Desde junio hasta la fecha, el nivel de las aguas del río Paraguay experimenta un descenso, aunque también por varios días suele mantenerse estacionado. Desde entonces no se registra aumento alguno, trayendo tranquilidad a las poblaciones ribereñas, no solo de esta zona, sino de todo el país.

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Sucede que el comportamiento que registre el río en esta zona del Pantanal, considerada naciente de este curso hídrico, es el parámetro de lo que podría suceder aguas abajo y, por lo menos por ahora, no se anuncian las temibles inundaciones. Por supuesto que esto podría variar en caso de que lleguen las grandes lluvias, como se está anunciando.
Aun así, en caso de que se produzcan estas precipitaciones en exceso, se tardará varios meses para que las aguas lleguen hacia las zonas ribereñas ubicadas hacia la parte sur del Pantanal, por lo que existe tiempo suficiente para tomar las precauciones entre los pobladores y así evitar ser sorprendidos, en caso de que se produzca el fenómeno climático anunciado.
Comportamiento
Según la Dirección de Meteorología e Hidrología de nuestro país, en un periodo de 60 días, comprendido entre el 22 de junio hasta hoy, las aguas del río Paraguay, frente al puerto de Fuerte Olimpo, descendieron 37 centímetros.
Esta bajante que se da frente al puerto de esta capital departamental también se registra en la misma naciente del río, en la zona brasileña de Ladario, a unos 500 kilómetros aguas arriba de esta comunidad, donde la altura a la fecha es de 2,30 metros.
En base a datos de otros años, desde la Subprefectura de Fuerte Olimpo, el suboficial Abilio Ayala, dijo que cuando el río Paraguay se aproxime a los 5 metros de altura en Ladario, Brasil, es seguro que se sucederán inundaciones en comunidades ribereñas del Alto Paraguay, siendo la comunidad de Isla Margarita, en el distrito de Carmelo Peralta, la primera en ser inundada.
Mirando este comportamiento actual del río, se puede tener tranquilidad, al menos por ahora, y tendría que haber lluvias que superen los 700 milímetros para que las aguas de este cauce hídrico comiencen a ascender de manera vertiginosa y se produzcan las inundaciones.

Ganaderos
Los productores ubicados en las zonas bajas del Pantanal, sobre todo del lado brasileño, tienen informaciones de parte de sus autoridades encargadas del tema meteorológico de que las lluvias anunciadas con este fenómeno de El Niño no serán intensas y que no producirán inundaciones, al menos para la región del Gran Pantanal.
Es por eso que los ganaderos no realizan movimiento de sus ganados, como sí se daba en años anteriores, cuando los mismos recibían informaciones sobre eventuales inundaciones y, de forma anticipada, llevaban sus animales hacia lugares más altos para evitar pérdidas por mortandad.

Este tipo de informaciones lo comparten con sus colegas de nuestro país, que también tienen sus estancias sobre la ribera del río. Por de pronto, la situación está bastante tranquila en esta zona norte.
Caminos
Donde sí se tendrán inconvenientes y de nuevo se sufrirán aislamientos de poblaciones será a consecuencia de los precarios caminos del departamento, ya que con las primeras lluvias, sin que estas sean extensas, se producirán los encierros forzados de los pobladores.

Las reparaciones a cargo de empresas contratistas adjudicadas por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones se realizan de forma precaria, ya que no se hacen las cargas de terraplén a la altura necesaria, sobre todo en las zonas críticas, que puedan ayudar a evitar eventuales nuevas inundaciones en los días de lluvias.
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Los desembolsos de parte del MOPC a estas empresas se realizan a cuentagotas, de allí la causa principal del lento avance y los escasos trabajos. Por ejemplo, desde que comenzaron estas tareas de reparación en enero y hasta la fecha, no se colocó ni un metro de tubo para el funcionamiento de los sistemas de desagüe.
Ante este triste panorama de desidia de las autoridades encargadas de estos trabajos, es fácil predecir que con las primeras precipitaciones que superen los 100 milímetros, varios tramos quedarán inundados y, con ello, el inicio de otro aislamiento, el segundo de este año, ya que ya se tuvo un encierro de más de 40 días entre los meses de abril y mayo.
Si ahora se transita por estos caminos es porque no se tienen lluvias, solamente por eso, pues los trabajos, en su mayoría, una vez más son simples raspajes que quedarán convertidos en verdaderos riachos, dependiendo de la cantidad de agua que se registre con las lluvias que se anuncian.

