A 10 años del secuestro de Félix Urbieta, familia clama el fin de la incertidumbre

Hombre mayor sonriente en camisa de rayas rojas y blancas, junto a dos mujeres, una con blusa blanca y otra con vestido naranja.
Fotografía de Félix Urbieta publicada por sus familiares en redes socialesFacebook: Norma Elizabeth Urbieta Agüero

Al cumplirse 10 años del secuestro del ganadero horqueteño Félix Urbieta Ramírez por parte del grupo criminal EML, su familia mantiene intacto el clamor por obtener respuestas definitivas sobre su paradero. A pesar de los constantes operativos y el uso de tecnología en la zona de búsqueda, la falta de resultados concretos sostiene una dolorosa angustia que persiste desde aquel 12 de octubre de 2016.

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Liliana Urbieta, una de las hijas de la víctima, conversó con ABC Cardinal al cumplirse una década del secuestro de su padre y reflexionó sobre los años transcurridos, las labores desarrolladas por los equipos de búsqueda y el impacto desgastante de no poder cerrar este desgarrador ciclo familiar.

“Son diez años de ausencia, diez años de preguntas sin respuesta, diez años esperando saber dónde está mi papá, Félix Urbieta Ramírez”, expresó Liliana, remarcando la angustia permanente que acompaña a su entorno más cercano.

Félix Urbieta (joven) vestido con camisa floral y un cuaderno. Félix Urbieta (mayor) con sombrero y gafas, en un entorno familiar.
Fotografías de Félix Urbieta en su época de juventud y en un ambiente de celebración, antes de ser secuestrado en 2016. Imágenes compartidas por la familia para un reportaje de ABC TV.

Trabajos en el terreno, infructuosos hasta el momento

Respecto a las tareas operativas desarrolladas en la zona norte del país, Liliana explicó que los trabajos continúan en marcha, aunque condicionados por el entorno geográfico y el clima. “Se está trabajando, solamente que el trabajo es muy minucioso debido a la zona en que supuestamente se encuentra mi padre. Ahora mismo, por inclemencia del tiempo, se suspenden las búsquedas”, detalló.

Asimismo, en referencia al equipamiento tecnológico utilizado, como los escáneres de detección, indicó que actualmente se coordinan dos frentes para no interrumpir las verificaciones.

Liliana Urbieta con blusa blanca y Norma Urbieta en camiseta blanca, leyendo un comunicado ante micrófonos en ambiente de conferencia.
Liliana Urbieta (der) junto a su hermana Norma, leen un comunicado público este lunes al cumplirse el décimo aniversario del secuestro de Félix Urbieta

“Nosotros tenemos dos grupos de buscadores: un grupo buscador independiente y el otro grupo es el que maneja el escáner, porque los dos grupos son importantes para potenciar la búsqueda. Y hasta hoy día están los dos grupos acompañándonos, solamente que la búsqueda es minuciosa y el terreno poco o nada nos ayuda”, añadió.

En cuanto a las evidencias e indicios recabados en los últimos procedimientos en la zona de caletas, la hija del ganadero aclaró que los anteojos hallados recientemente no pertenecían a su padre.

“Ese anteojo no es de mi padre. A mi papá le llevaron con otro anteojo que él estaba utilizando, el original, y durante su cautiverio le habrán cambiado. Ese anteojo encontrado en la última caleta no le pertenece a mi papá”, precisó.

Mano mostrando anteojos de metal con cristales transparentes sobre suelo seco y arenoso.
El anteojos hallado en la caleta del EML en septiembre de este año.

El pedido de la familia y el recuerdo de los demás secuestrados

En este décimo aniversario, la familia Urbieta reiteró su llamado urgente tanto a las autoridades como a las fuerzas abocadas a la investigación para no bajar los brazos hasta llegar a la verdad.

“Lo único que nosotros pedimos es que nos ayuden a terminar con esta incertidumbre que estamos pasando como familia. Ha pasado demasiado tiempo ya sin saber nada de mi papá. No sabemos ni siquiera si sigue con vida o si ya no. Lo único que queremos es encontrarlo, ya sea con vida, y si no es así, pues bien, para brindarle una cristiana sepultura”, manifestó.

Liliana recalcó que no exigen medidas fuera de alcance, sino una respuesta vital y humanitaria. “No pedimos como familia nada extraordinario. Pedimos algo tan humano y tan sencillo que es poder cerrar esta herida que permanece abierta desde hace diez años. Pedimos a las autoridades nacionales y a las instituciones encargadas de la investigación que no abandonen todo el esfuerzo de esclarecer lo sucedido”, aseveró.

Arco de madera con inscripción 'Establecimiento San Francisco', rodeado de frondosos árboles y vegetación.
Estancia San Francisco, el lugar de donde don Félix Urbieta fue llevado por sus captores el 12 de octubre de 2016

Finalmente, expresó su gratitud hacia la ciudadanía por el acompañamiento espiritual y pidió mantener presente la memoria de todos los secuestrados en el país.

“Agradezco a toda la ciudadanía y a los medios de comunicación que nos acompañan con sus oraciones y nos alientan. Ojalá este sea el último año y podamos encontrarle ya a mi papá. También pedimos que no le olviden a mi papá, Félix Urbieta, a don Óscar Denis y a Edelio Morínigo”, concluyó.