El tramo más afectado se localiza desde el kilómetro 53 hasta el 60 de la ruta PY02, donde aproximadamente siete kilómetros permanecen sin alumbrado público. Esta vía es clave, ya que conecta la ciudad con comunidades cercanas como Potrero Po’i, Espíritu Santo, Las Colinas y San Isidro, y se encuentra a apenas 300 metros de la rotonda principal de acceso a la capital espiritual del país. A pesar de la importancia estratégica de esta ruta, la falta de luminarias evidencia la lentitud en la ejecución de obras esenciales para la seguridad vial.
Vecinos y conductores consultados lamentan que, a más de un año de la habilitación de la vía, las autoridades no hayan garantizado la seguridad básica en una ruta que recibe constante tránsito diario.
“Es una zona peligrosa, especialmente para quienes regresamos tarde a nuestras casas. La oscuridad hace que cualquier pequeño error pueda terminar en accidente”, señaló Héctor Martínez un conductor habitual del barrio San Isidro de Caacupé.


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Respuesta regional
El ingeniero Luis Rodríguez, jefe regional de la Ande en Cordillera, señaló que la instalación de luces está prevista para este año. Sin embargo, no se ofrecieron plazos concretos ni detalles sobre el inicio de los trabajos.
Mientras tanto, los usuarios de la circunvalación deben ingeniárselas para transitar con precaución, muchas veces en condiciones de riesgo elevado. La demora en la instalación de iluminación pone en evidencia no solo la falta de planificación, sino también la necesidad de que las instituciones responsables prioricen la seguridad de los ciudadanos en lugar de esperar meses para cumplir con compromisos pendientes.
La circunvalación de Caacupé sigue siendo un ejemplo de cómo la infraestructura moderna puede volverse un riesgo si no se acompaña de medidas básicas de protección.
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