Salas con paredes fisuradas, sectores invadidos por moho, baños sin mantenimiento y un sistema de desagüe cloacal que expide un olor nauseabundo forman parte del escenario cotidiano en el Hospital Regional de Caacupé. Los pacientes deben permanecer internados en ambientes deteriorados, mientras los familiares expresan constantemente su indignación por el abandono en el que se encuentra el lugar.
La situación genera aún más preocupación debido a que el hospital recibe diariamente a cientos de personas provenientes de distintas ciudades del tercer departamento y de otros puntos del país, especialmente pacientes de escasos recursos económicos, que dependen exclusivamente del sistema público de salud.
El director del hospital, doctor Hugo Cañete, manifestó que continúan aguardando la ejecución del proyecto de mejoramiento que había sido anunciado por el propio presidente de la República, Santiago Peña, y autoridades del Ministerio de Salud.
Recordó que las autoridades incluso visitaron el hospital en enero de 2025, luego del incendio que afectó las salas de intervenciones quirúrgicas y dejó al descubierto la crítica situación edilicia del centro asistencial. “Desde que asumí, yo no recibí ningún desembolso para gestionar los arreglos”, señaló.
Cañete agregó que hace poco tiempo incluso se vieron obligados a reparar parte del sistema de desagüe ante los constantes inconvenientes registrados en el lugar.
Mejoras nunca llegaron
El 9 de enero de 2025, las autoridades sanitarias habían prometido impulsar mejoras integrales para recuperar las áreas dañadas y fortalecer la infraestructura del Hospital Regional de Caacupé. Aseguraron que se priorizaría la reparación de salas, sanitarios, techos y sistemas básicos que desde hace años presentan graves deficiencias.
El anuncio generó expectativa entre funcionarios y pacientes, quienes esperaban una intervención real y urgente para dignificar las condiciones del principal centro asistencial.
Sin embargo, tras más de un año de aquellas promesas, la realidad dista mucho de lo anunciado. Solo se realizaron remiendos superficiales que no solucionaron los problemas estructurales y, hasta el momento, no existen señales concretas del inicio de obras integrales.
Las paredes continúan deterioradas, persisten los olores nauseabundos provenientes del sistema cloacal y en varios sectores existe un evidente estado de abandono. La falta de respuestas y la indiferencia de las autoridades aumentan la incertidumbre y el malestar tanto entre los trabajadores de salud como los pacientes, quienes deben soportar condiciones indignas en un hospital que debería garantizar atención segura y humana.

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Sin recursos
El director de la Tercera Región Sanitaria de Cordillera, doctor Luis Gómez, explicó que el funcionamiento del hospital depende de fondos administrados por el Consejo Local de Salud, recursos que actualmente resultan insuficientes para cubrir todas las necesidades.
“El hospital recibe G. 45 millones por trimestre. Con eso se hacen reparaciones, mantenimiento de equipos, ambulancias y compras básicas, pero muchas veces lo que sucede es que no alcanza”, expresó.
Además, detalló que existen tres desembolsos pendientes: dos que corresponden al año pasado y uno del mes de marzo de 2026, situación que limita aún más la posibilidad de ejecutar trabajos de reparación y mantenimiento en la infraestructura.
Reflejo de la realidad
La realidad del hospital es un reflejo de las dificultades que atraviesa el sistema público de salud en el interior del país, donde las promesas de inversión quedan estancadas mientras pacientes y trabajadores deben convivir diariamente con instalaciones deterioradas y servicios limitados.
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Pese a las reiteradas denuncias y reclamos, no hay certezas sobre cuándo comenzarían las mejoras anunciadas para el Hospital Regional de Caacupé, que sigue funcionando en condiciones que generan indignación y preocupación en la comunidad.
