Un grupo de seis profesionales civiles de blanco, con años de trayectoria en el Hospital Militar de las Fuerzas Armadas, asegura haber sido desvinculado como represalia, tras exigir el cumplimiento de derechos laborales básicos como vacaciones y permisos por enfermedad. Los afectados sostienen que, por estar contratados bajo la figura de “prestadores de servicio”, se les negaba beneficios estipulados para personal médico contratado.
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Los médicos, entre ellos intensivistas, anestesiólogos y cirujanos de trauma que cumplían funciones en el área de cuidados intensivos, denuncian haber sido despedidos de manera injustificada. Según los profesionales, la desvinculación se produjo luego de que el grupo iniciara una serie de reclamos formales ante el Ministerio de Trabajo en mayo pasado, exigiendo mejores condiciones laborales y el reconocimiento de sus derechos como trabajadores de la salud.
“Prestadores de servicio” del Hospital Militar
La doctora Cyntia Recalde, médica intensivista con 10 años de trayectoria en la institución, explicó que, aunque el personal médico cumple horarios fijos y guardias extensas iguales a cualquier funcionario contratado, la administración del hospital los mantiene bajo la categoría de “prestadores de servicio”.
Según el relato de la doctora, esta figura contractual ha sido utilizada por la institución para negarles beneficios fundamentales. Los médicos aseguran que, a pesar de haber tenido acceso a vacaciones años atrás, desde el 2024 el derecho laboral les fue negado bajo el argumento de que no les corresponde.

“El prestador de servicio es el que no cumple horario, pero acá se llega puntual, si llegás tarde por el tráfico, por ejemplo, te descuentan igual”, aseguró la vocera de los afectados, denunciando que bajo la citada figura de prestadores de servicio, incluso cumplían guardias de hasta 36 horas sin la remuneración correspondiente.
Médicos presentaron la denuncia ante el Ministerio de Trabajo
La doctora Recalde denunció que se les negaba los permisos médicos, por lo que se veían obligados a trabajar incluso después de cirugías o cuadros graves de salud, bajo la amenaza de sufrir descuentos salariales significativos. “En 2024, cuando todo esto inició, tuve influenza grave y estuve dos semanas en cama, no me podía ni levantar. Cuando llegó fin de mes me descontaron G. 8 millones”, relató la profesional.
Los afectados denuncian también descuentos arbitrarios. Aseguran que en el Hospital Militar, por cada día de ausencia o retraso justificado, la institución aplica descuentos cercanos al millón de guaraníes, impactando directamente en sus salarios. “Hace poco me operé de la vesícula, la cirugía fue un lunes, pero el miércoles ya estaba trabajando de vuelta porque me iban a descontar mucho dinero. No me quedó otra”, contó la doctora Recalde.
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Los afectados afirman que la tensión escaló cuando, ante la falta de respuestas internas, decidieron presentar una denuncia formal ante el Ministerio de Trabajo el pasado mes de mayo. Desde entonces, según los profesionales, el hostigamiento aumentó hasta derivar en la desvinculación del grupo.
La respuesta oficial del Hospital Militar
El director del Hospital Militar, Gral. Brig. Darío Fretes, afirmó a ABC que la decisión tomada por el Fondo de la Salud de las Fuerzas Armadas (Fonsafan), responde a un proceso de reestructuración técnica y académica, además de la naturaleza del vínculo contractual que mantenía a los profesionales bajo la figura de “prestadores de servicio”.

Fretes explicó que el hospital se encuentra en un proceso de transformación para consolidarse como “hospital escuela”, avalado por la Universidad Nacional de Asunción (UNA). “Nuestra intención es habilitar la residencia en medicina crítica”, señaló el director médico, aclarando que, para obtener dicho aval, la normativa exige que la totalidad de los médicos del área cuenten con la especialidad en medicina intensiva.
Según el director, el motivo principal por el cual no se renovaron varios de los contratos fue la falta de dicha especialización específica por parte de los profesionales, un requisito innegociable para los estándares que busca alcanzar la institución.
La defensa de la modalidad contractual
Respecto a las denuncias sobre la falta de beneficios laborales —como vacaciones pagadas y licencias por enfermedad—, el director del hospital fue enfático al señalar que el "vínculo contractual de los médicos es claro" y no estipula estos beneficios.
“Es un contrato de prestadores de servicios, tal como ocurre en sanatorios privados de gran envergadura”, afirmó Fretes. Al no tratarse de un contrato laboral tradicional, aseveró que el Fonsafan no tiene la obligación de cubrir beneficios como vacaciones remuneradas o reposos.
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El director reconoció que, en el pasado, existía una práctica donde los médicos se cubrían entre sí durante sus ausencias, pero subrayó que esto no constituía un derecho contractual. “Si el médico no viene, no percibe el monto. Esa es la naturaleza de la prestación de servicios: vos venís, trabajás las horas pactadas y recibís tu pago”, explicó.
Intensivista despedida presentó demanda contra Fonsafan
Sobre la desvinculación particular de la doctora Cyntia Recalde, quien sí es intensivista, Fretes argumentó que el factor determinante fue la acción judicial iniciada por la profesional contra el Fonsafan. Según el director, ante la demanda presentada por la doctora, la administración del fondo decidió no renovar el contrato.

En cuanto a la carga horaria de los médicos, el director del hospital destacó que la institución realizó un esfuerzo administrativo importante para equiparar la carga horaria de todos los médicos, logrando que actualmente el personal cumpla guardias de 12 horas.
“Este año se les mejoró, se igualó todo a 12 horas. Fue una lucha de la dirección del hospital; a ellos se les bajó toda su carga horaria. Antes cumplían 18 o 24 horas, pero ahora todos están equiparados”, sostuvo, insistiendo en que el hospital se limita a cumplir con las exigencias para elevar el nivel de su atención médica.
