Iglesia llama a frenar violencia familiar y combatir la corrupción

Mons. Osmar López, obispo de Misiones.
Mons. Osmar López, obispo de Misiones.Miguel Rodriguez

AYOLAS. El obispo de Misiones – Ñeembucú, Mons. Osmar López, instó a la ciudadanía a combatir la violencia intrafamiliar y la corrupción. Fue durante su presencia en este distrito para participar de la procesión y presidir la misa en honor a San José, patrono de Ayolas. señaló que celebrar a San José es celebrar la historia de Ayolas, sus luchas, sus logros y sus desafíos.

Su imagen transmite a un hombre que cuida y protege la vida, a un hombre que cuida la familia. “Por algo nuestro padre le confió esta gran misión de proteger a la vida, a la familia; por ello, la figura de San José es una gran enseñanza para todas las familias”, expresó.

Explico que ante consultas realizadas a diferentes comisarías del país sobre cuáles son las denuncias que más se reciben, indican que es la violencia intrafamiliar.

En ese contexto, señaló que la figura de San José llama a revisar el ambiente familiar donde no solo es el hombre el causante, sino también la misma mujer o el hijo, especialmente en situaciones donde avanza el consumo de alcohol. Indicó que es necesario preguntarse quiénes son los que sufren esa violencia intrafamiliar, señalando que son los niños quienes, a través de sus ojos inocentes, ven ese dolor.

“No hay derecho a que los ojos de un niño tengan que vivir eso. En otras épocas los padres resolvían sus problemas sin que sus hijos vieran; hoy pareciera ser que nada importa y los ojos inocentes presencian esta violencia intrafamiliar tan dolorosamente. La figura de San José nos tiene que llevar a reflexionar cómo se vive en el interior de nuestro hogar y qué se debe hacer para evitar esa violencia que pudiera existir en la casa”, manifestó.

En otro momento, López señaló que en este tiempo la Iglesia llama a ser constructores y apóstoles en la búsqueda del bien, no solo para una persona o una familia, sino del bien común. Explicó que esto implica generar condiciones sociales, económicas, políticas, culturales y educativas que permitan a las personas realizarse mejor en la vida.

“El bien común no es solo pensar en mi propio bien, sino en el bien de toda la comunidad. Lo que destruye el bien común es pensar solo en el beneficio propio o de pequeños grupos”, afirmó.

Asimismo, indicó que esa mentalidad es la que da origen a la corrupción, ya que surge en quienes solo piensan en sí mismos y no en los demás. Finalmente, sostuvo que la Iglesia llama a ser partícipes y contralores de los bienes para que lleguen a todos, promoviendo la participación comunitaria como herramienta para lograr la transparencia necesaria y combatir la corrupción.