Adalberto Martínez: el primer cardenal paraguayo y una especial atención hacia los pobres

Monseñor Adalberto Martínez, arzobispo de Asunción, se convirtió ayer en el primer cardenal paraguayo en la historia de la Iglesia Católica. El Papa Francisco lo invistió junto con otros 19 obispos, en un solemne consistorio realizado en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Ni él lo imaginó, pero es una gracia, un servicio, dijo humildemente. Su primera misa en nuestro país será en el Bañado Tacumbú.

El Papa Francisco conversa unos segundos con Adalberto Martínez luego de investirlo como cardenal.
El Papa Francisco conversa unos segundos con Adalberto Martínez luego de investirlo como cardenal.

¿Se imaginó llegar a cardenal cuando se ordenó como sacerdote?, le preguntaron al salir de la ceremonia al primer cardenal nacido en Paraguay, monseñor Adalberto Martínez. “No, ni en mi más lejana imaginación no lo pensaba, pero es una gracia, porque es un servicio en realidad y para eso estamos”, respondió, con sencillez, el hombre que a los 26 años, siendo estudiante de Economía, decidió dedicarse a la vida de servicio sacerdotal.

“El Papa me dijo, tuteándome, este es un homenaje para el Paraguay y no se olviden que la mujer paraguaya es la más gloriosa de América (...) Realmente él es como un padre y siente la iglesia universal, con cada cardenal él tuvo alguna palabra, un intercambio; se lo veía bien, por otro lado, y sobre todo porque él quiere una iglesia, como siempre fue su espíritu, universal, de gran catolicidad”, señaló posteriormente Martínez en conversación con la comunicadora Fabiola Ayala, mientras portaba el relicario de la beata Chiquitunga y contaba lo que le señaló en voz baja el Santo Padre luego de colocarle el birrete y el anillo cardenalicio.

En una solemne reunión del Colegio Cardenalicio, realizada en la Basílica de San Pedro ante unos siete mil fieles, el Papa Francisco invistió como nuevos cardenales a 20 obispos en total, incluido, por primera vez, a un paraguayo. Monseñor Adalberto Martínez, de 71 años de edad, ahora es uno de los purpurados en condiciones de elegir y ser electo Papa, pero además tiene la relevante misión de asesorar al santo padre en lo que es la iglesia universal.

Los cardenales recibieron de manos del Papa el birrete rojo, símbolo de su disposición para actuar con valentía e incluso llegar al derramamiento de sangre por el incremento de la fe cristiana. También recibieron el anillo cardenalicio y el documento que los designa obispos de una parroquia romana, lo que les da acceso a la ciudadanía vaticana.

Adalberto Martínez es así el primer cardenal nacido en estas tierra. El arzobispo de Rabab, Marruecos, Cristóbal López, que también es cardenal, nació en España, pero estando en nuestro país había adoptado por la nacionalidad paraguaya. Quienes no tuvieron oportunidad de ver el consistorio, podrán hacerlo este domingo, a las 10:00, por ABC Tv.

Emoción en la feligresía paraguaya

El consistorio abierto, durante el cual el Papa Francisco confirió el título de cardenal a monseñor Adalberto Martínez Flores, comenzó exactamente a las 10:00 y duró una hora y 15 minutos. Momentos emotivos se vivieron durante el acto, sobre todo cuando, en el puesto número 15, tocó al obispo compatriota presentarse ante el Santo Padre para recibir los atributos del cargo, entre estos, la birreta, el solideo, el anillo y el título de diácono de una parroquia de Roma.

Terminado el consistorio, todos los cardenales participaron de un encuentro con el Papa y seguidamente Adalberto Martínez salió a saludar a los compatriotas que estaban en la plaza San Pedro, con quienes conversó. También posó con la bandera paraguaya que tenían los emocionados feligreses.

“El pueblo paraguayo realmente ha contribuido enormemente para este homenaje, como ha dicho el Santo Padre, en la nominación de un cardenal paraguayo y se recordó también de la gloriosa mujer paraguaya. Un abrazo y una bendición para las mujeres”, señaló el cardenal la primera vez que habló en ese carácter con la feligresía y con la prensa paraguaya que se encontraba en el Vaticano.

Independiente de la envergadura del nuevo título, monseñor Martínez seguirá siendo arzobispo de Asunción. Su retorno a Paraguay está previsto para este jueves 1 de setiembre.

Adalberto Martínez eligió al bañado para su primera misa en el país

Nacido el 8 de julio de 1.951 en Asunción, Paraguay, el cardenal Adalberto Martínez Flores es el segundo de cuatro hermanos, hijos de Esmeralda Flores y Aurelio Martínez.

En 1.977, a cuando tenía 26 años, Martínez inició su carrera religiosa, ingresando a la Escuela Internacional Sacerdotal de la Obra María, en Frascatti, Italia. En 1.997, el Papa Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Taiti y obispo auxiliar de Asunción. Fue consagrado por Felipe Santiago Benítez en la Catedral Metropolitana de Asunción.

Pero independiente de los títulos religiosos, la feligresía siempre tiene en cuenta la vocación de servicio de Adalberto Martínez, cerca a los jóvenes, de los enfermos y a las familias de escasos recursos económicos.

Una de las más importantes señales de que ese seguirá siendo el camino del nuevo cardenal, es que la primera misa que en ese carácter oficiará en Paraguay, no será en la Catedral, sino en el predio de la parroquia San Felipe del Bañado Sur, que está a cargo del padre Pedro Velazco. La importante celebración eucarística está prevista para el domingo 4 de setiembre, a las 8:00 y se aguardan alrededor de 1.000 personas.

El padre Velazco destacó ayer que se trata de “un gesto maravilloso, profético, desafiante”. “Es la primera vez en 400 años que un obispo de Paraguay es cardenal de la Iglesia universal, entonces todo indicaría que su primera misa fuera en la catedral, con todos los protocolos pertinentes del cardenalato”, señaló, sin embargo, " va a ser un bañado, el Bañado Tacumbú”.

Para Velazco, en esa decisión “hay un mensaje: los pobres son importantes para la iglesia. La pobreza en Paraguay requiere una atención especial, un acompañamiento”.

Con emoción también siguieron con emoción el acto cardenalicio en el albergue El Buen Samaritano, de Itaugúa, que recibe a pacientes renales que se tratan en el Hospital Nacional. El hogar fue fundado por monseñor Martínez y es un apoyo fundamental para los enfermos desde hace 18 años.

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