Proclama del 2 y 3 de febrero: La noche en que una línea secreta salvó a la democracia

En la mañana del 3 de febrero, la ciudadanía copó las calles capitalinas para celebrar la libertad, tras una madrugada en la que la proclama del Gral. Andrés Rodríguez sonaba una y otra vez en la radio.
En la mañana del 3 de febrero, la ciudadanía copó las calles capitalinas para celebrar la libertad, tras una madrugada en la que la proclama del Gral. Andrés Rodríguez sonaba una y otra vez en la radio.

Antonio Farías todavía recuerda el frío del acero de las armas de los militares que lo rodeaban mientras sus dedos, firmes a pesar del miedo, buscaban una línea telefónica oculta en el techo de la radio en la que trabajaba aquella noche del Golpe del 2 y 3 de febrero de 1989. El destino de una nación entera pasó por sus manos, por un fino cable negro y el adaptador telefónico al que los militares apodaron “cliptory” con el que grabaron al Gral Andrés Rodríguez leyendo la proclama.

Del otro lado del teléfono se lo oye firme, emocionado y en algunas partes rompiendo en un silencioso llanto al recordar lo que sucedía hace casi cuatro décadas. Antonio Farías (62), un hombre del micrófono, fue el responsable de grabar la proclama del Gral. Andrés Rodríguez.

La proclama fue repetida durante toda la madrugada del 3 de febrero de 1989 aintervalos con músicas “de protesta” a través de la Radio Primero de Marzo, anunciando el fin de la dictadura de Alfredo Stroessner.

Su relato, una perspectiva única sobre la caída del régimen, está lleno de emociones, miedo y también tiene lugar para el humor en medio del nerviosismo de las circunstancias. Los acontecimientos sucedieron así: Cerca de las 22:00, de aquel 2 de febrero de 1989, un grupo de militares al mando del Capitán Cano tomó las instalaciones de la radio en un operativo contundente que Farías resume en tres pasos.

Desarme de la guardia: El efectivo policial de la entrada y el sereno, don Fabián, fueron reducidos. Incomunicación total: Los militares cortaron los cables de los teléfonos de línea baja (en aquel tiempo no existían los celulares) con un machetillo, dejando a la radio aislada del exterior. La orden: La instrucción para el personal fue mantener una “programación normal”, aunque Farías relata que era imposible estar “normal” con metralletas apuntándoles y militares apostados en cada puerta y en el techo.

Antonio Farias, periodista que grabo la proclama del 2 y 3 de febrero de 1989. Foto de Archivo de ABC Color.
Antonio Farias, periodista que grabo la proclama del 2 y 3 de febrero de 1989. Foto de Archivo de ABC Color.

Farías también recuerda que varias figuras del periodismo y técnicos quedaron “atrapadas” en el edificio: Víctor Raúl Román, Julio Juan del Puerto, Ángel Emilio Bauman (quien estaba muy nervioso y le temblaban las manos), Víctor Villasboa y Don Barrios.

Los “curiosos”: Mario Ferreiro, quien pasaba por la zona de la discoteca Caracol –colindante con la radio-, se acercó por curiosidad y terminó retenido junto con un amigo y Beto Rodríguez. De la FM, la locutora Nelli Gaona también fue llevada a la sala de prensa con el resto del grupo que Farías calcula habrían sido 15 personas.

Del cierre de emisión al estallido de la proclama

Mientras, mantenían la “normalidad” como podían. Farías también rememora que en aquella época la música se “pasaba” mediante discos de vinilo. Había que tener mucha precisión para colocar la púa sobre el disco giratorio para poder dar con la música correcta desde el inicio. “Era imposible, a mi compañero le temblaba el pulso…”.

Luego, a las 00:30, la radio cerró su programación habitual con su cortina musical de cierre. Sin embargo, la calma duró poco. Un jeep blindado atropelló el vidrio de la entrada de la radio y de él saltó el Coronel Evelio Benítez gritando que debían lanzar una proclama.

Siempre según el relato de Farías, cuando el operador le dijo que ya estaban fuera del aire, Benítez respondió con urgencia: “¡Vamos a ponerlo otra vez al aire porque si esto no sale, nosotros somos los que vamos a volar todos por el aire!”. Había que encender todo de vuelta y la preocupación era conectarse con la planta transmisora, pero eso no fue problema porque la misma ya estaba tomada desde horas antes.

Gral. Andrés Rodríguez en el año 1989.
Gral. Andrés Rodríguez en el año 1989.

El “teléfono secreto” y la grabación con el Comandante

Como las líneas telefónicas fueron cortadas con machetillos, no había forma de establecer comunicación con el exterior. Pero Farías tenía, por esas cosas del destino, un as bajo la manga. Recordó una línea directa de Antelco que él tenía escondida en el techo de la oficina de deportes para casos de emergencia y que se salvó de la “podada de machetillo” de los militares.

