Los trabajos de construcción del desagüe pluvial de San Pablo (cuenca Lambaré) de Asunción continúan su lento avance en la intersección de las calles Guatambú e Yporá. El proyecto fue uno de los prometidos por el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR- cartista) con los bonos G8 (2022).
Su gestión, sin embargo, desvió el dinero para su construcción y generó demoras excesivas en el pago a la contratista, lo que paralizó las tareas durante los últimos meses de 2025, la reactivación vial en marzo de 2026 trajo un alivio parcial. Sin embargo, en el vecindario predomina una tensa calma debido al temor latente de que se repita un escenario de inundación y pérdidas materiales en las viviendas.
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El panorama actual en la mencionada intersección muestra el despliegue continuo de maquinarias pesadas y retroexcavadoras que rompen la capa asfáltica para abrir zanjas para la colocación de los bloques prefabricados de hormigón, destinados a canalizar las aguas.

Estas excavaciones profundas cortan totalmente la circulación vehicular en el cruce, obligando al desvío forzoso del tránsito hacia arterias alternativas. Asimismo, la acumulación de montañas de tierra sobre la calzada representa un peligro para la circulación peatonal.
Detalles técnicos y frentes abiertos en Guatambú e Yporá
La preocupación actual de los residentes se vincula directamente con los daños del último temporal, teniendo en cuenta los antecedentes negativos de la infraestructura local. Semanas atrás, esta misma zona fue azotada por las últimas tormentas, que generaron un verdadero desastre. Incluso, los trabajos que ya habían empezado a desarrollarse fueron afectados por los destrozos.

Los frentistas temen que los retrasos crónicos de la precaria red de desagüe pluvial vuelvan a dejarlos vulnerables ante las lluvias. Por este motivo, exigen una fiscalización severa en pista por parte de los técnicos de la comuna. El principal reclamo de la ciudadanía es la falta de celeridad en la colocación de las galerías celulares y el cierre definitivo de los pozos.
La obra y el desvío
El sector corresponde a la cuenca de desagüe pluvial San Pablo, adjudicada por el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista) al Consorcio CCC Tecsul, representado por Mauricio Javier Cordero. De un total de G. 64.777 millones ya se pagaron G. 22.852 millones, según el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP).
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La obra fue prometida con fondos de los bonos G8 (2022) por el exintendente Rodríguez, cuya administración desvió el dinero. El interventor de su gestión, Carlos Pereira, documentó que Rodríguez utilizó G. 512.000 millones de los bonos para el pago de salarios y otros gastos corrientes. Nenecho renunció en agosto pasado con ocho causas penales, incluida una acusación por lesión de confianza, pero busca volver a la Junta Municipal.
