IPS 2025: un año en que la salud de los asegurados quedó “en espera”

El cieloraso de uno de los pasillo del Hospital Central del IPS se cae a pedazos, así como las baldosas del piso se desquebrajan, permitiendo el flujo de agua.
El cieloraso de uno de los pasillo del Hospital Central del IPS se cae a pedazos, así como las baldosas del piso se desquebrajan, permitiendo el flujo de agua.Gentileza

El 2025 cerró como un año negro para el IPS, marcado por un desabastecimiento crónico de insumos y medicamentos, deficiencias en equipos biomédicos y deplorable infraestructura en los servicios del seguro social. Entre denuncias de insalubridad y crisis financiera, la previsional profundizó su histórica deuda con la salud.

El 2025 será recordado por los asegurados del Instituto de Previsión Social (IPS) como un año en que las promesas administrativas del Consejo de Administración, liderado por el doctor Jorge Brítez, colisionaron frontalmente con la cruda realidad de los pasillos del seguro social.

A pesar de los anuncios de “procesos de licitación en curso” y “proyectos de reforma”, la constante durante estos doce meses fue una sola: el calvario de quienes, pese a aportar mensualmente, se enfrentaron a un sistema roto en su capacidad de respuesta.

Desde el inicio del año, la farmacia del IPS se convirtió en el símbolo de la precariedad. Pacientes con enfermedades crónicas —hipertensión, diabetes y cuadros oncológicos— reportaron faltantes críticos de fármacos básicos y de alta complejidad.

Basura en los pasillos del Hospital Central del IPS.
Basura en los pasillos del Hospital Central del IPS.

Durante gran parte del año, drogas esenciales como la Tamsulosina para tratar los problemas de próstata o la Dapagliflozina para la diabetes, brillaron por su ausencia.

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“Comer o comprar remedios”

A finales de diciembre, la situación llegó a un punto límite cuando los asegurados denunciaron tener que elegir entre “comer o comprar remedios”, con gastos de bolsillo que oscilaron entre G. 200.000 y G. 800.000 al mes para cubrir lo que la previsional no entrega.

En agosto último, la propia Gerencia de Abastecimiento del IPS admitió la falta de al menos 48 ítems de medicamentos vitales, justificando el desabastecimiento en “problemas administrativos” y protestas en las licitaciones.

Infraestructura y equipos: entre la desidia y la basura

El Hospital Central no es el único servicio del IPS en calamitosa situación, pues las clínicas periféricas no escapan al deterioro y la desidia. Durante el 2025, las denuncias por equipos biomédicos averiados, falta de especialistas o medicinas, fueron constantes.

"Esqueleto" de un asiento en la Clínica Nanawa del IPS.
"Esqueleto" de un asiento en la Clínica Nanawa del IPS.

En la Clínica Campo Vía de Capiatá, por ejemplo, el desmantelamiento temporal del laboratorio obligó a los pacientes a peregrinar hasta el Hospital Ingavi para análisis básicos. La situación de carencia se registró en casi todos los servicios del IPS, pues al no encontrar respuesta en los centros periféricos, el asegurado no tiene otra alternativa que viajar -a veces cientos de kilómetros- para implorar por un turno o medicinas en el Hospital Central o el Centro de Especialidades Quirúrgicas - Ingavi.

Una de las imágenes más fuertes del cierre de año fue la denuncia de pacientes en el Hospital Central, quienes pasaron las fiestas de Navidad rodeados de basura acumulada, baños en estado deplorable y un ambiente de insalubridad. En el albergue, la situación no fue mejor. Las familias pasaron la celebración bajo carpas de lona debido a reparaciones en el sitio.

La voz del personal de blanco

El 2025 también fue el año de la movilización. Miles de enfermeras y enfermeros marcharon por las calles de Asunción denunciando que trabajaban “en condiciones inaceptables”. Además, cuestionaron la tercerización de servicios como el triaje de pacientes, que fue adjudicado a una de las empresas mimadas del IPS: Neighpart S.A que tiene como representante legal a Claudio Escobar Brizuela.

Cacerolazo del gremio de enfermería frente a la Caja Central del IPS.
Cacerolazo del gremio de enfermería frente a la Caja Central del IPS.

El personal denunció que las “condiciones inaceptables” de los hospitales impiden brindar una atención digna y segura. “Hoy pedimos insumos, medicamentos y capacidad instalada”, fue el clamor generalizado en las protestas realizadas a lo largo del año frente a la Caja Central.

El 2025 finaliza como un año de retroceso en la calidad de vida del aportante, donde el derecho a la salud se vio limitado por una gestión sanitaria que no logró traducir los proyectos en medicamentos en farmacia ni en hospitales dignos.