«Todo lo que pasa por el corazón es válido»: Orquídeas para un hombre solo, de Agustín Núñez

Orquídeas para un hombre solo
Orquídeas para un hombre solo

La actriz y dramaturga Natalia Benítez Fleitas escribe sobre la obra teatral escrita y dirigida por el maestro Agustín Núñez que sube a escena por última vez esta noche en Espacio E.

El teatro volvió a tomarse el tiempo para entregar lo exquisito.

Eso sentí viendo Orquídeas para un hombre solo, escrita y dirigida por Agustín Núñez. Una obra que habla de las relaciones humanas sin apurarlas, con un texto cuidado y poético, atento a nuestras contradicciones, a las elecciones que hacemos y a esa necesidad tan humana de necesitar a alguien. También habla de aceptación: de aprender a convivir con las fallas y fortalezas propias y ajenas.

La obra deja una idea sencilla y enorme: el vacío no es lo mismo que el espacio. Un espacio puede estar habitado por una mesa, una planta, una guitarra, una canción, una conversación que quedó a medias, dos cuerpos que se buscan o se esquivan. El vacío, en cambio, puede aparecer incluso cuando estamos acompañados.

Y la puesta sabe trabajar con eso. No le teme a las pausas ni siente la obligación de llenar cada segundo. Dura lo que tiene que durar. Hay tiempo para escuchar las palabras y para mirar los cuerpos cuando las palabras ya no alcanzan. El espectador contempla y, casi sin darse cuenta, empieza a respirar al ritmo de los personajes.

Agustín Núñez sonríe ligeramente mientras sostiene unas gafas, vistiendo una camisa colorida en un fondo oscuro.
Agustín Núñez explora una relación afectiva atravesada por la diferencia de edad en su nueva obra teatral "Orquídeas para un hombre solo".

Joaquín Díaz Sacco y David Vázquez construyen desde energías diferentes una hermosa complicidad escénica. Díaz Sacco, como Homero, tiene la calma y la experiencia de quien conoce algunas respuestas. Vázquez compone a Manuel desde otro perfil: más explosivo, inquieto, conflictuado, todavía deseoso de probar el mundo. Uno sabe esperar; el otro necesita experimentar. En esa diferencia se encuentran, se enfrentan, se escuchan y sostienen una convivencia llena de matices.

Visualmente, la obra nos lleva por distintos rincones de una casa. Hay alturas, profundidades, luces que cambian la temperatura de las situaciones y una música que acompaña sin interponerse. Por momentos uno siente que está allí, sentado en algún rincón, compartiendo la intimidad de esas dos vidas. Todo tiene una medida delicada, incluso el silencio.

Para mí hubo además una emoción personal. Agustín Núñez fue mi maestro en la EMAD y sigue dejándome aprendizajes inolvidables. Al verlo, me es imposible no pensar en cómo sus palabras se convirtieron, con los años, en ejemplo. Y me vuelve una frase suya que todavía me resuena, dicha allá por el año 2002: «Todo lo que pasa por el corazón es válido». Más de veinte años después, viendo esta obra, siento que ese fue el camino. Que aquello que alguna vez escuché en un aula hoy puedo reconocerlo sobre el escenario, hecho teatro.

Hombres en camisetas sin mangas, uno sostiene un avión de papel y el otro pinta en un taller lleno de útiles de arte.
"Joaquín Díaz Sacco y David Vázquez construyen desde energías diferentes una hermosa complicidad escénica"

Orquídeas para un hombre solo habla finalmente de convivencia y tolerancia. De cuánto podemos flexibilizarnos para encontrarnos con el otro sin dejar de reconocernos a nosotros mismos. Nos obliga a pensar cuánto somos capaces de aceptar y cuánto esperamos que los demás acepten de nosotros.

No es, para mí, una historia de amor. Es una historia de vida. De dos seres humanos intentando convivir con lo que son, con lo que desean y con aquello que todavía están aprendiendo a dar. Es para mí una relación que dura lo que tiene que durar y aún así, se permite permanecer en lo hermoso.

Y qué gusto da encontrarse con un teatro que todavía se toma el tiempo de mirar así a los seres humanos. Un teatro que permite quedarse un rato más, incluso después de que termina la función. Quizás por eso salí con ganas de volver.

Y se puede volver. Orquídeas para un hombre solo se presenta en una última función en Espacio E (Estrella 977 casi Colón, Asunción) hoy, domingo 30 de agosto, a las 20:00 horas.

Tres hombres sentados alrededor de una mesa iluminada por velas, con expresiones serias y cuadernos sobre la mesa.
Joaquín Díaz Sacco, Agustín Núñez y David Vázquez durante uno de los ensayos de la obra 'Orquídeas para un hombre solo'.

Ficha técnica

Dirección general y dramaturgia: Agustín Núñez

Actúan: Joaquín Díaz Sacco y David Vázquez

Asistencia de dirección: Ana Ayala

Producción general: Roberto Cardozo

Mundo sonoro, fotografía y audiovisual: Anna Wickzén

Asesoría dramática: Mafe Mieres, Diego Mongelós y Roberto Cardozo

Visualización escénica y vestuario: Agustín Núñez y Ana Ayala

Asesoría coreográfica: Edith Correa

Coreografía de tango: José Luis Fernández Sacco

Entrenamiento y asesoría en lucha libre: Ale Alderete

Comunicación, prensa y difusión: Manu Portillo (El Ropero News) y Anna Wickzén

Intervención artística a paneles: José Portillo

Montaje escenográfico: Víctor Leiva, Ale Alderete, Roberto Cardozo y Kiara Nicora

Asistencia en producción: Kiara Nicora

Iluminación: Martín Pizzichini

Asistencia de escena: Marta Villamayor

Desgrabación y asesoría gramatical: Karen Pürzel

Recepción: Alba Núñez

*Natalia Benítez (Asunción, 1980) es dramaturga, actriz, productora y comunicadora. Se formó en la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD / IMA) Roque Centurión Miranda y ha escrito obras de teatro como La abuela Sofía, dirigida por Ever Enciso, Ninguna, dirigida por Roberto Cardozo, y 3 a la tarde, dirigida por Viviana Amaral Wisner, entre otras.

Natalia Benítez
Natalia Benítez