El diputado colorado disidente Roberto González reaccionó a la reunión del expresidente de la República y líder del movimiento Fuerza Republicana (añetete), Mario Abdo Benítez con el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, y al candidato colorado a la intendencia de Asunción, Camilo Pérez, para sellar el tradicional “abrazo republicano”.
Al respecto, González aclaró con la 730 AM que, si bien que no participó del encuentro por tratarse de una cuestión exclusiva de la dirigencia de Capital —siendo él representante del departamento de Cordillera—, calificó la reunión como un paso natural dentro de la tradición colorada.
Un rito partidario frente al “cedazo” electoral
Para González, el “abrazo republicano” no es una opción, sino un protocolo institucional profundamente arraigado que debe activarse toda vez que el proceso electoral previo haya sido transparente y sin impugnaciones.
“Resulta que cuando vamos a una interna partidaria es como que vamos a poner en el cedazo al candidato y el electorado colorado es el que comienza a medir el perfil que quiere. Si nosotros nos sometemos a una interna y se pasa ese cedazo, el que pierde no puede actuar de pichado y decir que como el ganador viene de tal equipo, no lo va a apoyar”, sentenció el legislador.
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El diputado dijo que “si no querés apoyar, mejor inscribí tu candidatura por fuera del partido como movimiento independiente, pero no te metas en la ANR si luego vas a conspirar en contra del Partido Colorado”.
Trabajo institucional por encima del “desprecio”
El parlamentario desmitificó la carga afectiva que popularmente se le asigna a este pacto político. Aclaró que la madurez partidaria exige trabajar por la lista oficial del coloradismo, independientemente de la afinidad o el rechazo que se tenga hacia los aliados de turno.
“El abrazo no es necesariamente ir al encuentro y hacer un efusivo abrazo físico. Puedo tener mis diferencias personales con algún actor político de mi partido, no necesito dar un abrazo literal ni quiero que venga él a dármelo”, explicó.
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“Yo puedo tener desprecio, pero tratándose del partido debemos estar ahí. Mis diferencias personales no deben repercutir en la suerte y la posibilidad electoral del Partido Colorado, de eso se trata. Con trabajar por el partido se agota la responsabilidad”, remarcó.
La disidencia no se queda muda
Finalmente, Roberto González aclaró que el apoyo electoral en Asunción no significa un cheque en blanco ni la sumisión de la bancada disidente en el Congreso Nacional. El control al Gobierno del presidente Santiago Peña continuará firme.
“Este abrazo republicano no significa cancelar nuestro discurso disidente. En mi caso, si yo debo decir algo que creo que corresponde y cuestionar alguna gestión del Ejecutivo, claro que lo voy a seguir haciendo. No tiene nada que ver la elección en Asunción con mi conducta y mi discurso parlamentario. No es que debemos quedarnos mudos, así no funciona esto”, concluyó.
