Liliana Urbieta, una de las hijas de la víctima, conversó con ABC Cardinal al cumplirse una década del secuestro de su padre y reflexionó sobre los años transcurridos, las labores desarrolladas por los equipos de búsqueda y el impacto desgastante de no poder cerrar este desgarrador ciclo familiar.
“Son diez años de ausencia, diez años de preguntas sin respuesta, diez años esperando saber dónde está mi papá, Félix Urbieta Ramírez”, expresó Liliana, remarcando la angustia permanente que acompaña a su entorno más cercano.

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Trabajos en el terreno, infructuosos hasta el momento
Respecto a las tareas operativas desarrolladas en la zona norte del país, Liliana explicó que los trabajos continúan en marcha, aunque condicionados por el entorno geográfico y el clima. “Se está trabajando, solamente que el trabajo es muy minucioso debido a la zona en que supuestamente se encuentra mi padre. Ahora mismo, por inclemencia del tiempo, se suspenden las búsquedas”, detalló.
Asimismo, en referencia al equipamiento tecnológico utilizado, como los escáneres de detección, indicó que actualmente se coordinan dos frentes para no interrumpir las verificaciones.

“Nosotros tenemos dos grupos de buscadores: un grupo buscador independiente y el otro grupo es el que maneja el escáner, porque los dos grupos son importantes para potenciar la búsqueda. Y hasta hoy día están los dos grupos acompañándonos, solamente que la búsqueda es minuciosa y el terreno poco o nada nos ayuda”, añadió.
En cuanto a las evidencias e indicios recabados en los últimos procedimientos en la zona de caletas, la hija del ganadero aclaró que los anteojos hallados recientemente no pertenecían a su padre.
“Ese anteojo no es de mi padre. A mi papá le llevaron con otro anteojo que él estaba utilizando, el original, y durante su cautiverio le habrán cambiado. Ese anteojo encontrado en la última caleta no le pertenece a mi papá”, precisó.

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El pedido de la familia y el recuerdo de los demás secuestrados
En este décimo aniversario, la familia Urbieta reiteró su llamado urgente tanto a las autoridades como a las fuerzas abocadas a la investigación para no bajar los brazos hasta llegar a la verdad.
“Lo único que nosotros pedimos es que nos ayuden a terminar con esta incertidumbre que estamos pasando como familia. Ha pasado demasiado tiempo ya sin saber nada de mi papá. No sabemos ni siquiera si sigue con vida o si ya no. Lo único que queremos es encontrarlo, ya sea con vida, y si no es así, pues bien, para brindarle una cristiana sepultura”, manifestó.
Liliana recalcó que no exigen medidas fuera de alcance, sino una respuesta vital y humanitaria. “No pedimos como familia nada extraordinario. Pedimos algo tan humano y tan sencillo que es poder cerrar esta herida que permanece abierta desde hace diez años. Pedimos a las autoridades nacionales y a las instituciones encargadas de la investigación que no abandonen todo el esfuerzo de esclarecer lo sucedido”, aseveró.
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Finalmente, expresó su gratitud hacia la ciudadanía por el acompañamiento espiritual y pidió mantener presente la memoria de todos los secuestrados en el país.
“Agradezco a toda la ciudadanía y a los medios de comunicación que nos acompañan con sus oraciones y nos alientan. Ojalá este sea el último año y podamos encontrarle ya a mi papá. También pedimos que no le olviden a mi papá, Félix Urbieta, a don Óscar Denis y a Edelio Morínigo”, concluyó.
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