En el Día Mundial de la Salud Visual, la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCM-UNA) dio a conocer una historia de persistencia, fe y ciencia médica que tuvo lugar en el Hospital de Clínicas, donde Patricia Sánchez, una abogada de 37 años oriunda de Ciudad del Este, recuperó parcialmente la visión tras someterse a un exitoso y urgente trasplante de córnea, luego de haber pasado los últimos años sumida en la oscuridad.
Patricia nació con glaucoma congénito. A los cuatro meses de vida enfrentó su primera cirugía en el Hospital Garrahan de Argentina, debido a que en esos años el tratamiento para su condición era casi inexistente en Paraguay. Con el paso del tiempo, perdió por completo la visión del ojo derecho y quedó con un remanente muy reducido en el izquierdo. El diagnóstico de los especialistas era lapidario: tarde o temprano quedaría ciega.
Su salud visual se complicó drásticamente en los últimos años debido a infecciones y picos de presión intraocular. “Durante cinco años permanecí prácticamente sin visión. Yo veía solamente claridad cuando la luz era muy intensa. Después ya nada”, relató.
Hace apenas unas semanas, Patricia sufrió una perforación de la córnea en su único ojo funcional. Viajó de urgencia desde el Alto Paraná hasta el campus de San Lorenzo, convencida de que el desenlace sería irreversible y traumático. “Nosotros fuimos preparados para que me saquen el ojo y me coloquen una prótesis. Pensábamos que ya no había otra posibilidad”, confesó.
Sin embargo, el destino cambió mientras estaba internada. Apareció una córnea compatible y el equipo quirúrgico del hospital, liderado por el doctor Daniel Sánchez Di Martino, jefe del Departamento de Trasplante de Córneas, procedió a realizar el implante de inmediato el pasado 28 de abril.
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“Volver a conocer el mundo”
La evolución de la paciente sorprendió a los propios médicos. Dos horas después de salir del quirófano, Patricia ya distinguía formas y, con los días, empezaron a reaparecer los colores de forma paulatina. “Primero veía negro y blanco. Después empecé a reconocer el rojo. Es volver a conocer el mundo”, expresó emocionada.
Madre de Cecilia (13) y Lucía (11), su meta más cercana y emotiva es volver a distinguir con total nitidez las facciones de sus hijas. “Todos los días cuando amanece las miro esperando reconocer sus rasgos. Estoy ansiosa por ese momento”, detalló.

Donación de órganos: un milagro que empieza fuera del quirófano
Más allá de su rol como abogada, Sánchez es una activa militante por los derechos de las personas con discapacidad. Es miembro titular de la Unión Nacional de Personas con Discapacidad Visual (UNPDV) y referente de rehabilitación por Paraguay en la Unión Latinoamericana de Ciegos (ULAC).
Desde esa posición de activismo, lanzó un mensaje sobre la importancia de la donación de órganos y tejidos en el país. “La córnea no se puede comprar en una farmacia. Dependemos de la generosidad de otras personas. En el Hospital de Clínicas hay un equipo maravilloso de profesionales deseosos de ayudar, pero faltan donantes”, reflexionó.
Mientras guarda el reposo correspondiente en su hogar y asimila una recuperación lenta, pero favorable, Patricia celebra cada nuevo matiz que logra identificar en su día a día. “Todo lo que veo hoy ya es ganancia para mí”, concluyó.
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