En el barrio San Blas, ubicado en la zona de la Costanera Sur de Asunción, unas 80 familias reclaman la falta de agua potable. Estos pobladores llevan más de 16 años asentados en viviendas de material, pero siguen sin el servicio básico.
A pesar de estar a pasos de grandes proyectos, la desidia estatal mantiene a la comunidad en una situación crítica.
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Rocío Coronel, presidenta de la Comisión Vecinal de la zona, denuncia que existen numerosas familias con niños y adultos mayores que requieren urgentemente el vital líquido para su salud básica.

Los ancianos que no pueden caminar dependen de la solidaridad de otros para recibir un pequeño bidón de agua. Incluso los escolares deben cargar recipientes bajo el sol para asegurar provisión antes de ir a sus clases diarias.
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Agua contaminada
Ante la carencia, los vecinos se ven obligados a utilizar agua de un arroyo sucio para las tareas de limpieza. Este recurso no apto para el consumo se emplea para bañarse, lavar ropa y limpiar los cubiertos del hogar.
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Para beber y cocinar, las familias deben comprar agua en bidones, lo que genera un alto costo económico. Un repartidor en motocarro cobra G. 30.000 por el traslado, un monto difícil de costear todos los días.

Quienes no tienen dinero caminan cinco cuadras hasta un grifo público en la Costanera para acarrear lo necesario.
Sin respuesta de Essap
La comunidad envió muchas notas a la Essap y mantenido reuniones con autoridades sin obtener respuesta favorable. Incluso han intentado cavar pozos artesanales, pero la solución definitiva sigue dependiendo de la voluntad del gobierno central.
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Para los vecinos, resulta contradictorio que la Costanera cuente con el servicio mientras el barrio permanece desabastecido a pocos metros.
Critican que el Estado promocione el futuro Gran Hospital de Asunción ignorando la precariedad vecinal. Sienten que los grandes proyectos de infraestructura los excluyen, dejándolos sin los servicios más elementales de urbanismo.
