“No es una enfermedad, es normal”: El grito humano por el derecho a amamantar

Lactancia materna
Una mujer amamanta a su bebé.

Desde el Programa de Lactancia Materna del Ministerio de Salud destacan, en la Semana de la Lactancia Materna, la urgencia de cumplir el marco legal laboral, regular fórmulas infantiles y garantizar salas de extracción seguras en las empresas.

Para muchas mujeres en Paraguay, ser madre implica enfrentar constantes dificultades. A veces se le exige rendimiento pleno en el trabajo, a veces se le cuestiona su fertilidad en una entrevista laboral, y peor aún, se le obliga a esconderse para alimentar a su propio hijo.

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que en Paraguay este año se celebra del 9 al 14 de agosto, la doctora Mirian Ortigoza, responsable del Programa de Lactancia Materna del Ministerio de Salud Pública (MSPBS) pone sobre la mesa una verdad incómoda: el marco legal que protege a la infancia y a la maternidad en el papel, choca frontalmente contra la frialdad corporativa, la inercia estatal y una cultura que insiste en juzgar el acto más natural del mundo.

¿Por qué la lactancia materna exclusiva es clave desde el nacimiento?

Entender la lactancia materna exige despojarla de manuales fríos y verla como lo que es: algo natural en la vida de una madre y su hijo. En esta nota especial, la doctora Ortigoza explica que desde el Departamento de Lactancia Materna, que depende de la Dirección de Salud Integral de Niños y Adolescentes, se busca crear un apoyo cercano que empiece mucho antes de que nazca el bebé.

Además, asegura que las Unidades de Salud de la Familia (USF) y los hospitales maternoinfantiles, son los primeros lugares donde se acompaña a la futura mamá mes a mes. No solo se habla de la alimentación del bebé, sino de acompañar toda la etapa de la maternidad y ayudar a la mujer a entender y aceptar los grandes cambios de su cuerpo.

Sin embargo, asegura que este enfoque tropieza con una resistencia cultural arraigada incluso dentro del propio sistema de salud. Cambiar el paradigma de los profesionales sanitarios para volver a lo esencial cuesta mucho, porque durante décadas se ha intentado desplazar lo natural. La especialista lo resume con absoluta firmeza: “El niño tiene que recibir la leche humana, y no hay comparación con otro tipo de leche”.

Ortigoza asevera que la meta es clara: lograr que cada recién nacido reciba su derecho legítimo de alimentarse con leche materna desde el primer segundo de vida. Sin embargo, sostiene que ese derecho no sobrevive en el aire; necesita de un entorno que lo sostenga cuando la madre vuelve a su comunidad, a su barrio y a su realidad cotidiana.

El peligro silencioso: Regulación de fórmulas infantiles y el control de publicidad engañosa

Fuera de los hospitales, las familias se enfrentan a un mercado feroz. Una de las líneas de acción más urgentes y postergadas en Paraguay es el control de la comercialización de fórmulas infantiles, mamaderas y chupetes. Ortigoza resalta que con la reactivación de la Comisión Nacional de Lactancia Materna en este gobierno, se intenta dar vida a una ley antigua que nunca terminó de reglamentarse.

Lecha materna.
Lecha materna.

La amenaza hoy ya no está solo en los estantes de los supermercados, sino en las pantallas de los teléfonos móviles. La doctora advierte sobre el peligro latente de las plataformas digitales: “La publicidad digital es muy engañosa porque ofrece un producto con características que muchas veces ni se sabe el efecto real que puedan tener todos esos componentes”.

La experta asegura que estas marcas comerciales juegan con la vulnerabilidad de madres cansadas o inseguras, promocionando polvos industriales como si fueran idénticos a la leche materna, omitiendo que ningún sustituto iguala la complejidad biológica y el valor inmunológico del alimento humano.

Ortigoza resalta que frenar este avance requiere que instituciones como la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa) endurezcan el control sobre el etiquetado y la publicidad indiscriminada.

El calvario laboral: Derechos de las madres trabajadoras en Paraguay

Cuando la licencia por maternidad se agota, la mujer trabajadora paraguaya se enfrenta a su prueba de fuego. Si bien el país cuenta formalmente con la Ley N° 5508 de 2015 —que consagra un permiso de 18 semanas, alineándose a los estándares de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)—, la distancia entre el papel y la realidad sigue siendo abismal. Ortigoza afirma que el objetivo ideal del Ministerio de Salud es alcanzar los seis meses de permiso exclusivo, considerando que el sistema inmunológico y neurológico del bebé lo demanda con urgencia.

