Los gatos conservan en las patas delanteras un quinto dedo, similar a un pulgar reducido y llamado espolón, mientras que en las traseras ese dedo se perdió durante la evolución. La distribución favorece funciones distintas entre las extremidades que sujetan y las que impulsan el cuerpo.

En condiciones normales, un gato tiene cinco dedos en cada pata delantera y cuatro en cada pata trasera, es decir, 18 en total. Sin embargo, al observar sus huellas suelen verse solo cuatro marcas delanteras: el espolón está más arriba, no toca el suelo al caminar y funciona como un dedo auxiliar.
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El quinto dedo delantero sirve para sujetar y trepar
Las patas delanteras de un gato no solo amortiguan el aterrizaje. También intervienen en la captura de presas, el juego, la escalada y la manipulación de objetos. El espolón, equipado con una garra, aporta agarre cuando el animal abraza un juguete, se aferra a una superficie o inmoviliza algo entre sus patas.

La anatomía felina conserva el patrón básico de cinco dedos de muchos mamíferos terrestres. En las patas posteriores, en cambio, el primer dedo se redujo o desapareció en los felinos. Esta configuración deja cuatro dedos principales alineados con la dirección de la marcha, una disposición eficaz para la propulsión, el salto y las carreras breves.
No hay una única investigación que demuestre que “un dedo menos” explique por sí solo la velocidad de los gatos. Pero la biomecánica sí permite entender la diferencia: las extremidades traseras generan gran parte del impulso del salto, mientras las delanteras cumplen un papel más versátil en la recepción, el equilibrio y la sujeción.
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Las garras delanteras necesitan más atención
El espolón delantero no se desgasta tanto como las otras uñas porque apenas roza el suelo. Por eso puede crecer en curva y, si no se revisa, llegar a clavarse en la almohadilla o en la piel, especialmente en gatos mayores, sedentarios o con artritis.

Una revisión periódica de las uñas permite detectar este problema antes de que cause dolor. Si el gato rechaza que le toquen las patas, camina raro, se lame insistentemente una extremidad o presenta inflamación, conviene consultar con un veterinario en lugar de intentar cortar una uña encarnada en casa.
¿Todos los gatos tienen 18 dedos?
No siempre. Algunos nacen con dedos adicionales, una condición hereditaria llamada polidactilia. Es relativamente frecuente en ciertas poblaciones de gatos domésticos y suele afectar las patas delanteras. Estos animales pueden tener “mitones” o patas más anchas, con uno o varios dedos extra.

La polidactilia se relaciona con cambios genéticos durante el desarrollo embrionario de las extremidades. Genes y señales moleculares, entre ellas la vía Sonic hedgehog, ayudan a organizar cuántos dedos se forman y en qué lugar.
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La mayoría de los gatos polidáctilos lleva una vida normal, aunque sus uñas requieren controles más cuidadosos: los dedos adicionales pueden quedar muy juntos y acumular suciedad o desarrollar uñas difíciles de desgastar.
