Sin salud: las muertes que se pudieron evitar

En Paraguay mueren 400 mujeres al año por cáncer de mama. Una enfermedad prevenible con un simple chequeo está matando. El año 2019 no fue la excepción. El cáncer de pulmón mata a aproximadamente 430 hombres por año. Si bien la actualidad en las estadísticas es una deficiencia en las instituciones estatales, las cifras casi no cambian, y nos permiten ver año a año como en Paraguay morimos por motivos perfectamente evitables.

En un estado presupuestariamente incapaz, quienes sufren secuelas en siniestros viales se convierten en un costo de por vida para la salud pública. Las "polladas" se convierten en la única salida para cubrir los gastos.
En un estado presupuestariamente incapaz, quienes sufren secuelas en siniestros viales se convierten en un costo de por vida para la salud pública. Las "polladas" se convierten en la única salida para cubrir los gastos.ABC COLOR

El año 2019 nos mostró una vez más una triste e invariable realidad. En Paraguay, hombres y mujeres mueren por causas que se podían haber evitado con simples controles médicos, estudios, vacunas y buenos hábitos de prevención.

Si bien las estadísticas en salud pública están siempre atrasadas, el doctor Hernán Rodríguez, director de Vigilancia de Enfermedades Transmisibles, nos afirmó que la cuestión no cambia mucho de un año a otro, y que aún las cifras del 2018 reflejan claramente un realidad que no muta, cruda, triste y por sobre todo, evitable.

La mujer paraguaya sigue muriendo por cáncer de mama, que se cobra la vida de unas 400 paraguayas al año. Además, unas 350 mujeres al año pierden la vida por cáncer de cuello uterino. Todo, pese a las numerosas campañas de información y concienciación, y aún cuando se cuenta con dos estrategias de prevención: la vacuna contra el Virus de Papiloma Humano (VPH) que se aplica a niñas a partir de los 11 años en el esquema regular de vacunación; y el diagnóstico precoz, que se logra a través de estudios de tamizaje (Papanicolau, colposcopía, etcétera) que muestran al médico en forma temprana cuando la mujer presenta cambios celulares anormales. Estos pueden ser benignos o malignos, y los estudios ayudan a descartar o combatir un eventual cáncer antes de que este esté en su estadio avanzado.

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Pese a las numerosas campañas de concienciación que instan a hacerse el Papanicolau regularmente, la mujer paraguaya sigue muriendo por cáncer de cuello uterino, enfermedad que se puede detectar a tiempo con este sencillo test.

En el caso del varón, una de las grandes causas de muerte es el cáncer de pulmón, que mata a aproximadamente 430 hombres por año.

El prejuicio también mata al varón

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Irónicamente, el estudio que menos quieren realizarse los hombres, el tacto rectal para descartar cáncer de próstata, es el que podría salvarlos de una de las enfermedades que más mata a este género. Hay aproximadamente 380 casos de fallecimientos por cáncer de próstata por año.

Hay un riesgo muy grande en el hombre, pues como no quiere consultar cuando tiene una molestia, se pierde tiempo y se puede llegar a complicar su condición.

Estas son las razones por las que los hombres mueren en nuestro país, por orden de importancia.

El doctor Hernán Rodríguez, de la Dirección de Vigilancia de Enfermedades Transmisibles, nos habló además sobre la preocupante cifra de 1.148 casos nuevos del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) registrados este año, hasta el mes de octubre. Al mes son diagnosticados 115 casos de VIH, y los hombres son los principales infectados.

El año pasado hubo 1.500 casos nuevos de personas diagnosticadas con el virus, e increíblemente la historia se repite con cifras muy similares cada año. Se estima que se cerrará el año con una cifra cercana a la del año 2018.

En Paraguay, unas 16.073 personas tienen VIH. De estas, solo 9.455 (59%) están bajo tratamiento antirretroviral.

En cuanto al Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, que es el estadio avanzado de la enfermedad, cuando la persona no se trató a tiempo de VIH, se registraron unas 142 muertes en lo que va del año, hasta el momento que nos proporcionaron los datos. La cifra se renueva constantemente.

Discriminamos sin darnos cuenta

Aunque el dato se maneje, en teoría, con confidencialidad, la existencia de una persona con VIH en una empresa mueve todo el avispero. Si no es despedido, sus jefes directos y el personal de talentos humanos lo instarán a cuidarse estrictamente.

Debido a que esta enfermedad es tan temida, el sistema de salud brinda una de las atenciones más integrales de todas, con medicación y estudios gratuitos. Por lo tanto, como se tiene tan estigmatizado este virus, muy probablemente la persona que desea conservar su salud, ya haya creado el hábito de cuidarse y se esté medicando al pie de la letra, por lo tanto, tenga la capacidad rendir 100 % en su actividad laboral.

