La cruda realidad de los asegurados en el IPS: falta de insumos, costos desmedidos e ineficiencia comunicacional

Entrada del Centro IPS con personas esperando y conversando en un ambiente moderno y activo.
Centro de Atención Ambulatoria del Hospital Central del IPS. Foto: archivoABC TV

En el Centro de Atención Ambulatoria (CAA) del Instituto de Previsión Social (IPS), el malestar de los asegurados no cesa. Pese a que el establecimiento mantiene sus puertas abiertas para la consulta externa y entrega de insumos básicos, el desabastecimiento de medicamentos esenciales para enfermedades crónicas obliga a los pacientes y sus familias a realizar ingentes esfuerzos económicos para no interrumpir sus tratamientos.

La escasez afecta directamente a enfermos que dependen de insumos diarios para controlar dolencias graves. Lucas Recalde, paciente diagnosticado con diabetes e hipertensión arterial desde hace seis años, relató que debió acudir al centro únicamente para acceder a la dapagliflozina, debido a la ausencia prolongada de la metformina.

“El losartán tampoco está disponible; hace más de cinco meses que falta. Tenemos que comprarlo en las farmacias porque son tratamientos que no se pueden suspender, el azúcar y la presión son asuntos delicados”, afirmó Recalde, quien viaja desde la ciudad de San Antonio para recibir atención médica.

Grupo diverso de personas en fila, concentrados en el proceso de espera en una oficina del IPS.
Pacientes aguardan atención en ventanillas del IPS. Foto: archivo

A la falta de stock de remedios se suma la desinformación en los servicios administrativos. Eleuteria Báez, asegurada de larga data, acudió al centro ambulatorio para consultar con una especialista y retirar los resultados de una biopsia.

Sin embargo, al llegar se encontró con que la dependencia encargada de la entrega del estudio no funcionaba durante los fines de semana, situación que no le fue advertida previamente. “Nadie me avisó que no atendían los sábados; vine a ciegas para mi cita y ahora no sé qué voy a hacer”, lamentó Báez, denunciando la falta de orientación al usuario.

Dos mujeres sentadas en sillas, una con bolso y abrigo oscuro, otra con chaqueta azul, esperando en un ambiente clínico y tranquilo.
Dos pacientes esperan en la entrada del Centro de Atención Ambulatoria (CAA) del IPS para obtener turnos para análisis laboratoriales. Foto: archivo

Mucho sufrimiento, poca esperanza

La crisis golpea con mayor severidad a familias con pacientes encamados o en etapa de recuperación tras sufrir eventos cerebrovasculares (ACV). Cecilia Ramírez debió esperar desde finales de agosto para acceder al anticoagulante Rivaroxabán, prescrito para su padre.

Ante el retraso de más de dos semanas en el suministro oficial, la familia tuvo que adquirir cajas en forma privada a un precio de G. 588.000 cada una, gasto que apenas cubre 15 días de dosis. “Prácticamente ya vendimos todo en mi casa para poder costear las medicinas”, denunció Ramírez. Agregó que su madre también requiere costosos tratamientos hematológicos.

Mujeres conversan en fila, una sostiene un peluche. Lugar luminoso con paredes blancas y suelos de cerámica.
Varias personas hacen fila para atención en la Farmacia del IPS Central en Asunción. Foto: archivo.

La mujer además criticó la inutilidad de los canales digitales de la institución: “Hay un número de WhatsApp habilitado por el IPS pero nadie responde. Podés enviar mensajes preguntando si hay stock y no obtenés respuesta; la única opción es venir presencialmente a probar suerte”.

Esta situación empuja de forma recurrente a los aportantes a realizar actividades benéficas, pedir solidaridad entre vecinos o endeudarse para cubrir insumos que deberían estar garantizados por el seguro social.

Cinco personas sentadas en sillas metálicas, esperando en un área de atención ambulatoria, con ambiente sencillo y bien iluminado.
Pacientes esperan en el Centro de Atención Ambulatoria del IPS, donde la falta de especialistas y medicamentos es alarmante. Foto: archivo.

Mientras las quejas sobre la gestión administrativa y el abastecimiento se acumulan, los usuarios destacan la buena predisposición y calidad profesional del personal médico, aunque coinciden en que sin remedios en ventanilla, la atención resulta insuficiente.