El Día Mundial del Kebab se celebra el segundo viernes de julio. No es una efeméride institucional con un origen único y documentado, sino una fecha popularizada en los últimos años —especialmente en Europa— por campañas comerciales, redes sociales y la enorme presencia del kebab en la comida urbana.

La jornada funciona, sobre todo, como recordatorio de un plato con historia antigua y con muchas versiones, a menudo confundidas entre sí.
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Qué es el kebab y qué significa la palabra
En sentido amplio, kebab es un término para preparaciones de carne cocinada al fuego. Su significado original se asocia a “carne asada”: procede del ámbito lingüístico del Próximo Oriente (del árabe kabāb y términos emparentados en persa y turco), donde designaba carnes asadas o a la parrilla, no necesariamente servidas en pan ni en formato “para llevar”.

Esa amplitud explica por qué no todos los kebabs son iguales: bajo el mismo nombre caben desde brochetas hasta lonchas cortadas de un asador vertical, con calidades y recetas muy distintas según el país, el corte elegido y el tipo de cocción.
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Kebab, döner y shawarma: en qué se diferencian
“Kebab” suele usarse como sinónimo del döner, pero técnicamente no son lo mismo.
El döner kebab (Turquía) es un tipo específico de kebab: la carne se apila en un asador vertical giratorio (döner significa “que gira”), se dora por fuera y se va cortando en finas láminas.

El shawarma (muy extendido en el Levante mediterráneo) es un pariente cercano del döner: también se cocina en espeto vertical y se lamina, pero suele llevar mezclas de especias diferentes y, según la tradición local, otros acompañamientos y salsas.
Dicho de otro modo: kebab es la categoría; döner y shawarma son dos de sus formas más conocidas.
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Cómo se prepara el kebab
La preparación varía según el estilo. En el döner/shawarma, la carne (cordero, ternera, pollo o mezclas) se adoba con sal, especias y, a veces, yogur, limón o vinagre; luego se ensarta y compacta en un pincho vertical, intercalando grasa para mantener jugosidad. Al girar frente a la fuente de calor, se obtiene una capa exterior dorada que se corta al momento.

En otros kebabs, como el şiş kebab, la carne se trocea, se marina y se asa en brochetas sobre brasas. La diferencia final —sabor, textura y calidad— suele estar en lo mismo que en cualquier asado: materia prima, proporción de grasa, especias, tiempo y control del fuego.
