Escuela San Miguel activa su comité de riesgo ante la amenaza de inundaciones por El Niño

La escuela San Miguel del Bañado Sur ya se prepara para una posible inuindación a raíz del fenómeno El Niño. (Foto archivo)
La escuela San Miguel del Bañado Sur ya se prepara para una posible inuindación a raíz del fenómeno El Niño. (Foto archivo)

Ante los pronósticos del inminente impacto del fenómeno El Niño, la comunidad educativa de la Escuela San Miguel de Fe y Alegría se organiza preventivamente. Autoridades del establecimiento buscan garantizar la continuidad escolar y minimizar el impacto emocional y académico en los niños frente a una eventual crecida del río.

El Paraguay se encuentra en máxima alerta ante la inminente consolidación del fenómeno El Niño. Los pronósticos indican que sus impactos más severos se sentirán durante la primavera y el verano.

Este escenario inevitablemente recuerda lo ocurrido en 2015, cuando un potente evento de El Niño golpeó sin tregua a Paraguay, provocando inundaciones masivas que afectaron a decenas de miles de familias.

Ante esta situación, la Escuela San Miguel de Fe y Alegría, del Bañado Sur, ya activó su comité de riesgo institucional con el firme objetivo de anticiparse a los desbordes y proteger a los estudiantes.

Irene Culman, directora de la institución educativa, expresó la profunda preocupación que atraviesan tanto los docentes como las familias de la zona ribereña: “Estamos atentos a la situación. Es una preocupación nuestra, de las familias y de todo el Bañado Sur”.

Seguidamente, confirmó que ya se encuentran articulando acciones con distintas carteras estatales: “Activamos el Comité de Riesgo y estamos en constante comunicación con los ministerios para recibir indicaciones sobre cómo va a ser el sistema y a dónde acudir”.

Si bien la Escuela San Miguel suele ser una de las últimas instituciones de la zona en verse alcanzadas por el avance del agua, a diferencia de escuelas como Virgen de Luján, San Blas o San Cayetano, que suelen registrar las evacuaciones iniciales del sector, la preparación comenzó con meses de anticipación.

El objetivo central de la directiva y los docentes es evitar la interrupción masiva del aprendizaje que históricamente sufren los menores en situaciones de emergencia.

“La idea es que, en caso de que tengamos que abandonar la escuela por la inundación, los chicos no pierdan las clases, que podamos continuar y es por eso que ya estamos trabajando en la coordinación con las instituciones de emergencia”, enfatizó Culman.

La estrategia apunta a que el traslado temporal de la escuela se planifique en la misma zona o en un punto muy cercano a donde deban instalarse los refugios de las familias afectadas: “Ya es muy difícil tener que salir de tu casa y de tu escuela, por eso nos estamos preparando para tratar de que todo sea lo menos difícil posible”.

En el plano estrictamente pedagógico, los docentes adoptaron una estrategia de contingencia adelantando contenidos y reforzando los conocimientos ya impartidos. De este modo, si el agua finalmente aísla o fuerza el desalojo del edificio escolar, los alumnos podrán encarar un proceso de repaso continuo que asegure la retención de los saberes adquiridos durante el año lectivo.