Según una reciente investigación científica, ha quedado demostrado que estas personas estaban en lo cierto y que, dependiendo del recipiente en el que se vierta el vino, su sabor puede cambiar notablemente.
¿Por qué sucede esto? Según el estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad Médica y Dental de Tokio, Japón, la geometría de la copa influye en el sabor del vino debido a que, según como sea el recipiente, puede variar la distribución de la concentración de etanol que presenta la bebida.
A través de este estudio, los investigadores analizaron los cambios que experimentaba el mismo vino en distintos recipientes y a distintas temperaturas. Los resultados fueron claros: a una temperatura de 13 ºC la concentración de etanol en una copa tradicional era inferior a la que se obtenía con el mismo vino servido en el resto de los recipientes.
Sin embargo, el mismo vino en un vaso de tubo o cóctel, o aumentando su temperatura, no presentaba el característico patrón de anillos que presenta el vino cuando se toma en su estado óptimo.
Como verán, esta curiosa investigación les ha dado la razón a los grandes amantes y catadores vinícolas; y parece ser que, a partir de ahora, para degustar un buen vino tendremos que estar seguros de que lo tomamos en la copa adecuada.
Otro estudio
Aparentemente, el tema de la investigación de las copas está bastante de moda porque la Universidad de Nápoles, Italia, dice que el tamaño de la copa también influye en el sabor del vino. El estudio fue realizado con vinos de las cepas Chardonnay, Sauvignon Blanc y Riesling.
La conclusión a la que llegaron en este caso es que, sirviendo el vino en pequeñas copas se favorece la percepción de sabores delicados en cepas, como Chardonnay y Sauvignon Blanc. Las copas de mayor tamaño ayudan a recalcar los aromas petrolados del Riesling, además de favorecer los aromas de cereza y miel. “La liberación de los aromas más volátiles, como los frutados o los oxidativos, fue afectada notoriamente por el volumen de las copas y el contacto con los labios, en los cuales hubo interacción con la saliva”, dijo uno de los investigadores. En su conclusión opinó que ese es uno de los motivos por el cual, al catar un vino, los sabores no siempre se corresponden con lo que fue detectado por la nariz.
Mito comprobado
Todas estas teorías siempre han sido explicadas y aplicadas por la gente que fabrica las copas Riedel, hace más de 40 años. Su lema es el siguiente: “La forma es lo que importa”, y es por ello que durante los años han fabricado copas específicas para cada tipo de varietal. En catas de copas realizadas aquí en Paraguay, todos han comprobado que ello es 100 % verdadero, no es lo mismo beber un Malbec en una copa de Pinot Noir como tampoco es lo mismo beber un Chardonnay en una copa de Cabernet Sauvignon. Los tamaños y las curvas de cada una de estas copas fueron altamente estudiados por profesionales, como sommeliers, enólogos, físicos e incluso enófilos, para llegar a la forma perfecta que mejor se adapta a cada varietal.
Observamos muy lindas copas en el mercado, algunas son de cristal, finas, transparentes y elegantes, pero en su gran mayoría no sirven para ese vino que a vos tanto te gusta. Es impresionante la sensación que se siente al beber tu vino preferido en la copa adecuada.
A todos, ¡salud! y hasta el próximo sábado.
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