Crisis en IPS: a pesar de la llegada de medicamentos, las farmacias siguen vacías

Estante de farmacia con envases de medicamentos organizados y etiquetas visibles en un ambiente limpio y bien iluminado.
La farmacia del Hospital Ingavi del IPS exhibe productos farmacéuticos en estantes ordenados.Nadia Cano

A pesar de la llegada de un stock de medicamentos al parque sanitario, los pacientes del Instituto de Previsión Social (IPS) continúan enfrentando un calvario diario: estantes desiertos en la farmacia, trabas burocráticas desgastantes y un severo impacto financiero en el bolsillo de las familias trabajadoras.

Un recorrido del equipo de ABC TV por el Centro de Atención Ambulatoria (CAA) de la previsional evidenció la persistencia del histórico problema de provisión de medicamentos a pesar de la llegada de un lote registrado la semana pasada. La realidad demuestra que la burocracia es más fuerte que las soluciones y los miles de aportantes que acuden a la institución siguen desamparados.

Burocracia y trabas notariales para retirar medicamentos

Además del desabastecimiento, los familiares de los asegurados deben sortear complicados trámites para acceder a los fármacos disponibles. Tal es el caso de la hija de una paciente recién operada, quien denunció las trabas impuestas por la institución para retirar los remedios de su madre.

“Tengo el protocolo de mi mamá, recién operada. Yo sé que si ella pudiera venir vendría, pero como hija tengo que retirar su medicamento. Ahora tengo que pasar por escribanía y hacer un gasto extra para retirar algo que le corresponde. Uno tiene que estar esperando horas y horas para que después te digan que no hay”, denunció la mujer.

De los cuatro medicamentos cardiológicos recetados por los médicos para esta paciente, la farmacia institucional solo contaba con dos. Fármacos de uso esencial como el Losartán o la Dapagliflozina registran faltantes recurrentes.

El impacto directo en el bolsillo del aportante

La escasez obliga a los pacientes a financiar sus tratamientos de forma privada, a pesar de que mes a mes se les descuenta el aporte correspondiente de sus salarios. Fármacos cardiológicos y de otras especialidades alcanzan costos elevados que resultan insostenibles para muchas familias:

  • Losartán / Dapagliflozina: Sin stock (costos entre G. 100.000 y G. 200.000 en el sector privado).
  • Nebivolol: Sin stock hace más de 2 meses (costo aprox. G. 120.000).
  • Dabigatrán: Sin stock hace más de 2 meses (costo aprox. G. 450.000).

Fármacos e insumos de kinesiología y oftalmología

“Hace dos meses que no estoy retirando (medicamentos); tengo que comprar de mi bolsillo y mi seguro lo pago cada mes”, expresó indignado un adulto mayor al referirse a la falta de remedios de alto costo.

Respecto a la respuesta de las autoridades, el usuario resumió la frustración generalizada con el término popular: “El famoso ‘eju lunes’; te dicen que vuelvas el lunes, cada lunes, pero es solo para salir del paso”, lamentó.

Fallos en la infraestructura digital

A la crisis de medicamentos se le suma el deterioro del sistema de atención. Los puestos digitales informatizados instalados frente a la farmacia ambulatoria —destinados a la entrega automatizada de turnos mediante la digitación de la cédula de identidad— se encuentran totalmente fuera de servicio desde hace tiempo, obligando a los usuarios a formar filas de manera tradicional e ineficiente.

Estantes vacíos y la promesa de reabastecimiento

Las imágenes captadas dentro de la farmacia del Centro de Atención Ambulatoria revelan estantes completamente vacíos en diversas secciones. Aunque el IPS recibió un lote de 120 tipos de medicamentos en el parque sanitario el pasado viernes, el traslado y la distribución final hacia las farmacias hospitalarias se encuentran retrasados.

Existe el compromiso oficial de que, tras el arribo de insumos al parque sanitario, el reabastecimiento completo de las farmacias hospitalarias y del centro ambulatorio se concretará en el transcurso de esta semana.

Mientras tanto, la resignación y la incertidumbre continúan siendo el denominador común entre miles de obreros, empleados y jubilados que acuden diariamente con la esperanza de acceder a la atención médica y a los insumos por los que han pagado durante años.