Vecinos de Nuestra Señora del Carmen y Augusto Roa Basto, zona de obras del desagüe pluvial de Santo Domingo, en Asunción, vivieron una madrugada de terror debido a los daños causados por la fuerza de la lluvia. El proyecto, iniciado hace más de un año, había sido prometido por el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista) con los bonos G8 (2022). Su gestión desvió el dinero para financiar la obra, generando serios retrasos.
Los pobladores reportaron que un poste de energía eléctrica, ubicado en esa esquina, está en peligro inminente de caer dentro de la zanja abierta en plena calle, producto de la erosión por el agua. La fuerza del raudal destruyó también caños de agua corriente de la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap), dejando sin servicio a varias viviendas.
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Los residentes temen que la infraestructura colapse totalmente si las precipitaciones continúan con la misma intensidad durante los próximos días. Las imágenes compartidas por los afectados muestran la vulnerabilidad de las excavaciones frente a la fuerza desmedida de los raudales que azotan la capital.

La obra de Santo Domingo había sido adjudicada al Consorcio Pluvial Santos (Covipa y Chávez Construcciones), representado legalmente por Óscar Rubiani, por un total de G. 72.389 millones, con un adelanto de G. 14.000 millones. La palada inicial se hizo el 27 de marzo de 2025.
Santo Domingo: desvío y atrasos
El plan original contemplaba la construcción de sumideros pluviales para mitigar las inundaciones históricas reportadas en este sector específico de la ciudad. Sin embargo, el dinero destinado para su financiamiento fue desviado por la gestión de Nenecho hacia otros rubros, provocando serios retrasos en el cronograma. Lo que debía ser una solución definitiva se ha convertido en un calvario diario para los vecinos y los comercios locales.
Carlos Pereira, interventor de la gestión de Rodríguez, documentó en su informe final que, mediante “terribles prácticas ilegales”, como la utilización de una “cuenta única”, Nenecho desvió más de G. 512.000 millones de los bonos G8 (2022), de G. 360.000 millones, que debían ser para obras, para el pago de salarios y diversos gastos corrientes.
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De los 8 proyectos que prometió financiar con esta emisión, Rodríguez apenas empezó 4 y no terminó ninguno. En el caso particular de Santo Domingo, el desvío dejó sin recursos suficientes a las obras de infraestructura, resultando en un avance físico de apenas el 15% actualmente.

Él actual intendente, Luis Bello (ANR-cartista), avaló la gestión de Rodríguez. Aunque ahora pretende lavarse las manos, como concejal y titular de la Junta Municipal, formó parte de la mayoría de 14 concejales cómplices que aprobaron los balances de 2023 y 2024, cuando ya era de público conocimiento la denuncia de ABC sobre el desvío de los bonos.
Consecuencias del retraso
Mientras la obra avanza a paso de tortuga, los comerciantes de la avenida Augusto Roa Bastos denuncian que se encuentran en “modo supervivencia” debido al bloqueo casi total de sus locales comerciales. Las ventas han caído drásticamente, superando en muchos casos el cincuenta por ciento, lo que ha obligado incluso al despido masivo de trabajadores.

Los locales gastronómicos enfrentan pérdidas millonarias mientras ven cómo su infraestructura en construcción corre el riesgo de perderse por la erosión del agua. Para muchos emprendedores, la situación actual es comparable a la crisis económica vivida durante la pandemia.
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A esto se suma el caos vehicular que provocan las obras. Actualmente, la avenida Roa Bastos se encuentra parcialmente clausurada, por lo que solo media calzada está habilitada para la circulación en ambas direcciones. La presencia de agua en la pista y la existencia de enormes baches ocultos bajo ella, convierten a la zona en una de las más riesgosas para circular.
Retraso es culpa de desvío, dice Grau
El concejal de Asunción Álvaro Grau (PPQ) responsabilizó directamente a la gestión del exintendente Rodríguez por la paralización de obras financiadas con bonos. Insistió en que la desaparición de más de G. 500.000 millones, que debieron utilizarse en proyectos viales y que estaban disponibles desde el año 2022, dejaron a la ciudad sin los recursos necesarios para completar infraestructuras esenciales.

El edil advirtió que cada lluvia intensa pone en riesgo mortal a los asuncenos debido a los peligrosos raudales y la falta de alcantarillado. Citó como advertencia el caso de Lambaré, donde ya hubo fallecidos, para insistir en que la negligencia municipal actual cobra vidas.
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Agregó que proyectos como la revitalización de la Estación de Buses y el mirador de Itá Pytã Punta tampoco se cumplieron, pese a contar con financiamiento aprobado. Grau reclamó que la ciudadanía ya pagó G. 180.000 millones en intereses por obras que siguen estancadas o abandonadas.
El concejal hizo un llamado urgente a la Fiscalía para que el exintendente Rodríguez no quede impune tras este millonario desfalco. Exigió que el Ministerio Público investigue el desvío y pidió justicia para los habitantes afectados que sufren diariamente el peligro en sus propios barrios.