La comunidad católica de Itauguá recibió con sorpresa el reciente decreto del Obispado de San Lorenzo, por el cual el presbítero Alfonso Pintos fue nombrado como nuevo titular de la parroquia de la localidad, en reemplazo del presbítero Vicente Segovia.
Lea más: Obispo de San Lorenzo realiza cambios en las parroquias de la Diócesis
Se trata del tercer cambio de cura párroco en un corto período de tiempo en la parroquia Nuestra Señora del Rosario, considerada una de las más importantes de la diócesis de San Lorenzo y de mayor extensión jurisdiccional.
Lea más: Dan la bienvenida al nuevo cura párroco y vicario pastoral en la ciudad de Capiatá
El antecedente inmediato corresponde al presbítero Pedro Celestino Brítez González, quien fue trasladado de la comunidad itaugüeña para asumir la titularidad de la Parroquia Catedral de San Lorenzo. El cargo lo asumió el 30 de diciembre de 2025, durante una ceremonia presidida por el obispo diocesano, monseñor Joaquín Hermes Robledo.
Lea más: Ordenaron 13 nuevos diáconos permanentes en la Catedral de San Lorenzo
Posteriormente, el presbítero Vicente Segovia fue designado para regir la parroquia de Itauguá el 4 de enero de 2026. Ahora, su salida se produce apenas cuatro meses después de haber asumido el cargo. Tras conocerse la decisión del obispo diocesano, los feligreses organizaron una despedida al sacerdote.
Lea más: Obispado de San Lorenzo suprime asociación religiosa tras apartarse de la Iglesia Católica
Muchos ciudadanos expresaron sorpresa ante los reiterados cambios. En las reacciones de los ciudadanos en las redes sociales también se percibe inquietud en la feligresía.
Lo que más llamó la atención entre los fieles es que, a diferencia del presbítero Brítez, el decreto del Obispado de San Lorenzo solo comunica la designación del nuevo párroco y no menciona el destino pastoral del sacerdote saliente.
Esta situación alimentó versiones y especulaciones en la comunidad, ya que algunos refieren que la salida del sacerdote se habría producido por una presunta falta al compromiso del celibato. Sin embargo, esta versión no fue confirmada oficialmente.
Consultado sobre el caso, monseñor Joaquín Hermes Robledo explicó que el presbítero Vicente Segovia se encuentra actualmente de receso por motivos personales y de salud.
“Le habíamos solicitado que se tome un descanso. En un primer momento se habría resistido, pero luego reflexionó y aceptó. Él refirió que está con problemas de salud”, manifestó el obispo.
Una situación similar se da con el excura párroco de la Parroquia Catedral de San Lorenzo, el presbítero Abel Recalde, quien hasta el momento no tiene ninguna asignación pastoral desde hace meses.

El obispo señaló que el presbítero Abel Recalde decidió apartarse temporalmente del ministerio para atender asuntos personales. “La Iglesia, en su caso, tomará oportunamente una decisión”, expresó.
Monseñor Robledo agregó que, si existen denuncias, la Iglesia se tomará el tiempo necesario para investigar y esclarecer los hechos antes de adoptar una determinación definitiva.
¿Cómo actúa la Iglesia ante denuncias por conductas inmorales?
De acuerdo con el Código de Derecho Canónico, cuando un obispo recibe una denuncia verosímil sobre conductas incompatibles con las obligaciones sacerdotales —como faltas al celibato o situaciones que puedan causar escándalo— debe ordenar una investigación preliminar reservada para verificar los hechos.
Mientras se desarrolla ese proceso, la autoridad eclesiástica puede disponer que el sacerdote se aparte temporalmente de su parroquia o suspenda el ejercicio público del ministerio. Esta medida es cautelar y no implica una sanción definitiva.
Si la investigación confirma indicios suficientes, el caso puede derivar en un proceso administrativo o judicial dentro de la Iglesia. Las sanciones previstas van desde la suspensión y la remoción del cargo hasta, en los casos más graves, la expulsión del estado clerical.