Cuando le dijo a los militares que contaba con esa línea “de emergencia”, lo observaron con desconfianza –todos estaban tensos- pero igual lo dejaron subir hasta el techo de la radio, ante la atenta vigilancia de los uniformados y bajo el foco de las miras de los fusiles.

Confiado en sus habilidades, bajó el cable y lo conectó al aparato telefónico. El Coronel Benítez, desdobló el “papelito” que todos pensaban contenía la proclama pero en realidad tenía escrito un número telefónico, el del comandante de la operación, el Gral. Andrés Rodríguez a quien del otro lado se lo oía “muy nervioso”.

Antonio Farías, periodista que grabó la proclama del 2 y 3 de febrero de 1989, en una foto actual.
Antonio Farías, periodista que grabó la proclama del 2 y 3 de febrero de 1989, en una foto actual.

Benítez pasó el tubo telefónico a Farías… mientras lo tomaba todavía estaba fresca en su mente la escena anterior a la llamada: para conectar el grabador al teléfono usaron un cable con un adaptador llamado “chupete”, al que el capitán Cano apodó jocosamente el “cliptory” por tratarse de un pequeño botón de color negro.

Farías se imaginó sonriendo ante la broma, se puso serio y dijo al tubo: “Hola comandante”, era Andrés Rodríguez quien le preguntó si estaban “todos bien”, a lo que respondió que sí –dentro de lo que se podía decir bien-. Tras una primera grabación, Farías se dio cuenta de que no había salido bien “estaba muy nervioso –Rodríguez- y trastrabilló en algunas frases”. el periodista pidió repetirla.

Los militares presentes no se animaron a pedirle al General que grabara de nuevo. “Decile vos, me dijeron”. Entonces, Farías tomó el mando y le dijo al General: “Comandante, vamos a grabar otra vez... yo le digo ‘listo’ y usted cuente uno, dos, tres mentalmente y largue nomás ya”. Tiempo después se difundió el audio completo en el que se escucha a Rodríguez decir en voz alta “uno, dos tres” y a continuación el famoso “hemos salido de nuestros cuarteles…”

El sonido de la libertad

Durante toda la madrugada, la radio emitió una secuencia constante de música y proclama. La música seleccionada fue paraguaya patriótica (como temas de Vocal Dos) y piezas del “Nuevo Cancionero”, que anteriormente estaban prohibidas o censuradas por el régimen.

Tras una intensa madrugada y la grabación de la segunda proclama que anunciaba la rendición de Alfredo Stroessner, llegó la mañana… salió el sol, la tensión inicial de alguna manera se había disipado… el país respiraba el aire de la libertad.

Antonio Farías salió del radio a las 9:00 de la mañana del 3 de febrero, en un camión militar Toyota junto al operador, no había forma de volver a casa en colectivo, ni taxi… los servicios de plataforma ni eran sueño en aquella época. Al circular por la Avenida Félix Bogado, la gente salía a las calles con banderas paraguayas saludando al camión militar. Al llegar a su casa, fue recibido con una fiesta.

Antes de terminar la conversación, Antonio Farías, quien hoy sigue ejerciendo el periodismo deportivo responde, con voz entrecortada, con sollozos, de repente.

-¿Tuvo miedo en algún momento de la noche?

-Un poquito de miedo tuve a las 3 de la madrugada. Escuchaba las órdenes por la radio del Capitán Cano... en un momento se escuchó que la artillería de Paraguarí se rebelaba, pero luego el mismo Rodríguez aclaró que eran interferencias falsas.

Andrés Rodríguez juró como presidente tras el Golpe de 1989.
Andrés Rodríguez juró como presidente tras el Golpe de 1989.

-¿Cómo supo su familia que estaba bien?

-Mi familia se enteró recién al amanecer. Yo quería hablar al aire para decir que estaba tranquilo, pero no se podía. La radio estaba totalmente a oscuras.

-¿Siente que su trabajo aquella noche-madrugada tuvo un impacto real?

-Ampliamente valió la pena… (y hace una pausa, solloza y con la voz en un hilo dice entrecortado) Ganó la libertad... el poder decir lo que uno tiene en la cabeza sin ser censurado inmediatamente. Fue un legado que aporté para la libertad.

Para Antonio Farías, lo ocurrido en febrero de 1989 no fue simplemente un “golpe entre militares”, sino el nacimiento de la libertad de expresión en Paraguay. A pesar del riesgo de tener una metralleta cerca y la incertidumbre de una noche a oscuras, Farías sostiene que valió la pena.

Su mayor orgullo es haber facilitado que el pueblo escuchara que el régimen había terminado, permitiendo que hoy cualquier ciudadano pueda manifestar lo que siente sin precio alguno. Considera que el 3 de febrero debería ser un feriado inamovible llamado “Día de la Libertad” para recordar a quienes cayeron y celebrar el derecho a hablar.