Pero, ¿qué pasa si en la misma empresa hay una persona con diabetes, que consume azúcar, grasas y no toma la medicación?

Aunque este funcionario se sienta mal y falte al trabajo, su enfermedad es socialmente tolerable, por lo que se le dan permisos para sus tratamientos y reposos normalmente.

Lo ideal, para el doctor Rodríguez, sería que en igual medida se aplique una política respetuosa con cada empleado que tenga una condición de salud, ayudándolo a mantener conductas de alimentación y estilo de vida adecuados, y exigiéndole además el tratamiento médico al día con los controles laboratoriales.

Si nos ponemos a pensar, el estigmatizado VIH puede ser incluso menos peligroso que la diabetes, porque la diabetes, al ser socialmente aceptada, genera un fenómeno por el cual la persona se tranquiliza y no se cuida.

Enfermedades respiratorias

Y con respecto a las enfermedades respiratorias, la tuberculosis es referencia con unas 300 muertes al año (tomando como referencia el año 2018, a raíz de esta enfermedad que tiene cura). En un año se diagnostica un promedio de 2.700 casos de tuberculosis.

La mortal enfermedad de ser inconsciente

Aunque no se piense en ellos como enfermedades, los siniestros viales están catalogados como una problemática de salud pública, por lo tanto, también entran en la categoría de razones por las que el paraguayo muere año a año, debido a las secuelas que deja. Mueren 1.200 personas al año a consecuencia de siniestros viales. Esto representa unas 92 muertes al mes, 23 en la semana, 3 muertes por día y 1 fallecido cada 8 horas. Los motociclistas siguen liderando la lista de fallecidos.

Los enormes traumatismos que sufren los motociclistas o automovilistas en los siniestros, generan un gasto permanente para el estado.

Para dimensionarlo, tan solo debe imaginarse a una persona joven, menor de 30 años, que sufre la amputación de una pierna en un percance vial. Es un impedimento físico que acompañará a la persona de por vida. Aunque se lea crudo, esto representa un costo para la salud pública que durará toda la vida de un paraguayo, y que se puede prevenir con conciencia, uso de cinturón de seguridad en el auto o de casco en la moto, evitar el alcohol al manejar, no dar el volante a menores de edad, y sobre todo poner plena atención a la conducción

Las muertes más normalizadas

Las enfermedades cardiovasculares son otras de las principales enfermedades que lideran las más grandes causadas de muerte de los paraguayos. Mueren más de 6.000 paraguayos y paraguayas por males relacionados al corazón, 4.900 al año por cáncer. aproximadamente 2.300 por diabetes mellitus, y cerca de 2.500 por enfermedades cerebrovasculares. Por sobrepeso y obesidad, otra de las condiciones que originan las enfermedades cardiovasculares, mueren en promedio 2.700 personas al año. El mayor porcentaje de infartos, el 80%, se registra en pacientes hipertensos, el 40% en diabéticos y el 50% en fumadores.

El 12% de las muertes que se registran en Paraguay están relacionadas al consumo de tabaco, el 11% al sobrepeso y obesidad, el 8% asociada con la diabetes, 5% al consumo de alcohol y el 4,5% a la inactividad física, todos ellos considerados principales factores de riesgo.

Según el doctor Hernán Rodríguez, los paraguayos tienden a normalizar las enfermedades del sistema circulatorio y el cáncer. "Mi papá murió luego de eso", es una frase muy común.

Si bien no son transmisibles, son prevenibles a través de una mejora en los hábitos de alimentación, un estilo de vida saludable, ejercicios, etcétera. El doctor Hernán Rodríguez recordó que estas enfermedades no se deben normalizar como algo de lo que “todo el mundo muere de todas formas”, así como tampoco minimizar sus consecuencias.

Si bien existen condiciones genéticas que pueden predisponernos a padecer enfermedades cardiovasculares, presión arterial, diabetes y otras afecciones llegada cierta edad, las buenas prácticas de salud siempre pueden, sino prevenir, al menos ayudar a que el nivel de desarrollo de la condición sea leve.

Un punto fundamental que los paraguayos debemos recordar es que la hipertensión arterial es el paso previo a los graves problemas cardiovasculares, que pueden derivar en muertes por insuficiencia cardiaca.

Aproximadamente 700.000 paraguayos, entre 15 y 74 años de edad, tienen diabetes; de todos ellos, solo la mitad esta diagnosticada, y a su vez, de los diagnosticados, solo la mitad se trata. La diabetes tipo 2 es la más frecuente; representa el 90% de los casos.

