Asunción, bajo la gestión del intendente, Luis Bello (ANR-cartista), enfrenta hoy una alerta vial seria, que refleja el desastre financiero dejado por su antecesor, Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista). El microcentro capitalino está en un estado de abandono absoluto, con las principales arterias de acceso y salida en ruinas, lo que evidencia la falta de gestión municipal.
Las calles Oliva y Cerro Corá son hoy el símbolo más crudo de esta crisis de infraestructura. Estas vías, fundamentales para la circulación de la mayoría de las líneas de transporte público, son prácticamente intransitables para cualquier tipo de vehículo.
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Al igual que Nenecho, la administración de Bello se limita a un “operativo maquillaje” ineficaz, con recapados “parches” que apenas duran unos días, y que parecen más enfocadas en generar contenido para las redes sociales que en soluciones. Mientras tanto, los baches se multiplican rápidamente, extendiendo el caos a otras importantes arterias de la zona.

El origen del desastre radica en la grave crisis financiera heredada de Rodríguez. La intervención a su gestión, encabezada por Carlos Pereira, documentó el desvío ilegal de G. 512.000 millones de los bonos G8, para obras, que se destinaron a gastos corrientes, en su mayoría a salarios. El vaciamiento de las arcas municipales, sumado al fuerte endeudamiento, impide hoy realizar reparaciones asfálticas profundas y necesarias para la ciudad.
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Oliva y Cerro Corá
La calle Cerro Corá, muestra hoy un serio deterioro estructural, sobre todo en el tramo entre Yegros, Iturbe y México, en pleno Centro Histórico de Asunción. En el sitio se observa una superficie asfáltica sumamente irregular, plagada de ondulaciones y grietas profundas. El pavimento ha perdido su uniformidad, presentando parches y hundimientos que dificultan el tránsito fluido de los vehículos que intentan salir del microcentro.
Se destacan enormes abultamientos del asfalto que se elevan peligrosamente justo en la zona cercana a los cordones de la vereda. Estas protuberancias están severamente fracturadas, lo que sugiere un colapso de la base asfáltica provocado posiblemente por el peso constante del tránsito pesado. La deformación es tan extrema que altera por completo el nivel de la calzada, creando desniveles que pueden dañar seriamente a los rodados.
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Al ser una vía de alta circulación para el transporte público, los daños más severos se concentran precisamente donde se ubican las paradas de buses. Los pasajeros deben esperar el transporte en sitios donde el asfalto está removido y convertido en una superficie inestable.

En el sitio son notorios los intentos de reparación mediante rellenos de materiales que no logran integrarse con el pavimento antiguo, generando más irregularidades. Estos parches, que se ven de un color distinto, ya muestran signos de erosión en sus bordes y no solucionan el problema de fondo de la calle.
Complicidad
La gestión de Luis Bello sigue la misma línea de abandono y precariedad que la de Rodríguez. Como concejal y presidente de la Junta Municipal, Bello avaló en su momento sus cuestionadas prácticas administrativas. El ahora intendente formó parte de la mayoría de 14 concejales cómplices que aprobó los balances de 2023 y 2024, pese a que ABC ya había denunciado el desvío de más de G. 500.000 millones de los bonos.
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De las 8 obras que prometió, Nenecho empezó 4, pero no terminó ninguna. Hoy, los proyectos de San Pablo, Abasto y Santo Domingo están totalmente paralizados por falta de liquidez y representan un peligro mortal para la ciudadanía. Estos sitios se han convertido en trampas para vehículos, registrándose múltiples accidentes, debido a la nula señalización de las excavaciones.

Durante los días de lluvia, la peligrosidad de las calles en ruinas aumenta de manera exponencial. Los raudales cubren los enormes pozos, volviéndolos invisibles para los conductores desprevenidos que transitan por Asunción. La erosión causada por el agua arrastra incluso el pavimento recién colocado, como ya ocurrió en San Pablo y en Santo Domingo.
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La calidad de las obras “terminadas” tampoco convence. Recientemente, vecinos de San Pablo denunciaron que el pavimento hidráulico de la calle Eduardo San Martín se levantó peligrosamente, por lo que tuvo que ser nuevamente intervenida. La calle estuvo cerrada por 2 años, durante la construcción del desagüe pluvial del Abasto.
Proselitismo
Mientras la ciudad se cae a pedazos, la Dirección de Vialidad parece estar volcada al proselitismo político. Funcionarios denunciaron recientemente que son obligados a participar en actos en apoyo a candidatos del sector oficialista.
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Los recursos y el personal municipal se desvían para fines electorales en lugar de reparar la infraestructura. La prioridad de Bello parece ser ganar votos antes que garantizar la seguridad vial de los asuncenos.
