Señor Emperador del Japón»–.

Salcedo documentó las indignas condiciones de vida de los internos. «Al Larco Herrera llegan los perdedores de la sociedad –escribió–. Pacientes indigentes, sin recursos a veces para la propia vestimenta, pueblan sus pabellones. Los estrafalarios disfraces con que se les ve paseando por las calles de la ciudadela-hospital no son casuales. Estamos acostumbrados a decir que alguien “se viste como loco”. Más propio sería decir que se viste como un pobre del Perú» (4). Su crónica en primera persona de la vida de un enfermo siquiátrico pobre en una institución pública fue parte de su muy completo informe «Vida, pasión y muerte de la salud mental en el Perú», que, publicado en junio de 1984 en el número 29 de Quehacer, conectó la caída individual en la locura con la insania de toda una sociedad y adelantó la mirada actual de los desórdenes mentales como producto de condiciones estructurales más amplias que la mera biografía personal. La histórica infiltración de Chema Salcedo en el antiguo asilo de alienados marcó un hito en el periodismo de investigación en el Perú, sacudió la conciencia del público y reveló una amarga realidad: que los «locos», al cruzar las rejas blancas del manicomio, dejan de ser humanos.

Chema Salcedo entrevistando al fotógrafo Carlos "Chino" Domínguez
Chema Salcedo entrevistando al fotógrafo Carlos "Chino" Domínguez

Parte de ese informe está recogido en El vuelo de la bala (Lima, 1990), antología de artículos, crónicas, entrevistas y reportajes con prólogo del poeta Antonio Cisneros, su compañero «de pluma y linotipo desde los tiempos de Marka». Y de su suplemento cultural, El Caballo Rojo, voz de la parte más divertida, libre y heterodoxa de la izquierda peruana de los ochenta, dirigido por Toño y en el cual Chema tenía la columna de actualidad política «El Trotar de las Ratas». Las discusiones de la sala de redacción se prolongaban en el bar Pilsen, que quedaba en una esquina cerca de la avenida Salaverry, en medio del encanto decadente de aquel melancólico barrio de clase media venida a menos que era Jesús María; allí, entre espuma de cerveza y humo de tabaco, se planeaban los siguientes números.

Difícilmente podrá, quien no haya vivido en ella, imaginar la mezcla de insoportable sordidez y belleza exquisita de esa ciudad que otrora fue conocida como «Lima la Dorada» y que es y fue llamada también «Lima la Horrible», pero cualquiera puede descubrir el brillo intelectual de esa generación que encendió sus noches y sus madrugadas con ruidosas tertulias leyendo o releyendo lo que nos han dejado.

El lunes pasado, 6 de abril de 2026, falleció José María «Chema» Salcedo, nacido en Bilbao en 1946, español por sus padres y por su origen, peruano y latinoamericano porque vivió y se dejó el pellejo en estas tierras. Fue abogado, guionista, actor de candilejas y de cine, documentalista y periodista. «Periodista por sobre todas las cosas –me corregiría Toño Cisneros–, su amor no es un periódico de ayer» (5). Periodista de esos que en sus comienzos no tenían computadora ni internet, ¡ni teléfono móvil! De aquellos, en fin, que no lo tenían todo a solo un clic de distancia y que aprendieron por eso a aventurarse siempre en las ardientes calles de la vida real.

Chema Salcedo (Bilbao, 1946 - Lima, 2026)
Chema Salcedo (Bilbao, 1946 - Lima, 2026)

Notas

(1) Peter O. Whitmer (1993). When the Going Gets Weird: The Twisted Life and Times of Hunter S. Thompson. Nueva York: Hyperion, p. 168.

(2) Julián Sorel (2019). «Un gonzo en Paraguay». El Suplemento Cultural, 18/08/2019.

(3) Juan Gargurevich (2017). «Cuando los periodistas hacen de mendigo, de loco o de p…». En: https://tiojuan.wordpress.com/2017/08/05/cuando-los-periodistas-hacen-de-mendigo-loco-o-de-p/

(4) José María Salcedo (1984). Radiografía de un hospital. En: «Informe Especial “Vida, Pasión y Muerte de la Salud Mental en el Perú”», Quehacer n. 29, junio de 1984 (fotografías de Chino Domínguez y Lucho Peirano).

(5) Antonio Cisneros, «Prólogo». En: José María Salcedo (1990). El vuelo de la bala. Lima: Arte & Comunicación.

Informe Especial “Vida, Pasión y Muerte de la Salud Mental en el Perú”», revista "Quehacer" n. 29, junio de 1984. Textos de José María Salcedo y fotografías de Carlos "Chino" Domínguez y Lucho Peirano.
Informe Especial “Vida, Pasión y Muerte de la Salud Mental en el Perú”», revista "Quehacer" n. 29, junio de 1984. Textos de José María Salcedo y fotografías de Carlos "Chino" Domínguez y Lucho Peirano.