No existe la presión alta “normal”

El doctor Rodríguez recordó que no se debe tomar a la ligera una presión alta siempre elevada o un nivel de azúcar alto solo porque “esa siempre fue mi condición normal”. La hipertensión y la glicemia alta sostenidas en el tiempo son los orígenes de las enfermedades cardiovasculares y la diabetes. Se estima que el 10 % de la población tiene diabetes. Así como la hipertensión, generalmente no da muchos síntomas.

Entre el cáncer y la enfermedad cardiovascular, la más mortal es la segunda, pues existe una mucho mayor cantidad de la población que padece enfermedades relacionadas al corazón. Hay más casos de hipertensión y diabetes que de cáncer. Esos también son los que derivan en más muertes, pues al haber más afectados, naturalmente hay más mortalidad.

“Todas tienen un manejo que puede prevenir la muerte a través de chequeos de rutina, pero hay que insistir más en la conciencia de la población porque no dimensiona el riesgo”, comentó.

Paraguay, retrasado en estadísticas

Una deficiencia con la que hay que luchar en las instituciones estatales, es la falta de actualidad en cuanto a estadísticas se refiere. Y el Ministerio de Salud Pública no es la excepción, con datos disponibles solamente del año 2018, y esperanza de que existan números del 2019 recién a mediados del año que viene.

Pese a esa falencia, los números no cambian mucho año a año, lo que nos permite ver reflejada la realidad de las enfermedades en Paraguay aún mirando datos del 2018.

Esto se debe a que las enfermedades como la hipertensión y la diabetes son crónicas, lo que significa que duran mucho tiempo y producen daño progresivo. Así, suelen desarrollarse de forma tan lenta que los números continúan siendo los mismos por varios años.

En un estado presupuestariamente incapaz, quienes sufren secuelas en siniestros viales se convierten en un costo de por vida para la salud pública. Las "polladas" se convierten en la única salida para cubrir los gastos.

Mujeres, más cerca de la salud

Un hecho curioso es que las mujeres tienen más contacto con el sistema de salud que los varones.

Según puntualizó el doctor Rodríguez, esto sucede desde que son niñas, pues van a aplicarse las vacunas, a los controles de rutina, y una vez que son jóvenes se embarazan, por lo que siguen teniendo contacto con los hospitales, y esto continúa hasta la tercera edad, cuando asisten por otros cuadros como hipertensión y diabetes.

En cambio, el varón solo va a aplicarse las vacunas cuando es niño, pero al ser adulto joven deja de ir al médico, porque cree que no lo necesita, según el profesional entrevistado.

Si hacemos un comparativo entre las enfermedades no transmisibles y las transmisibles, nos encontramos con que las no infecciosas generan mayor número de muertes. Pero, en contrapartida, hay enfermedades infecciosas que tienen mucho estigma y discriminación pese a que son prevenibles, como el VIH, por ejemplo, que tiene un tratamiento gracias al cual la persona no tiene porqué enfermar ni morir, e incluso es posible no transmitir el virus, ni que la embarazada transmita el virus al bebé. Sin embargo, a nivel social el VIH sí genera numerosas limitaciones, porque a veces la propia persona se autorechaza y es rechazada por la sociedad.

El dengue, preocupante, pero no más que el corazón

Aunque la alarma que se enciende anualmente podría hacernos creer lo contrario, lo cierto es que el dengue no mata más que las enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares o el cáncer. Este año, se registraron 10.000 reportes por dengue, de los cuáles se confirmaron 650 casos, y hubo nueve muertes por la enfermedad.

Por otra parte, se registraron 51 casos de chinkunguña y un caso de zika.

Aunque la cifras de enfermedades transmitidas por vectores puedan parecer pequeñas, eso no debe generar una tranquilidad que nos lleve a bajar los brazos, sino una mayor constancia en los hábitos de eliminación de criaderos del Aedes aegypti. Lo que se busca es justamente disminuir las muertes a cero.

El país donde te niegan el derecho a vivir

Un país pequeño de América del Sur, con una población también pequeña en comparación con nuestros vecinos (7 millones de habitantes) y que debería tener garantizado, como mínimo, el derecho fundamental a la salud, lamentablemente es el país en el que las personas deambulan por los pasillos de los hospitales públicos, e incluso de la previsional, suplicando una consulta clínica básica, un chequeo de rutina, un servicio de urgencias o a una terapia que les pueda salvar la vida.

Una tierra en la que el personal de blanco te dice con una tranquilidad pasmosa que no hay jeringas, ni los más comunes analgésicos, y no tiene reparos en contarte que no hay camillas cuando uno de los tuyos lucha por su vida.

Un sistema de salud que te empuja las personas a desesperarse y obtener soluciones incluso por medios ilícitos, ya cansado de intentar por caminos honestos, que conceden los derechos al bienestar físico.

Paraguay, un país donde la gente no muere porque es inevitable, sino porque no se hizo lo suficiente para salvarla.

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