Durante su mensaje, monseñor Ricardo Valenzuela advirtió que ninguna comunidad puede sostenerse sobre la mentira o la intolerancia, ya que todo aquello que carece de verdad termina debilitándose con el tiempo.
“Hay que fortalecer la justicia; muchas veces hay autoridades que construyen con mentiras. Y con mentira no se construye nada porque eso tiene un cimiento frágil, débil, se va a caer y no se gana el respeto”, expresó.
Cuestionó a quienes, con tal de alcanzar determinados objetivos, recurren a acciones alejadas de los valores humanos y cristianos.
El prelado lamentó que actualmente muchas personas, incluidas autoridades o sectores con poder dentro de la sociedad, crean que cualquier medio es válido para conseguir resultados, dejando de lado el respeto hacia los demás.
“Uno de los grandes engaños en los que caemos constantemente los hombres es pensar que, con tal de lograr un determinado objetivo, decimos cualquier cosa y utilizamos cualquier arma, siendo intolerantes e insensibles”, manifestó.
Espíritu de la verdad
Mons. Ricardo Valenzuela rrecordó las palabras de Jesús en el Evangelio, especialmente el pasaje en el que habla del “espíritu de la verdad”, señalando que la sociedad necesita personas comprometidas con la honestidad, la justicia y el respeto mutuo.
Monseñor Valenzuela indicó que quienes tienen alguna responsabilidad dentro de la sociedad deben creer en la “fuerza humanizadora” del respeto y de la justicia, ya que solamente a través de esos valores se puede caminar hacia la verdad y la convivencia pacífica.
Asimismo, instó a trabajar unidos como comunidad y a practicar el amor al prójimo, siguiendo el ejemplo de Jesús y de la Virgen María.
“Es necesario que todos, pero de manera especial los que tienen alguna responsabilidad en la sociedad, podamos creer en la fuerza humanizadora del respeto total y la justicia que nos encamina hacia la verdad”, expresó.
En otro momento de la homilía, el obispo dedicó unas palabras especiales a las madres, teniendo en cuenta la proximidad de su día, así como también a las enfermeras que diariamente cumplen una labor de servicio y muchas veces también desempeñan el rol de madres.
Felicitó anticipadamente a todas las madres y pidió especialmente por aquellas mujeres que viven en el olvido, la exclusión o atraviesan momentos de profunda soledad.
“A las madres olvidadas, a las marginadas, a quienes se les excluyó y a las que viven en profunda soledad, les deseamos amor y cariño”, expresó con emoción.
Finalmente, monseñor pidió que el ejemplo de la Virgen María inspire a las familias paraguayas a vivir con mayor solidaridad, fe y esperanza, llevando “el buen aroma” del amor y de la fraternidad a todos los espacios de la sociedad.

Lea más: Turismo interno en Semana Santa: el Museo de Caacupé invita a una experiencia de fe y cultura
