Monseñor Miguel Fritz, obispo del Vicariato Apostólico del Pilcomayo, llamó a fortalecer la unidad y la solidaridad, al tiempo de destacar las necesidades de las comunidades indígenas del Chaco y las dificultades que enfrentan las poblaciones más alejadas del Paraguay.
El religioso señaló que la misión de la Iglesia no debe limitarse a la difusión de la fe, sino que también debe contribuir a mejorar las condiciones de vida y defender la dignidad de las personas.
En ese sentido, agradeció el apoyo recibido mediante las colectas misioneras realizadas en parroquias y comunidades de todo el país, que permiten sostener el trabajo de los misioneros en territorios distantes.
“Nosotros estamos muy agradecidos por este apoyo”, expresó Fritz, quien destacó la importancia de acompañar especialmente a las poblaciones que viven en condiciones de mayor aislamiento.
El obispo mencionó que actualmente acompañan a unas 90 comunidades indígenas y remarcó la necesidad de mantener la presencia misionera en esos territorios.
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Unidad frente a las divisiones
En otro momento de su reflexión, Fritz retomó el mensaje del papa León XIV para la Jornada Mundial de las Misiones, centrado en el deseo de Jesús de que todos sean uno.
Advirtió sobre la importancia de promover la unidad en un mundo marcado por las divisiones y la desconfianza.
También defendió el respeto entre las distintas denominaciones cristianas y sostuvo que la diversidad no debe impedir el encuentro cuando existe una fe compartida en Jesucristo.
“En la Jornada Mundial de las Misiones se recuerda cada año la responsabilidad de las comunidades cristianas de colaborar con los territorios donde la Iglesia desarrolla su labor evangelizadora y social. La colecta misionera constituye una de las principales formas de apoyo a los religiosos y a las poblaciones que acompañan”, enfatizó Monseñor Fritz.

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