Municipalidad de Asunción: El fracaso del operativo de limpieza tras el partido de la Albirroja

Persona con cabello largo y ropa oscura camina por la acera llena de basura, mientras un perro observa desde el otro lado.
Basura copa vereda y calle sobre Fulgencio R Moreno y Caballero, Asunción.Luis López Nery Huerta

Denuncias vecinales por acumulación de basura desmienten el autobombo del “exitoso” operativo de limpieza que la Municipalidad de Asunción, a cargo de Luis Bello (ANR-HC), promocionó tras el partido de la Albirroja.

Mientras la Municipalidad de Asunción, a cargo del intendente, Luis Bello (ANR-cartista), hace alarde en las redes sociales un despliegue de limpieza en el microcentro tras la victoria de la Albirroja, la realidad muestra un colapso sanitario.

El operativo selectivo, diseñado para el blindaje mediático de la gestión, dejó fuera del mapa de recolección a puntos críticos donde los residuos se acumulan desde hace más de una semana ante la total inacción municipal, según la denuncia de los propios vecinos.

Dos personas frente a un vehículo, manipulando bolsas de basura desordenadas en una acera llena de residuos.
Basura esparcida en la calle desde hace más de una semana, sobre Iturbe casi Azara.

La Dirección de Servicios Urbanos presumió ayer, martes, la recolección de 26.000 kilos de desperdicios mediante un contingente de 120 funcionarios, pero la cifra oficial queda desmentida ante la persistencia de focos de insalubridad en calles aledañas.

El perímetro de la foto: Marketing político versus abandono vecinal

La propaganda comunal intentó posicionar como un rotundo éxito la limpieza del centro tras la masiva convocatoria mundialista en el operativo “El centro alienta”. Sin embargo, la realidad expone que las cuadrillas de limpieza operaron exclusivamente dentro de un cuadrante restringido, olvidando grandes porciones del casco histórico de la capital, que no recibieron cobertura alguna.

Grupo de jóvenes vestidos de oscuro espera en la acera, con un contenedor de basura repleto en primer plano.
Contenedores de basura repletos de desperdicios desde hace más de una semana, sobre Azara esquina Iturbe.

En la intersección de las calles Azara e Iturbe, por ejemplo, los contenedores de basura domiciliaria se encuentran colapsados de desperdicios. Según los vecinos, los desechos acumulados en el sitio llevan más de ocho días a la intemperie, lo que provoca nauseabundos olores que son la pesadilla de los usuarios del transporte público, que utilizan una parada cercana.

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La misma falta de retiro de residuos se replica con severidad sobre el cruce de las transitadas arterias Fulgencio R. Moreno y Caballero. En este punto específico de la capital, grandes cúmulos de basura suelta impiden por completo la circulación de los peatones. El desborde incluye restos de calzados en desuso, plásticos y papeles esparcidos sobre la calzada, lo que contradice el discurso del municipio.

Sobre la calle Iturbe casi Fulgencio R. Moreno, un vertedero clandestino compuesto por ramas secas, restos de maderas y sacos industriales ocupa la totalidad de la acera. Esta acumulación obliga a los transeúntes a descender de la vereda y caminar directamente por el asfalto, con el riesgo vial correspondiente.

Hombre con pantalones claros y botas negras camina sobre un desagüe abierto repleto de basura en un entorno urbano.
Una persona con pantalones claros camina sobre un desagüe abierto y lleno de desechos en Asunción.

El peligro estructural se agrava sobre Yegros y Herrera, donde un registro eléctrico, aparentemente en desuso, se encuentra sin su tapa de protección y colmado de botellas plásticas y residuos orgánicos. La combinación del peligroso y profundo pozo con materiales altamente inflamables y humedad representa un riesgo latente para los transeúntes.

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Mientras la ciudad adolece de un pésimo servicio de recolección de basuras, el intendente busca extender hasta diciembre el alquiler de camiones recolectores de basura por G. 6.376 millones, a la par que concreta la cuestionada compra directa de 11 vehículos nuevos por G. 13.000 millones.

Concejales de la oposición, como Humberto Blasco (PLRA) califican la compra directa de camiones nuevos como un despropósito financiero a pocos meses de la conclusión del mandato municipal. El edil sostiene que con “menos del 10% del valor de la compra” se reactivaría la flota municipal que permanece inoperativa en los talleres.

El contrato de compra de camiones por vía de la excepción por urgencia también tiene críticas. Álvaro Grau (PPQ), cuestiona la legalidad de la operación y señala que se utilizó deliberadamente para evadir la fiscalización previa y la autorización obligatoria de la Junta Municipal.