No obstante, la realidad en las empresas y oficinas del país dista mucho de ser protectora. Las preguntas sobre los planes reproductivos de una candidata en plena entrevista de trabajo siguen vigentes, evidenciando una discriminación normalizada. La especialista denuncia la resistencia del sistema laboral: “El marco jurídico es muy bueno, pero todavía no se cumple bien y se le buscan muchas vueltas para hacerle más difícil ese momento a la mujer trabajadora”.

La experta lamenta que la maternidad es tratada muchas veces como una carga administrativa o un problema de productividad, ignorando que se trata de una etapa vital y digna. La doctora reivindica la humanidad de este proceso señalando que: “La maternidad es un periodo en la vida de la mujer, así como el hombre también es papá cuando tiene un bebé; no es una enfermedad, es normal, pero hay que apoyarla para que ella pueda realmente lograr la crianza de su bebé”.

Sala de lactancia.
Sala de lactancia.

Ortigoza resalta que esta protección no distingue entre una empleada dependiente y una mujer estudiante que cursa especializaciones o posgrados en su etapa fértil- Asegura que todas merecen que el Estado fiscalice el cumplimiento de sus derechos.

Salas de lactancia en empresas: Requisitos, normativas y uso correcto

Según registros del Ministerio de Salud, en Paraguay hay apenas 141 salas de lactancia habilitadas en las empresas.

Ortigoza resalta que existe una gran confusión social sobre lo que significa realmente una sala de lactancia en el ámbito laboral. Muchas instituciones y empresas creen cumplir la ley instalando una pequeña habitación con un sillón y un cambiador de pañales. Sin embargo, la perspectiva técnica del Ministerio de Salud es radicalmente distinta.

La Resolución N.° 1298/2018 establece claramente que una sala de lactancia es un sitio higiénico y seguro exclusivamente para la extracción y conservación de la leche materna mediante refrigeración adecuada, garantizando que el alimento no se contamine durante la jornada laboral para que luego la madre pueda llevarlo a su hijo. No es, ni debe ser, un depósito de juguetes ni un cambiador de bebés.

Para Ortigoza el problema va mucho más allá de las cuatro paredes de una empresa. La sociedad ha metido en la cabeza de las mujeres la idea de que amamantar es un acto clandestino que debe ocultarse de la vista pública. “Nos meten mucho en la mente una cultura de que la lactancia solo se puede dar en un espacio cerrado, y no es así; el problema es cultural nada más.”

La doctora menciona como ejemplo, episodios en centros comerciales donde madres amamantando fueron invitadas a retirarse a “salas especiales”. Asegura que el amamantamiento se puede realizar en cualquier lugar, al compás de la necesidad del bebé. “La sala de lactancia no es un lugar para estar y para dar de mamar; la sala de lactancia es un lugar para extraerse la leche”, asegura.

“Los niños deben ver que los otros niños se alimentan de la leche de su madre; las otras personas deben ver y deben respetar ese acto considerando que el niño está recibiendo su alimento, que no es ninguna exposición de los senos ni nada. La mamá está respondiendo a su niño y punto”, enfatiza.

¿Quién fiscaliza las salas de lactancia en instituciones públicas y privadas?

Ortigoza menciona que vigilar que este engranaje funcione no recae sobre una sola institución. El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS) tiene la obligación legal de fiscalizar a las empresas privadas, mientras que el Viceministerio de Capital Humano (dependiente del Ministerio de Economía y Finanzas) debe hacer lo propio en la función pública.

Por su parte, el Ministerio de Salud interviene a través de la Dirección de Habilitación de Establecimientos de Salud para certificar la aptitud técnica de la infraestructura, y mediante el departamento especializado se encarga de capacitar al personal de Recursos Humanos de las empresas.

La directora del Programa de Lactancia Materna explica que debido a los tiempos ajustados del sector privado, estas capacitaciones hoy migraron a la modalidad virtual de autoaprendizaje, buscando flexibilizar el cumplimiento sin perder el foco formativo. Hasta el año pasado, los registros oficiales contabilizaban cerca de 150 salas de lactancia habilitadas formalmente, siendo las empresas privadas las que muestran mayor iniciativa frente a la lentitud estatal.

Dos mujeres presentan taller de lactancia materna. Una sostiene material didáctico y otra viste camiseta con par de pechos.
Capacitación en lactancia materna en un taller del Ministerio de Salud Pública.

Ortigoza resume el acto de la lactancia afirmando que no es una tarea aislada ni una responsabilidad exclusiva de la madre. “Es parte de la crianza, es criar con apego, con vínculo”, enfatiza.

La experta asevera que proteger la lactancia significa, en esencia, dejar de ponerle trabas a la vida, exigir el respeto de las leyes laborales y sanar una cultura que todavía teme mirar de frente el acto más puro de amor y supervivencia humana.